Drama melancólico de miradas, diálogos y ausencias, «Manchester frente al mar» sigue los pasos a un fontanero taciturno y solitario en un momento de encrucijada en el que, para seguir adelante y cuidar de su familia, deberá recordar su pasado.

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Título original: Manchester by the Sea
País: Estados Unidos
Duración: 139 min.
Género: Drama, costumbrista
Reparto: Casey Affleck (Lee Chandler), Kyle Chandler (Joe Chandler), Lucas Hedges (Patrick), Michelle Williams (Randi), Erica McDermott, Gretchen Mol, Kara Hayward, Heather Burns
Distribuidora: Universal Pictures (Spain)
Productora: Pearl Street Films, Big Indie Pictures, CMP Entertainment, K Period Media, B Story, The Affleck/Middleton Project
Compositor de la música original: Lesley Barber
Director de fotografía: Jody Lee Lipes
Diseño de producción: Ruth De Jong
Guionista: Kenneth Lonergan
Montador: Jennifer Lame
Es una de las películas del 2016 sin duda tanto por la recepción que ha tenido con la crítica como entre el público y por tanto una de las películas del momento. Plantea una historia dramática, muy humana, de pérdidas, ausencias y reencuentros sin renunciar en algún momento a ligeros toques de comedia (que son pocos y con un humor un tanto especial, el que deriva del choque entre generaciones).
Yo diría que es una película especialmente recomendable por los valores que transmite, pero he de advertir que me extraña mucho que esté funcionando tan bien a nivel de taquilla porque no es precisamente una película fácil de ver y además, por su propia concepción y por una razón esencialmente expresiva, es una película larga y lenta, va a contracorriente de todo el cine de entretenimiento que triunfa en las salas.
El director (Kenneth Lonergan) quiere que empaticemos con el protagonista no sólo a través de la brillantísima actuación de Casey Affleck (se hacen apuestas, tiene muchos números para ganar el óscar con permiso de Ryan Gosling) sino también haciéndonos sentir su abatimiento. Para ello usa varios recursos: escaso uso del travelling; tomas fijas; ausencia de música (sobretodo al principio, lo que más tarde subraya las escenas en las que le interesa impactar emocionalmente); una ambientación con una luz ligeramente mortecina, otoñal y actuaciones en las que rara vez se esboza una sonrisa.
Lee es un tipo resignado, tristón, apocado, conformado con su destino (con toda razón y motivo). Una de las cosas interesantes de esta película es saber por qué. El caso es que durante gran número de escenas lo vamos a ver con aire taciturno, con la mirada baja, tendiendo al silencio o a pocas palabras y a veces la cámara se detiene unos momentos a observarlo. Al principio de hecho parece un pim pam pum de sus clientes, porque trabaja como manitas en un bloque de casas al servicio de los huéspedes. Es un personaje derrotado por la vida, pero no le falta carácter, hay que verlo y descubrir por qué ya que yo no voy a decir más.
A lo que voy es que ni es un argumento especialmente atractivo a priori ni tampoco el protagonista es el típico personaje que nos engancha y, en cambio, el director consigue que su humanidad y su historia te enganchen por completo si entras en la película. Para hacerlo, ya digo, hay que tener paciencia, saber que es una película de miradas, diálogos y silencios y que maneja un cierto suspense que se va resolviendo poco a poco.
No la voy a recordar como una de mis películas favoritas, pero sí la considero una de esas películas que merece la pena ver, para aprender en cabeza ajena, para valorar lo que tienes o si no lo tienes para saber que en cualquier caso hay que seguir adelante, porque contribuye a enriquecer tu aprendizaje emocional y porque es humana, sensible, emotiva.
Sin destripar nada, sólo voy a añadir que me parece que hay un par de momentos excepcionales en esta película (uno es el que coincide con el Adagio Per Archi E Organo in Sol Minore) que te estrujan por dentro literalmente. Es casi imposible que la melancolía de Lee no te atrape, no la vivas tú mismo por unos momentos y entonces entiendes muchas cosas. Cuando eso ocurre, no hay duda, la película es buena. Te podrá gustar más o menos, pero es buena.