¿Porqué nos gustan tanto los chicos malos? Demente, calculador y perverso, el Joker nos seduce. Pese al tono oscuro y siniestro de sus crímenes, derrocha carisma. Pese a ser un agente del caos, su causa nos orovoca un cosquilleo culpable en el estómago. Pese a su locura, sus actos a veces nos provocan comprensión. Pero el Joker es, sin duda, pura maldad.

El villano conocido como Joker ha aparecido en distinos de los cómics de Batman que hemos reseñado últimamente. Es lógico, puesto que es uno de los antagonistas recurrentes del Caballero Oscuro y uno de los personajes más interesantes de los cómics de superhéroes. En mi opinión, es el mejor villano que ha salido de DC Comics.
El Joker, el hombre de la risa perpétua, es un sádico, un asesino y un terrorista, despreciable y astuto. En resumen, un demente. Su obra criminal, retorcidos planes cargados de sentido del humor macabro, negro, prosaico y sumamente cruel, tienen siempre un toque de genialidad pero también incorporan la inevitable semilla del fracaso, de la recurrente derrota ante el Hombre Murciélago. Sus enfrentamientos se saldan siempre con la victoria del héroe enmascarado y el regreso del villano a las celdas de Arkham y el guión pocas veces se sale de la senda determinada. Pocas veces, pero no siempre.

La colección de ECC Ediciones «Pura maldad» nace con el objetivo de reunir, en un solo volumen, algunas de las historias más representativas de los villanos más populares de la galería de antagonistas de DC Comics. El más célebre de los enemigos del Caballero Oscuro fue también uno de los primeros en integrar su irrepetible galería de villanos: el Joker. Este álbum incluye su primera historia jamás publicada («Batman #1»), la primera versión de su origen que se dio a conocer («Detective Comics #168»), un clásico enfrentamiento con el Hombre Murciélago («Batman #251»), una de las mejores novelas gráficas centradas en el Príncipe Payaso del Crimen («El Joker: Abogado del Diablo») y dos historias recientes de «Detective Comics».

El primer Joker, creado por Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane en los años cuarenta, era un villano que se enfrentaba al orden establecido, destructor de los valores de la sociedad norteamericana de la posguerra, enemigo del ‘american way of life‘ y del bienestar alcanzado tras la victoria de la Segunda Guerra Mundial. En el caso del Joker clásico, sus planes estaban inevitablemente destinados al fracaso y su protagonismo en las historias estaba subordinado al del héroe de turno, casi siempre Batman, que llegaba en el momento adecuado para poner fin a sus retorcidas maquinaciones. Era, en realidad, un bufón de crueldad absurda, un payaso desquiciado sin un plan establecido, pero el personaje ha ido evolucionando en paralelo a los cambios que ha ido sufriendo la sociedad occidental desde entonces.
En los años ochenta el Joker ya no es el egocéntrico bufón vestido de colores, sino que se convierte en un maníaco homicida. Con el «Batman: The Killing Joke» de Alan Moore y Brian Bolland o el «Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth» de Grant Morrison y Dave McKean como momentos culminantes, que el Joker se transforma en un enfermo mental, el más lunático, imprevisible, peligroso y emblemático de los villanos de Batman. En la galería de villanos del Caballero Oscuro los trastornos psicológicos y desordenes mentales son compañeros de viaje inseparables de los crimenes y la locura ahoga a los malvados que terminan encerrados tras los muros del Asilo Arkham, y Joker es el más desequilibrado de todos los villanos del murciélago.
El Joker del siglo XXI vuelve a cambiar, y ya no es un asesino sádico sino que se convierte en icono del anarquismo, de la destrucción del sistema establecido, que considera a la ciudad, la urbe, como una fuente de la maldad que debe ser erradicada. Es el Joker interpretado por Heath Ledger en la película «The Dark Knight» de Christopher Nolan, el segundo acercamiento del director norteamericano a Batman, y el Joker de Brian Azzarello y Lee Bermejo. Este Joker de hoy alude a las necesidades de una sociedad en crisis que ha puesto en cuestión sus valores. Más demente que nunca, pero calculador y perverso, como personificación del caos.
Finalmente existe otra senda, más nostálgica y menos profunda, que explora una reinterpretación del Joker más clásico, el Rey Payaso, como «Batman: El hombre que ríe» de Ed Brubaker y Doug Mahnke, que en el año 2005 nos proponía un reboot del primer enfrentamiento entre el Caballero Oscuro y el Joker, una versión modernizada de la primera aparición y el origen del villano.

«Pura Maldad: Joker» nos ofrece un viaje a través del tiempo, desde el año 1940 hasta la actualidad, del villano conocido como el Joker. Un tipo tan despreciable, astuto y descabellado que, a nuestro pesar, resulta hasta encantador. Algunos de sus crímenes, numerosos de sus retorcidos planes cargados de sentido del humor prosaico y sumamente cruel, no provocan miedo ni temor sino que el lector, el espectador, aprecia en su obra criminal un toque de la genialidad, enigmático y excitante, y pese a que se pueda cuestionar moralmente el camino elegido, muchos asentimos como signo de aprobación. No es agradable, es un ‘chico malo’, pero nos gusta. De Bill Finger a Paul Dini, de Neal Adams a Graham Nolan, esta antología de «Pura maldad» constituye una perfecta muestra de la trayectoria del príncipe payaso del crimen desde sus comienzos hasta el presente.
La primera de las historias de la antología es la primera aparición del Joker, en «Batman #1» del año 1940, un cómic dibujado Bob Kane y dibujado por Bill Finger. Estamos en plena Edad de Plata de DC Comics, y tanto el estilo del dibujo como las ideas que nos muestran siguen los cánones de la época.
El segundo relato contiene la primera aparición del hombre de la Capucha Roja. El origen del Joker sigue siendo un misterio, una historia que ha ido cambiando según el escritor que la cuenta. El mismo personaje, en “La Broma Asesina” de Moore y Bolland, confiesa que cada vez que recuerda el suceso que le convirtió en lo que es lo recuerda de una manera diferente y en «Detective Comics #168» Bill Finger y Lew Sayre Schwartz nos mostraron la primera de las versiones del origen del villano.
La tercera historia de la función es uno de los clásicos enfrentamientos del Joker con el Hombre Murciélago narrado y dibujado por el dúo maestro de Neal Adams y Dennis O’Neil, ‘los Padres del Demonio’, titulada «La quíntuple venganza del Joker» y en la que el Payaso va dando caza, uno por uno, a los miembros de su antigua banda.
La siguiente es la más larga de las aventuras contenidas en este tomo, la novela gráfica «El Joker: Abogado del Diablo» («Joker: Devil’s Advocate«) de Chuck Dixon, Scott Hanna, Pat Garrahy y Graham Nolan de 1996, donde por una vez, y sin que sirva de excepción, el Cruzado de la Capa deberá luchar con todas sus fuerzas por demostrar la inocencia del Joker, que es condenado a muerte por unos crímenes que no ha cometido. El malvado debería morir en la silla eléctrica como castigo por sus crímenes, cierto, pero Batman lucha por la justicia y la ley.
El quinto relato es «A contrarreloj» de Chuck Dixon y Brian Stelfreeze, contenido en «Detective Comics #726» de 1998, un relato muy interesante que nos muestra dos historias paralelas: el rescate de una niña secuestrada y el retorcido duelo dialéctico entre los sólidos muros de la celda del Joker en Arkham, al más puro estilo Hannibal Lecter-Clarice Starling.
Y para cerrar la función llega «Masacre sobre ruedas«, una historia navideña de Paul Dini acompañada por el dibujo de Don Kramer de «Detective Comics #826«, donde el bufún maligno ya es, con todas las de la ley, un asesino psicótico sin el menor respeto por la vida. En esta ocasión es Tim Drake quien debe asistir, como mero espectador, al recital macabro del demente a bordo de un coche asesino.
Nunca es fácil elegir las mejores historias de un personaje, pero la selección de «Pura maldad: Joker» parece equilibrada, cronológica y muy coherente, suficiente para entender el villano, su origen y su evolución. A pesar de eso es evidente que, por un motivo u otro, siempre habrá historias tan o más memorables que se quedarán fuera de antologías de este tipo no podemos más que celebrar la colección «Pura maldad«, y esperamos con impaciencia la llegada de Brainiac, Dos Caras o Lex Luthor, que son solo algunos de los que nos aguardan en futuras entregas.

El Joker es uno de los grandes personajes del cómic de superhéroes, quizás el mejor villano que ha salido de DC Comics. Con el rostro de César Romero (en la lisérgica serie de televisión de los años sesenta), Jack Nicholson (en la versión cinematográfica de Tim Burton), el añorado Heath Ledger (en la segunda entrega de la versión de Batman de Cristopher Nolan) y, una decepción inesperada, Jared Leto (en «El Escuadrón Suicida» de David Ayer), cada uno con sus correspondientes matices (que dan respuesta al momento y el contexto en que aparecieron), el Príncipe de los Payasos encarna una crítica encubierta al sistema de orden de la sociedad actual, a un mundo en el que siguiendo la premisa hobbiana «el hombre es un lobo para el hombre«. Y es que, seamos sinceros, todos llevamos a un Jack Napier en nuestro interior, y por eso nos gustan tanto los chicos malos.

Hazles reir. Hazles llorar. Hazles esperar. Esa es la clave de un buen espectáculo, Batman.

Pura Maldad: Joker.
Autores: Bill Finger, Chuck Dixon, Dennis O’Neil, Bob Kane, Brian Stelfreeze, Don Kramer, Graham Nolan, Neal Adams, Paul Dini, y otros.
Fecha de publicación: Enero de 2017
ISBN: 978-84-16945-52-8
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 208
Precio: 20,50 euros