En el número 16 USA (1965) de la serie «Los Vengadores«, el equipo creativo formado por Stan Lee, Jack Kirby y Dick Ayers, renovó casi por completo a los integrantes del famoso grupo sustituyendo a Iron Man, El Hombre Gigante y Thor por La Bruja escarlata, Mercurio y Ojo de Halcón, antiguos villanos. Todo un golpe de efecto para la época que sirve de punto de partida para “Los Vengadores, el viejo orden cambió”, serie limitada que recopila Panini Cómics en un lujoso tomo.

Los Vengadores. El viejo orden cambió (Col. 100% Marvel HC)
Edición original: The Avengers v6, 1.1-5.1 USA
Guión: Mark Waid
Dibujo: Barry Kitson
Tinta: Barry Kitson
Color: A color
Formato: Libro cartoné, 168 págs. a color.
Precio: 15€

Y llegó el día en que los fundadores de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra dejaron el grupo y el Capitán América tuvo que liderar a un grupo de novatos y villanos reformados. Descubre una vieja historia que impacta en Los Vengadores actuales.

Escrita por Mark Waid y dibujada por Barry Kitson, la serie relata una historia jamás contada de Los Vengadores que acontece entre el número 16 y el 17. De este modo, el guionista ahonda más en la personalidad de los personajes y sus relaciones con el Capitán América y con el resto del grupo. Este tema quedó marginado en su día, ya que inmediatamente se embarcó al grupo en la búsqueda de Hulk, con contrincantes como el Minotauro o El Hombre Topo.

Mark Waid sabe de lo que habla, y ya repitió la fórmula en la serie limitada del Capitán América “El hombre fuera del tiempo”. No se trata de reescribir la historia, si no de rellenar huecos, cosa que es una tradición en Marvel, como ya se vio en varios especiales de Los Vengadores como Vengadores: año uno, en La Patrulla X original de Byrne, En los Hijos del átomo y en tantas otras historias en las que se revisaba el pasado. A la vuelta de la esquina está Marvel Legacy (un retorno a las raíces) y es un buen momento para proponer este tipo de aventuras, que sirven como llamada y reconciliación con los lectores veteranos.

Al igual que sucedía con la historia retro del Capitán América de Waid, el primer episodio no es más que una presentación de personajes y situaciones muy poco satisfactoria, que resume lo que se nos contó en el episodio original y a continuación enfrenta al grupo a una amenaza seria, que le hace pagar la novatada. Un interesante final con cliffhanger nos dirige a los siguientes episodios, cinco en total, donde Waid crea un nuevo personaje que da pie a un nuevo hilo argumental que ya capta todo nuestro interés. Además, ese personaje afecta a la serie actual de Los Vengadores, motivo por el cual la a la numeración normal se le añade un ”.1”, ya que se publicó en paralelo a la citada serie. En el transcurso de la historia Waid tira de elementos clásicos y nos ofrece a villanos que creíamos olvidados, como El extraño (aunque repasando la Marvel database ¡ha tenido apariciones en 98 comics!) o Los forzadores, por poner dos ejemplos. Se ha sido respetuoso con la historia pasada, y no hay elementos que desentonan como pasaba en la serie limitada del capi, aunque creo adivinar teléfonos móviles en varias páginas donde las multitudes rodean a los héroes. Detalles sin mayor importancia. Donde ha dado en el clavo es en ciertas actitudes de los nuevos miembros, o del mismo Iron Man, que en el cómic de 1965 aún no habían emergido. Sobretodo, la relación de los dos hermanos mutantes. También aparecen viñetas-homenaje (la del Ángel, la del puñetazo, o la del autobús, divertido momento que ya se vió en La saga de Korvac)

La historia finaliza en el punto que comienza el número 17 USA, dejando el remanente para la colección en curso.

En la parte gráfica, Barry kitson realiza un trabajo bien narrado, sin estridencias, de corte clásico. Su punto débil son los rostros y expresiones, bastante simplones, y también el no entregar a tiempo. Desde el número 3, varios dibujantes (como Mark Bagley o el español Rafa Fonteriz) y entintadores deben echarle una mano para cumplir plazos. Curiosamente, esta ayuda externa nos devuelve páginas mejor dibujadas.

Si bien el cómic, de lectura rápida y sencilla, es entretenido, tampoco es nada del otro mundo. La sorpresa nos la llevamos con la inclusión de las páginas de correo originales, que incluyen avances y anuncios con el tono jocoso de Stan Lee y bullpen. Son muy reveladoras las misivas que enviaban los lectores de la época. Es un material muy interesante que Marvel no está dejando escapar en ediciones de sus clásicos (como el de Sang Chi) y son una demostración de cómo la antigua Marvel se camelaba a los lectores para convertirlos en fans de por vida. No hacer oídos sordos a las sugerencias de los fans, y tener una explicación, por muy disparatada que sea, para cada duda. Si incluir estos textos es un acierto mayúsculo, el colofón al tomo viene de la mano de las cartas actuales, muy emotivas y que recomiendo leer, pues tocan la fibra.

El tomo de tapa dura se completa con una introducción de Raimon Fonseca, impecable, una entrevista a Mark Waid y Barry Kitson, y todas las portadas con las que la serie ha aparecido en el mercado USA (siempre un placer ver los dibujos de Davis y Adams). Un libro interesante para el aficionado veterano, o Marvel zombi.