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Algo inexplicable sucedió entre los episodios séptimo y octavo de «Star Wars«, ya que la ruptura que supuso «Los Últimos Jedi» con la trama iniciada en «El Despertar de la Fuerza» fue particularmente brusca, extraña e inesperada. Seguramente es la película más polémica de toda la saga galáctica, pues, mientras la crítica la aplaudió, el fandom la rechazó. El camino que tomó «Star Wars VIII: Los Últimos Jedi«, dirigida por Rian Johnson, despertó muchísimas críticas y numerosas preguntas entre los aficionados, que quedaron sin responder, lo que terminó por situarla en los últimos puestos de la mayoría de listas de películas de «Star Wars«.

Dirigida por Rian Johnson y protagonizada por Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio Del Toro, Laura Dern, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Kelly Marie Tran y Gwendoline Christie, entre otros, en esta octava entrega de «Star Wars» vemos cómo la joven Rey busca la guía del exiliado maestro Luke Skywalker para aprender los caminos de la Fuerza y ayudar a la Resistencia. Mientras tanto, la General Leia Organa lidera una desesperada huida de la flota rebelde, que es perseguida implacablemente por Kylo Ren y la Primera Orden.

«Star Wars VIII: Los Últimos Jedi» («Star Wars VIII: The Last Jedi«) se mueve con un equilibrio peculiar: por un lado muestra un profundo respeto hacia los episodios clásicos de la saga, y por otro se atreve a ser rompedora y a introducir decisiones narrativas arriesgadas. En lugar de centrarse en un único héroe, por ejemplo, reparte el protagonismo entre varios personajes y sigue distintas líneas argumentales que se entrelazan para construir un relato más amplio y complejo. La historia se detiene con cuidado en las motivaciones de cada figura importante, explorando sus dudas, contradicciones y deseos para que el espectador comprenda mejor por qué actúan como lo hacen. Poe Dameron representa el choque entre la audacia y la disciplina estratégica, Finn continúa su tránsito desde la obediencia forzada hacia un compromiso auténtico con la Resistencia, Kylo Ren profundiza en su fractura moral tras haber asesinado a su propio padre, convirtiéndose en el villano más complejo de la nueva trilogía, y la joven padawan Rey avanza en su búsqueda de identidad bajo la guía ambivalente de Luke Skywalker, cuya crisis espiritual redefine su papel en la saga. Incluso figuras secundarias como Rose Tico, R2-D2, C-3PO o Chewbacca contribuyen a la dimensión coral del relato, reforzando esa idea que hemos mencionado de que esta entrega se construye desde múltiples perspectivas y no desde un único protagonista.

Es divertido recordar que, en enero de 2017, cuando se desveló que el título de la película sería «Star Wars: The Last Jedi«, se abrió un debate muy intenso sobre cómo debería traducirse, debido a la ambigüedad en género y número de esas tres palabras en inglés: ¿»El último Jedi«, «La última Jedi» o «Los últimos Jedi«? Otra curiosidad sobre el filme es que sus 152 minutos convierten a «Star Wars VIII: Los Últimos Jedi» en la aventura más larga de toda la franquicia.

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