A finales de los años ochenta el mundo vivía un momento de transición histórica. La Guerra Fría se acercaba a su epílogo, la Unión Soviética mostraba grietas cada vez más evidentes y el imaginario clásico del espionaje, ese universo de agentes dobles, conspiraciones globales y amenazas nucleares, comenzaba a desaparecer. En ese contexto apareció «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.«, una miniserie publicada por Marvel Comics en 1988 y escrita por Bob Harras con dibujos de Paul Neary que, aunque estaba protagonizada por uno de los personajes clásicos de la editorial, se alejaba del género de los superhéroes para sumergirse de lleno en la tradición narrativa del thriller de espionaje.
Una de las más alucinantes sagas de espionaje dentro del Universo Marvel jamás concebidas. A finales de los años ochenta, el joven editor de Marvel Bob Harras dio el salto a guionista. Junto a Paul Neary, concibió la historia definitiva de Nick Furia, quien descubre que los peores enemigos de SHIELD se han hecho con su control total. La agencia está podrida hasta la médula. Mientras Hydra, IMA y Roxxon conspiran en las sombras, Nick sólo tiene una opción si quiere no sólo llegar hasta el fondo de lo que está ocurriendo, sino también sobrevivir: ¡Enfrentarse a sus propios amigos y a la organización que él mismo forjó!
El protagonista de «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» es el veterano Nick Furia, un personaje que siempre ha sido una rara avis dentro de la editorial de Los Vengadores, Spiderman, Iron Man, la Patrulla-X o el Capitán América. Desde sus primeras aventuras en «Sgt. Fury and His Howling Commandos«, con un debut fechado en mayo de 1963, hasta su posterior liderazgo en S.H.I.E.L.D., el personaje ha funcionado como un puente entre el cómic bélico, el espionaje pulp y la ciencia ficción tecnológica propia del universo Marvel. Un poco de todo, mucho de nada. Sin embargo, «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» prescinde en gran medida de los superhéroes con los que Nick Furia había establecido un sólido vínculo para construir un relato de conspiración paranoica en el que el propio Nick Furia debe enfrentarse a la organización que ha dirigido durante décadas.
La premisa no podría ser más clásica dentro del género: el héroe descubre que la agencia de inteligencia que dirige está corrompida pues sus enemigos se han infiltrado en ella. Estos han impulsado una conspiración interna y él está en la diana. De repente, Nick Furia pasa de ser el director de la mayor organización de espionaje del mundo a convertirse en un fugitivo perseguido por sus propios agentes, compañeros y amigos, que se encuentran enfrentados a elegir entre el deber y la obediencia a la agencia para la que trabajan o la fidelidad y el compromiso con su amigo. Es una situación que remite tanto a la literatura de espionaje de la Guerra Fría, con las novelas de John Le Carré, como al cine político de los años setenta, con thrillers como «Los tres días del cóndor«, o las películas de James Bond.
Efectivamente: si hay una influencia que planea inevitablemente sobre cualquier historia de espías del siglo XX, esa es la saga de James Bond. Desde que Ian Fleming publicara «Casino Royale» allá por el año 1953, el agente 007 se convirtió en el arquetipo definitivo del espía moderno. Elegante, letal y siempre rodeado de tecnología puntera, Bond encarnaba una fantasía geopolítica donde las amenazas globales podían resolverse con una mezcla de ingenio, carisma y violencia perfectamente calibrada.
En cierto modo, este «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» recoge ese legado, pero lo reintepreta según la realidad del momento y lo filtra a través del desencanto propio de finales de los ochenta. Si el James Bond cinematográfico de Roger Moore había representado el tono más espectacular y escapista de la franquicia durante los años setenta y principios de los ochenta, la década estaba girando hacia un tono más duro con la llegada de Timothy Dalton en películas como «Alta tensión» (1987), y «Licencia para matar» (1989). Era un Bond más sombrío, crudo y realista, con el que el Nick Furia de Bob Harras y Paul Neary encaja bastante bien. El clima de desconfianza que impregna la miniserie y esa amenaza que ya no procede únicamente del enemigo exterior sino del interior del propio sistema se pueden encontrar en las películas de James Bond de los años ochenta. Donde uno tenía a Spectra, aquí tiene a Hydra y al barón Von Struker.
Como hemos comentado, «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» se aleja del universo superheroico de Marvel Comics, de los héroes con capa y los poderes imposibles, y se adentra en el pantano de la conspiración, el engaño y la traición, en un terreno moralmente ambiguo donde la tecnología, la vigilancia y el poder institucional pueden volverse contra quienes los controlan. Este enfoque encajaba perfectamente con el momento político. A finales de los años ochenta, la perestroika impulsada por Mikhail Gorbachev abría el camino hacia el colapso del bloque soviético que culminaría poco después con la caída del Muro de Berlín. Con el final de la Guerra Fría en el horizonte, el viejo paradigma del espionaje bipolar, de occidente contra los soviéticos, comenzaba a perder relevancia. La edad dorada de los espías, al menos tal y como había sido imaginada durante décadas, se acercaba a su final. Aquí encaja bien esta miniserie de Bob Harras y Paul Neary, que derriba desde los cimientos la histórica S.H.I.E.L.D. de Marvel Comics. Dentro de ese contexto, «Nick Furia Vs. S.H.I.E.L.D.» funciona casi como una despedida. La organización omnipotente, las conspiraciones globales, los dobles agentes y las tecnologías imposibles siguen presentes, pero bajo una mirada mucho más escéptica. Nick Furia ya no es simplemente el líder de una organización que mueve las piezas del tablero mundial a su antojo. Ahora es un hombre cansado que descubre que el sistema que ayudó a construir puede convertirse en su peor enemigo y que nadie es completamente digno de confianza.
Vista hoy, más de tres décadas después, la miniserie «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» funciona como una cápsula del tiempo. Es hija de su época. Divertida y entretenida, sin duda, con aromas a pulp, a los diseños de Jack Kirby y al Nick Furia de Jim Steranko, pero que sobretodo servirá al lector para comprender que a finales de los años ochenta el gran tablero geopolítico del espionaje estaba a punto de cambiar para siempre y que la caída de S.H.I.E.L.D. en «Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.» se podría entender perfectamente como una metáfora de la realidad del mundo en ese momento.
Nick Furia vs. S.H.I.E.L.D.
Autores: Bob Harras y Paul Neary
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
Edición original: Nick Fury vs. SHIELD 1-6
ISBN: 9791370131302
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 296
Precio: 25,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal