Sólo decir que el protagonista es Humphrey Bogart, que dirige Nicholas RayJohnny Guitar«, «Rebelde sin causa» o «55 días en Pekín» entre otras) y que la película trata sobre el juicio a un bala perdida de los bajos fondos son tres buenas razones para ver este clásico.

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Título original: Knock on any door
Duración: 100 minutos
País: EEUU
Guión: John Monks Jr., Daniel Taradash (Novela: Willard Motley)
Música: George Antheil
Fotografía: Burnett Guffey (B&W)
Reparto: Humphrey Bogart (Andrew Morton), John Derek (Nicky Romano), George Macready (fiscal Kerman), Allene Roberts (Emma), Candy Tostón (Adele Morton), Mickey Knox (Vito), Barry Kelley (juez Drake)
Productora: Columbia Pictures
Género: Cine negro, policiaco, Drama judicial, crimen

En efecto, ya no se hacen películas como ésta, sencillamente porque ya no hay actores como Bogart, porque los ambientes no son como se nos muestran, porque es difícil conseguir ver en una pantalla atmósferas nubladas por el humo de los cigarros y porque el diseño de producción es muy distinto al que fue. Es decir, ver ésta y muchas otras películas de los 40’s es prácticamente hacer un viaje en el tiempo con todo lo bueno y lo malo que eso implica. A mí me encanta de vez en cuando.
El argumento va sobre un delincuente de los suburbios de una ciudad norteamericana cualquiera en la primera mitad del siglo pasado (aunque sospecho que se trate de Chicago). Su nombre “Niño bonito” Romano, su ascendencia italiana y su historia la de una carrera criminal determinada por un carácter indómito y un ambiente social hostil. Esa historia nos la cuenta el abogado al que encarna un siempre magnético Humphrey Bogart en el transcurso de una vista oral para decidir la condena del muchacho tras un asesinato que vemos en las primeras imágenes.
Se trata de una película ambientada en el mundillo del hampa que hace un buen retrato de un personaje que nos conmueve al mismo tiempo que nos repele. Niño Bonito Romano (muy guapito John Derek, marido posteriormente de Linda Evans, Ursula Andrews y Bo Derek, el apodo le va como anillo al dedo) es un criminal al que se nos propone juzgar como hacen en la película porque lo que pretende Nicholas Ray es que nos planteemos si es el determinismo social el que crea a tipos como él. Para ello utiliza a Humphrey Bogart, un tipo que con los mismos orígenes que el protagonista, ha conseguido escapar del “fango” (llamémoslo así).
Hay pues dos cosas interesantes en esta película: el relato criminal por un lado (siempre resultan apasionantes) y por otro la reflexión social. ¿Puede un tipo que vive en un ambiente como el que vive Romano integrarse en la sociedad? ¿Es la sociedad y su falta de responsabilidad social la realmente culpable de que existan tipos como Romano? El alegato final de Andrew Morton es muy claro y directo, aunque el argumento de que llamando a cualquier puerta (como dice el título) puede aparecer un tipo como Nicky Romano es eficaz pero dudoso….Ahí surge el debate.
El tono de la película es dramático y el desarrollo posee esa sensación de fatalidad inevitable que acompaña a todo el buen cine negro, pero lo que realmente la sobredimensiona es la confianza en sí mismo y la determinación que acompañan al personaje de Bogart, una vez más el “alma” de la película pese a no ser el protagonista real de la historia (la verdad es que la actuación de John Derek tampoco ayuda a que emotivamente su personaje nos conmueva más). Sólo ver esa escena en la que él mismo se autoconvence de que debe ayudar a Nicky Romano mientras su pareja no dice esta boca es mía, es suficiente para entender la grandeza de este actor, capaz por sí solo de multiplicar el interés de un argumento.
Una película recomendable, que pese a no encontrarse entre las mejores de Humphrey Bogart (su filmografía es una colección de películas extraordinarias) es un título a tener en cuenta.