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Seguramente «El retorno del Jedi» es una de las películas más injustamente tratadas de la historia del cine. Durante décadas ha cargado con la etiqueta de ser la más mala de la trilogía original, una obra supuestamente inferior a «Una nueva esperanza» y «El Imperio contraataca«. Sin embargo, esa percepción parece deberse más a la comparación con dos clásicos absolutos que a los méritos reales de la película. De hecho, juzgada por sus propios méritos y mirada con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, sigue siendo un cierre emocionante, coherente y profundamente satisfactorio para la trilogía original.

Dirigida por Richard Marquand, un director con una destacada carrera profesional hasta su prematura muerte en 1987 por un derrame cerebral, y protagonizada por Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Anthony Daniels, Billy Dee Williams, Peter Mayhew, Ian McDiarmid, Kenny Baker, Frank Oz, Warwick Davis, Caroline Blakiston o Denis Lawson, entre otros, nos contó como Luke Skywalker regresa al desértico planeta Tatooine para liberar a Han Solo de las garras de Jabba el Hutt con la ayuda de la princesa Leia, Chewbacca, Lando Calrissian y los androides C-3 PO y R2-D2. Una vez reunidos, los rebeldes descubren que el Imperio Galáctico está construyendo una segunda y más poderosa Estrella de la Muerte bajo la supervisión del mismísmo Emperador Palpatine, momento que la flota de la Rebelión quiere aprovechar para dar un gran golpe final al Imperio.

«El retorno del Jedi«, la tercera parte de la saga y sexta según la cronología conjunta, tenía la difícil tarea de cerrar una de las historias más emblemáticas de la historia del cine, y lo resolvió con nota. ¡Notaza! No solo cerró el conflicto entre la Rebelión y el Imperio, sino también la culminación del viaje de Luke Skywalker, el romance de Han Solo y Leia Organa, y ofrecer una conclusión satisfactoria para Darth Vader, uno de los villanos cuya historia de ascenso, caída y redención no entenderíamos en su magnitud hasta la llegada de las precuelas. Y «El retorno del Jedi» lo consigue con una eficacia que muchas sagas cinematográficas contemporáneas envidiarían.

Podemos discutir el papel de los ewoks, pero poca cosa más podemos señalar de una película que tiene el tramo del rescate de Han Solo del cubil de Jabba el Hutt, la persecución de los speeders por el bosque de la luna de Endor o el duelo final entre Luke Skywalker, Darth Vader y el Emperador Palpatine como algunas de las mejores escenas de la historia del cine entendido como espectáculo y entretenimiento.

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