Os recomiendo esta película sobre los intríngulis de la política por varias razones: un reparto magnífico encabezado por George Clooney y Ryan Gosling, un guión brillante, un desarrollo entretenido pese a que trate de lo que trata y una capacidad inusual para abrirnos los ojos sobre las miserias del sistema.

 

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Título original: The ides of march. AKA: Farragut North.
País: EEUU.
Duración: 101 min.
Género: Drama, política.
Reparto: Ryan Gosling (Stephen Meyers), George Clooney (gobernador Mike Moris), Philip Seymour Hoffman (Paul Zara), Paul Giamatti (Tom Duffy), Marisa Tomei (Ida), Jeffrey Wright (senador Thompson), Evan Rachel Wood (Molly), Max Minghella (Ben).
Guión: George Clooney, Grant Heslov y Beau Willimon; basado en la obra “Farragut North”, de Beau Willimon.
Producción: George Clooney, Grant Heslov y Brian Oliver.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Sharon Seymour.
Vestuario: Louise Frogley.
Distribuidoras: Universal Pictures International Spain y Wide Pictures.
Estreno en EEUU: 7 Octubre 2011.
Estreno en España: 9 Marzo 2012.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Después de ese resbalón que fue “Ella es el partido” (2008), comedia tontorrona sobre el mundo del rugby, George Clooney se recupera a sí mismo como director de interés con esta interesantísima trama política con reparto que quita el hipo y resultados próximos, si no superiores a “Buenas noches y buena suerte” (2005) y “Confesiones de una mente peligrosa” (2002), títulos que le avalan.
Nominada a mejor guión adaptado en los óscars, a cuatro Globos de oro y a unos cuantos premios más, es uno de los mejores títulos que recuerdo (quizás junto a “El candidato” y “Primary colors”) sobre eso que tanto gusta a los norteamericanos que son los tejemanejes de sus campañas políticas. Sobre política, claro, hay muchas más.
El guión se basa en una novela de Beau Willimon y el título juega con una alegoría política que alude al decimoquinto día del mes de marzo en el calendario romano, un día de buenos augurios, pero que en cambio se hizo famoso porque Julio César fue asesinado pese a haber sido advertido del peligro que le acechaba en dicha fecha.
El argumento se centra en Stephen Meyers, joven idealista que actúa como asesor de campaña del candidato demócrata a la presidencia de EEUU, el gobernador Mike Morris. Se trata de un político que representa la integridad y el deseo por un progreso justo para todos,. Su proyecto es intachable, pero los acontecimientos y los intereses personales hacen que todo de un vuelco y eso es algo que Meyers termina viviendo en sus propias carnes.
Pese a lo farragoso o poco atractivo que pueda parecernos una película dedicada a la política, ésta posee suficientes alicientes en el guión como para resultar interesante para cualquiera. De hecho hay un momento en que realmente adopta más forma de drama o de intriga que de panfleto. A parte, Clooney lleva con buen pulso el desarrollo logrando un ritmo más dinámico que el de sus películas anteriores por lo que se puede asegurar que es su título más asequible para el gran público.
Al margen de lo que nos cuenta, de lo que va sucediendo, está claro que el tema de fondo es lo que realmente interesa a Clooney: una visión desengañada y desesperanzada de la política y la sociedad, algo muy de moda en estos tiempos que corren y que responde perfectamente al sentir de la mayoría y a la realidad que nos ha tocado vivir.
El protagonista de esta película es alguien que cree en lo que defiende y que apuesta por un proyecto irreprochable, pero sólo está a las puertas del desengaño. No sólo eso, lo terrible es que también está en el umbral que separa lo ético de lo que no lo es y termina advirtiendo que el triunfo personal exige un precio en el que precisamente la ética no pinta absolutamente nada. La periodista interpretada por Marisa Tomei lo advierte al comienzo de la película hablando a Meyers sobre su candidato: “Es un político, tarde o temprano te decepcionará”.
Una idea sobrevuela la película y nos sobrevuela a todos: ¿acaso no es posible que un partido o un candidato actúen desde la absoluta integridad? El guión da a entender que es prácticamente imposible puesto que todo el sistema se ve afectado por intereses particulares que compran y venden favores y alcanzar el poder exige asumir alguno de ellos con todas sus consecuencias. El candidato Morris dice en uno de sus discursos que “La sociedad debería ser mejor que el individuo”, pero el caso es que la política y la sociedad están viciados y corrompidos por los intereses personales de sus miembros. Al final parece que la única opción en la democracia es escoger al candidato menos malo, pero ¿deberíamos conformarnos con eso? Ya digo que la película suscita un interesantísimo debate.
Destacar lo bien que va resolviendo Clooney la compleja telaraña de relaciones que activan el desenlace dramático en la película. Yo aconsejaría que no se pierda ripio a ninguna escena ni a ningún nombre porque todas son relevantes aún cuando parece que la trama principal se desvía hacia subtramas de menor interés. De hecho esas subtramas esconden alguna que otra sorpresa.
Hay un trabajo excepcional en la producción, parece claro que en Hollywood saben que Clooney es una baza ganadora también detrás de las cámaras y el reparto escogido es espectacular con unos secundarios de auténtico lujo (incluido el propio Clooney, que deja el protagonismo a ese valor en continuo ascenso que es Ryan Goslin). Yo destacaría a Evan Rachel Wood, una actriz muy joven (apenas 25 años) que tiene a sus espaldas una carrera y una filmografía espectaculares para su edad y que parece pasar siempre desapercibida pese a sus buenos trabajos….no creo que tarde en ser uno de los pesos pesados de Hollywood, poco a poco va escalando posiciones.
En definitiva, una película más que recomendable no sólo por su interesante argumento, sino porque está francamente bien hecha y porque da que pensar y debatir, lo cual nunca está de más.