Hay un dicho popular catalán que reza, textualmente, «en el pot petit hi ha la bona confitura». Esta frase vendría a decir algo así como que el tamaño no importa o, más aún, que en lo pequeño podemos encontrar lo más valioso. «La mejor mermelada está guardada en el bote más pequeño». En el mundo de la edición de cómics, donde impera la ley del «caballo grande, ande o no ande», y una tendencia enfermiza por la edición de Absolutes, cartonés y ediciones de coleccionista, merece la pena aplaudir el trabajo de editoriales como Dib·buks, que saben elegir con coherencia, con cariño por las obras, y con respeto por el lector, los formatos más adecuados.

image1Naneta recuerda que, con ocho añitos, su madre la llevó a casa del abuelo Emilio, y que allí tuvo que aprender la vida en el campo? ¡y era mucho trabajo! En aquel entonces aún la llamaban Marieta, la niña de la ciudad con mucho carácter, a quien había que enseñarselo todo: ordeñar, llevar zuecos, recoger la fruta, coser, vigilar el rebaño de cabras? En realidad eran tiempos dificiles, una guerra mundial terminada y otra a punto de empezar, tanto en el campo como en la ciudad hay mucho trabajo pero poco dinero. Ya que su madre no puede ocuparse de ella, Marieta debe quedarse sola en casa de sus abuelos y aceptar que los padres también tienen problemas y dudas a veces. ¡Naneta, ahora una abuelita muy graciosa, recuerda esta epóca peliaguda con mucho cariño!

No conozco en profundidad la mecánica que rige la elección del formato y/o tamaño para la edición de un cómic puesto que no me he sumergido nunca las entrañas del mundo editorial, solo he flotado por su superficie y he podido vislumbrar muy poco (y entender mucho menos), pero supongo que hay algunos factores básicos que intervienen en la decisión del editor como son las preferencias del autor y la idea que tenía al empezar su trabajo respecto a como mostrarlo al finalizarlo (la medida, el gramaje del papel, los colores, el tipo de tipografía de los textos,…), como los costes económicos de la edición que repercuten después en el precio de venta al público, o como la categoría que quiera asignarse al producto, asumiendo de manera errónea que mayor categoría implica ediciones más lujosas y caras. O como ver como lo han hecho los vecinos franceses y copiarlo. Esta última, quizás, es la mejor de las opciones porqué en Francia se publica cómic más y mejor.
En realidad, una edición óptima debe ser proporcionada, entre contenido y continente, y en su precio. No necesariamente contención, ni austeridad, sino coherencia y sentido común. Y respeto al comprador, que casi siempre también es el lector.
«Marieta, los recuerdos de Naneta» de Nob (Tours, 1973), primer volumen de la serie francesa «Les souvenirs de Mamette» que nos narra las historias de otro personaje del mismo autor, la abuela Mamette, cuando era jovencita, como la mayoría de cómics de la editorial madrileña Dib·buks que han pasado por mis manos, es una obra excelente en formato y en contenido. No es, evidentemente, un libro de edición excelsa como ese «Green Manor» de Fabien Vehlmann y Denis Bodart, pero tampoco le correspondería este formato. Es una obra delicada y sencilla con presentada en un formato cómodo, austero y pequeño, de palmo por medio palmo.

Nominado como Mejor obra infantil y juvenil en el prestigioso Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême 2010, «Marieta» es un trabajo que mezcla muchas referencias y bebe de muchas fuentes diferentes. Entre sus páginas podemos saborear ese costumbrismo rural y las historias sencillas tan propio de las películas de Rohmer, los planos y la composición que encuadra el «Largo Domingo de Noviazgo» de Jean-Pierre Jeunet con Audrey Tautou, e incluso algunas mecánicas propias de la tira cómica muda más tradicional.
Estirando el hilo del primero de los tres aspectos, el de ese costumbrismo rural que puebla las películas francesas, es necesario señalar que los franceses son, según su propia definición, campesinos reconvertidos en urbanitas, ciudadanos de la gran ciudad cuya Arcadia se sigue encontrando en la tierra, entre viñedos y campos cultivados. Mientras los británicos ubican sus narraciones imaginarias en las raíces míticas del imaginario de los invasores del norte (sajones, normandos, anglos, jutos, frisones,…) y buscan sus fuentes en esas tierras frías y abruptas, y en esos pueblos belicosos y supersticiosos, los franceses son menos místicos, aunque su pasión por la tierra y el campo también proceden de tiempos prerromanos, de los druidas y de la cultura celta.
En «Marieta, los recuerdos de Naneta» la narradora, la traviesa abuela Mamette (Naneta en castellano), nos lleva hasta su infancia en un periodo de entreguerras, en 1935, cuando tenía solamente ocho años y su vida de niña de ciudad cambió para siempre. Su madre la sube a un tren y se la lleva hasta la granja de sus abuelos, donde la deja mientras ella soluciona algunos asuntos personales. En ese lugar, donde los lujos escasean y las costumbres son extrañas, descubrirá mucho más que la dura vida el campo. Conocerá a su severa tía Susa, los secretos que esconde su madre, el cariño que puede ofrecer una simple cabrita blanca, la realidad cruel del mundo rural frente a las tradiciones burguesas, la persona que se esconde detrás de la seria faz de su abuelo Emilio, niños tan diferentes a los que conocía hasta entonces como el pastor Juanito o el travieso Jaime,… Como dice Naneta, «hubo momentos duros, pero conservo buenos recuerdos».

Esa es justamente la impresión que deja la lectura de «Marieta, los recuerdos de Naneta». Hay risas, hay lágrimas, hay crueldad, hay misterio y secretos que deben ser desvelados entre el autor y el lector, hay humor mudo, hay textos ingeniosos, hay personajes construidos con la habilidad de un maestro, hay composiciones de páginas brillantes resueltas con tres viñetas que lo dicen todo sin necesidad de añadir nada,… La lectura pasa volando, en un soplo, pero el sabor que queda en el paladar es agradable. Suave y afrutado, como un delicado vino blanco, a base de cepas chardonnay y aligoté, de un viñedo francés de Bourgogne.

Cuando era pequeña, ¡tenía mucha prisa por hacerme mayor!

Marieta, los recuerdos de Naneta
Autor: Nob
Colección: Infantil y juvenil
ISBN: 978-84-940278-2-6
Formato: 15x21cm. Rústica
Páginas: 96
Precio: 12,00 euros