Panini Cómics lanza la recopilación de la serie de diez números «Inferbezno«, con el demonio Bagra-Ghul poseyendo al hijo de Logan, Akihiro, que se las tendrá que ver con un Hulk demoníaco y con el propio Mefisto. ¡Esto es un infierno!

Marvel Especial. Inferbezno¡Un integral con la serie abierta de Inferbezno! Akihiro, el hijo de Lobezno, debe aprender a vivir poseído por el demoniaco Bagra-Ghul, pero no puede hacerlo en solitario. El Doctor Extraño le ayudará en una misión infernal. Benjamin Percy, el creador de Inferbezno, se une al brillante artista Raffaele Ienco en la colección más deseada por los fans.

Hay conceptos que, sobre el papel, parecen una broma surgida en una tormenta de ideas de tipos que se han excedido con el fumeteo. Un Lobezno poseído por una entidad infernal, con el aspecto visual de una mezcla entre Lobezno y Motorista Fantasma, entra de lleno en esa categoría. Sin embargo, «Inferbezno» demuestra desde sus primeras páginas que detrás de la espectacularidad del diseño y del inevitable factor sorpresa hay una historia que busca algo más que llamar la atención. Este volumen publicado por Panini Cómics recopila la serie de diez números (volumen dos) creada por Benjamin Percy y dibujada por Raffaele Ienco, y sirve como puerta de entrada a una de las propuestas más extrañas y, al mismo tiempo, más interesantes que ha surgido recientemente dentro del rincón sobrenatural del Universo Marvel.

Benjamin Percy lleva años construyendo una parcela muy concreta dentro de Marvel. Su etapa en Lobezno, su trabajo con Motorista Fantasma y el evento Armas de Venganza fueron preparando el terreno para que naciera esta criatura híbrida que nadie sabía muy bien si funcionaría más allá de una anécdota promocional. Lo sorprendente es que «Inferbezno» no tarda en justificar su existencia. Para quienes no estén al día con el personaje, conviene detenerse un momento. «Inferbezno» nació durante el crossover «Armas de Venganza«, cuando Logan fue poseído por el demonio Bagra-Ghul, una entidad vinculada a los infiernos de Marvel. Aquella transformación parecía destinada a ser temporal, una de tantas extravagancias editoriales que desaparecen tan rápido como llegan.

Sin embargo, la idea gustó lo suficiente como para evolucionar en una identidad propia y ya pudimos disfrutar de una primera mini creada por Percy y Ohta. En esta serie el protagonismo recae en Akihiro, también conocido como Daken, hijo de Lobezno. Un personaje que durante años ha vivido a la sombra de su padre y que aquí encuentra por fin un concepto capaz de diferenciarlo del resto de la familia mutante. Akihiro sigue cargando con su pasado turbulento, sus conflictos de identidad y su tendencia a caminar constantemente por la cuerda floja moral, pero ahora todo ello se amplifica gracias a la presencia de Bagra-Ghul. Este personaje fue asesinado por Dientes de Sable (hecha añicos) pero gracias a todo este lío infernal lo han podido regresar al Universo Marvel como si nada.

Uno de los mayores aciertos del cómic es precisamente la forma en que utiliza el terror sobrenatural para profundizar en su protagonista. La historia va ganando escala conforme Akihiro se ve obligado a rastrear distintos fragmentos vinculados a Bagra-Ghul mientras fuerzas infernales conspiran para desencadenar una amenaza capaz de alterar el equilibrio entre la Tierra y el Infierno. En ese recorrido se cruza con viejos fantasmas de su pasado, aliados inesperados y enemigos surgidos de los rincones más oscuros de la cosmología marvelita. La segunda mitad del volumen eleva todavía más la apuesta con la aparición de Hulk diábolico (Hell Hulk, no confundir con el Infernal Hulk de la serie), una monstruosa fusión entre el poder gamma y las fuerzas infernales que encaja perfectamente con el tono desatado de la colección.

Benjamin Percy aprovecha la presencia de este nuevo y terrorífico Hulk, también desaprovechado en cierta manera,  para reforzar el componente de horror y acción extrema, pero también para profundizar en la idea de personajes marcados por fuerzas que apenas pueden controlar. En paralelo, el regreso de Aurora introduce un conflicto más íntimo que conecta con el pasado de Akihiro y con todo aquello que ha perdido por el camino. El problema es que muchos de estos elementos avanzan a un ritmo vertiginoso y algunas relaciones o giros argumentales no disponen del espacio necesario para desarrollarse plenamente, dejando la sensación de que la historia tenía material suficiente para varios números más. ¿Será otra cancelación prematura?

En el apartado gráfico, Raffaele Ienco es una de las grandes bazas del volumen y el tío aguanta como un jabato los diez números, cosa no habitual en Marvel. Su estilo seriote encaja a la perfección con una propuesta que mezcla horror sobrenatural y violencia desatada. El artista da forma a un Infierno que por momentos parece una fusión entre las dimensiones demoníacas clásicas de Marvel y los escenarios industriales, poblándolo de criaturas grotescas, tecnología infernal y diseños que amplían constantemente la mitología de la serie. Muchas veces da la sensación de que el dibujante está construyendo un mundo más grande de lo que el propio guion tiene espacio para explorar, algo que habla muy bien de la riqueza visual de sus páginas. El resultado es un cómic que entra por los ojos desde la primera viñeta y que encuentra en su imaginería demoníaca una personalidad muy marcada.

Panini Cómics saca este «Inferbezno» en su línea Marvel Especial, tomos al estilo Premiere que recopilan una serie entera. Incluye un buen montón de portadas variantes y el Spot On de rigor. La calidad y cantidad está equilibrada con el precio, aunque a veces desearía que el papel hubiera tenido mayor gramaje.

En definitiva, este «Inferbezno» sin ser para lanzar las campanas, resulta una lectura la mar de entretenida y con momentos muy potentes gracias a la labor del dibujante.

Inferbezno
Autores: Raffaele Ienco y Benjamin Percy
Fecha de publicación: Abril de 2026
Edición original: Hellverine 1-10
ISBN: 9791370136123
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 240
Precio: 19,00 euros