«Amador» es una película pequeña de un director grande, que pasó sin pena ni gloria por los cines, al menos con mucha menos repercusión que «Los lunes al sol«, «Barrio«, «Princesas» o «Familia«. En cualquier caso resulta conmovedora y amable y merece la pena verse aunque sólo sea por seguirle la pista a Fernando León de Aranoa.

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Guión: Fernando León de Aranoa.
País: España.
Duración: 110 min.
Género: Drama costumbrista.
Interpretación: Magaly Solier (Marcela), Celso Bugallo (Amador), Pietro Sibille (Nelson), Sonia Almarcha (Yolanda), Fanny de Castro (Puri).
Producción: Fernando Léon de Aranoa y Jaume Roures.
Música: Lucio Godoy.
Fotografía: Ramiro Civita.
Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
Dirección artística: Llorenç Miquel.
Vestuario: Fernando García.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en España: 8 Octubre 2010.

“Familia” (1996) fue en su día una de las óperas primas más sorprendentes e inesperadas del cine español, presentación además de Elena Anaya y seguramente la mejor película de Juan Luis Galiardo y la malograda Ámparo Muñoz (mucho decir es eso, pero yo lo suelto). Con “Barrio” (1998) y sobretodo “Los lunes al sol” (2002), con las que ganó dos Goyas como mejor director y uno como mejor película del año entre otros, Fernando León de Aranoa se convirtió en el director de moda; pero después llegaron “Princesas” (2005) y esta “Amador” (2010), también dos dramas con compromiso social pero quizás con menos gancho popular y parece haber quedado un poco en segundo plano, cosa a la que también contribuye el hecho de haber espaciado sus trabajos.

En cualquier caso Fernando León de Aranoa (mira que cuesta decir su nombre) me parece una de las personalidades más interesantes que pululan por el cine español, cosa que constaté hace unos años en una charla que dio en Zaragoza. Parece un tipo sensato, parece buena persona, tiene muchas cosas que decir, tiene inquietudes sociales y encima hace buen cine. Creo que como mínimo merece un poco de atención ante cada filmación que hace, sea película o documental (ya lleva tres que yo sepa, el último sobre Joaquín Sabina).

Me ha costado ver “Amador”, ha terminado siendo una de esas películas que se te van quedando en el tintero por mil razones, entre ellas porque cometí el sacrilegio de no irla a ver al cine en su día y hombre, me fastidia, porque no hay dinero mejor pagado que con este hombre y bueno, efectivamente, no es su mejor título, quizás sea incluso el que menos me gusta, pero aún así tiene su encanto.

La película trata sobre una inmigrante, Marcela (Magali Solier, que se hizo famosa por estos lares gracias a “La teta asustada”) que vive en Madrid con su pareja (vendedor de flores) en una situación económica bastante apurada, por la que tiene que trabajar cuidando a un anciano, Amador, a quien su familia deja solo en casa durante las vacaciones de verano.

A priori el argumento es bastante simple y tiene poco gancho, pero tiene alguna sorpresa inesperada y el director, que también es guionista lo aprovecha para retratar un drama personal que se desarrolla con mucha sensibilidad (como siempre suele hacer), para hablar sobre la crisis económica, para desarrollar un relato costumbrista que tiene su parte de drama y su puntito de comedia (sobretodo gracias a esa prostituta tan Almodovariana entrada en años a la que da cuerpo Fanny de Castro) y el conjunto resulta de visión agradable y muy conmovedor.

Ésta no es de esas películas que te dejan huella, incluso tiene varias cosas que hay que pasar por alto (lo de ocultar el olor con flores y un ventilador y la situación en sí no se la cree nadie) y no me parece de las mejores del director, pero estando uno o dos escalones por debajo de su mejor cine sigue siendo recomendable para quien guste de un cine “amable” y comprometido. León de Aranoa tiene un don para hablarnos de cosas dramáticas sin resultar trágico, tiene sensibilidad y buen pulso narrativo (aunque en esta ocasión la duración se le queda un poco larga o la trama un poco corta, todo hay que decirlo) y desde luego un ojo fantástico con sus actores y el tacto preciso para acomodarse a cualquier público. Eso sí, es una película para todos los públicos pero que no va a gustar a cualquier público sobretodo si lo que quieres es cine de evasión, esto es otra cosa, una película muy testimonial de la sociedad que vivimos, con la crisis siempre como telón de fondo (y eso que se rodó antes de que lo gordo comenzara).