Protagonizada por lo más granadito de las nuevas generaciones británicas del momento, como Matthew MacFayden o Richard Armitage, creada por David Wolstencroft, «Spooks» fue la serie de espías por excelencia, que empezó siendo una serie casi procedimental, en la que los casos se iban intercalando con las vidas privadas de los espías del MI5, para convertirse rápidamente en un reflejo realista de las políticas internacionales del Reino Unido, y en cada capítulo veíamos reflejadas historias demasiado cotidianas para que pudiésemos creer que era sólo ficción.