El cuarto título que publicaron Uderzo y Goscinny sobre las aventuras de Astérix se publicó en 1964 y llevaba al protagonista hasta el circo romano actuando como gladiador frente a Julio César.

 

https://www.via-news.es/images/stories/comic/asterix/asterix%20el%20gladiador.jpgAstérix Gladiateur
Dargaud Editeur
París 1964)  
Guión: Gosciny   
Dibujos: Uderzo               
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El prefecto de la Galia rapta al bardo Asuracentúrix para regalárselo a César y éste decide usarlo en el circo romano. Ásterix y Obélix embarcan en un barco fenicio hasta Roma y una vez allí se enrolan como gladiadores ya que un mesonero galo les informa que es en el circo donde está el bardo. Contacto con el organizador del circo Cayo Obtusus en unas termas y entran en el cuerpo de gladiadores. En el circo montan un gran espectáculo y piden a César que les permita irse con Asuracentúrix y que libere a los gladiadores.

Apareció por vez primera en el número 126 de la revista Pilote en Marzo de 1962. A partir de este álbum y de “Ásterix Legionario” se hizo la película de 1985 “La sorpresa del César”. Con este título la serie ya está asentada y triunfa entre el público.

Goscinny y Uderzo depuran al máximo su estilo con un dibujo minucioso y un guión cargado de humor fino, sin embargo es la tercera vez consecutiva que utilizan el recurso del rapto para dar pie a su historia y comienzan a repetirse un poquito. Aparecen los piratas por primera vez y Obélix hace su primera apuesta con Astérix a ver quien deja k.o. a más legionarios y recoge los cascos como prueba. Es la primera aventura en la que cobra protagonismo un personaje que no es ni Astérix, ni Obélix, ni Panorámix.

Hay una destacada influencia cinematográfica en este álbum que procede del “Espartaco” de Kubrick y del “Ben Hur” de William Wyler. Esta característica se hará también patente en otros títulos como “Asterix y Cleopatra”.

Otra gran historia de Astérix y con mucha carga humorística. Representa uno de los mejores ejemplos del saber hacer de Goscinny como guionista. La parte final con la actuación de Astérix y Obélix en el circo arruinando la función ante la presencia de César es memorable: terminan reuniendo a los gladiadores, sentados en círculo, jugando a no decir ni si ni no ni blanco ni negro.