… Y llegamos al cuarto y penúltimo tomo del ciclo de «Los Campbell«, a un solo paso del desenlace final. Muchas cosas han pasado hasta ahora: conocimos a los personajes, a Campbell y a sus dos hijas, a sus amigos y aliados, a los villanos de la función, encabezados por el terrible Inferno, y los dolorosos recuerdos del pasado que le unen al protagonista… pero faltaba algo. Como no podía ser de otra manera en una historia de piratas, con el cuarto álbum llega ¡la búsqueda de un tesoro!

Las hijas de Campbell, Ítaca y Génova, junto con sus amigos los leprosos, salvaron a nuestro protagonista de ser utilizado como bala de cañón. Aunque, por desgracia, también murió El Turco en sus brazos. En esta nueva entrega nos revelarán cómo comenzó Campbell en el peligroso mundo de la piratería y, en honor a El Turco, su mentor, emprenderán la búsqueda del legendario Oro de San Brandamo. ¿Conseguirán encontrarlo o, por el contrario, se embarcarán en la búsqueda de una quimera?

Las épicas aventuras de piratas de corazón noble y espíritu libre, las batallas navales entre los barcos de los corsarios a sueldo de la reina de Inglaterra y los navíos españoles cargados de tesoros que cruzaban el Atlántico, los puertos francos en las islas del Caribe donde los corsarios retoman fuerzas, los antros de rincones oscuros donde el ron corría de vaso en vaso mientras las canciones groseras amenizaban la velada, los romances entre piratas de sonrisa seductora y señoritas de alta alcurnia que caían rendidas a los pies de los pícaros delincuentes de los mares del sur, la bandera negra Jolly Roger con una calavera cruzada por huesos en blanco ondeando en lo alto del palo mayor, la búsqueda de tesoros enterrados en islas pobladas por indígenas hostiles, viejos capitanes con pata de palo, parche en el ojo y loro en el hombro, que tramaban traiciones y motines,… El género de las historias de piratas tiene tópicos que estan muy arraigados en el imaginario popular, modelos, iconos, elementos esenciales que lo definen, que el cine y la literatura, los relatos románticos de finales del siglo XIX, han transmitido de generación en generación y que poco tienen que ver con la realidad. Y la búsqueda de un tesoro escondido, enterrado en una isla desierta en un lugar marcado con una X en un mapa, es uno de ellos.

Con la primera entrega de una nueva serie de José Luis Munuera, «Los Campbell: Inferno«, disfrutamos de una propuesta repleta de humor, aventura, un punto de tristeza nostálgica, relaciones familiares y, por supuesto, muchos piratas. Allí conocimos a Campbell, una leyenda de la piratería que se retiró del negocio tras el asesinato de su mujer. En su nueva vida cuidaba de sus dos hijas, la adolescente Ginebra y la pequeña y revoltosa Itaca, lejos de los dolorosos recuerdos del pasado. Pero el maldito pasado siempre regresa para cobrarse sus deudas y recordarte todos los errores que dejaste atrás. «La piratería es como el ron«, le decía el Turco. «Nunca se deja del todo«. Y perseguido por el temible Inferno, Campbell se verá obligado a huir con sus hijas y esconderse en una comunidad de leprosos. Pero el enfrentamiento ya entonces se presentaba como algo inevitable porque los vínculos entre Campbell e Inferno eran más complejos de lo que parecían.
En el segundo álbum, titulado «Los Campbell: El temible pirata Morgan«, nos reencontrábamos con Campbell residiendo en una pacífica y aislada isla del Caribe, la isla de leprosos de Bakaloo, acompañado por sus dos hijas, su sensual vecina Nutel·la y sus tristes recuerdos. Unos recuerdos repletos de emociones y abordajes, junto a su hermano y el resto de la tripulación de piratas, la rivalidad con el temible pirata Morgan y su identidad secreta, y su amada Fanny, cuyo funesto destino ocupa un lugar relevante. En cualquier momento, en cualquier lugar, los recuerdos regresan a la memoria de Campbell en forma de ‘flashbacks’, y de esta manera el autor nos iba desvelando, poco a poco, el dramático pasado que rodea a Campbell, Inferno, Fanny, Carapepino y el resto de personajes de la serie.
«Los Campbell 3. ¡Raptado!» empezaba allí donde nos había dejado el álbum precedente: con el secuestro de Campbell a manos del ‘Turco’, un viejo amigo que había regresado para cobrar deudas pasadas. Las hijas de Campbell, con la ayuda del hijo de Carapepino, el apacible librero Thesaurus y los leprosos de la isla Bakaloo, se lanzaban al rescate de su padre mientras, una vez más, el pasado iba descubriéndose poco a poco ante nuestros ojos, como las piezas de un rompecabezas que van encajando. La identidad de Inferno («la verdadera piratería se ejerce desde los palacios«) ya no era ningún secreto para los lectores, y la relación entre Fanny y Campbell avanzaba a pasos agigantados hasta la inevitable tragedia que iba a cambiar la vida y el destino de todos los personajes.
Y llegamos así a este «Los Campbell 4. El oro de San Brandamo«, publicada originalmente en francés por Dupuis como «L’or de San Brandamo» en junio de 2016, que nos volverá a llevar de nuevo al pasado, y veremos el nacimiento de Itaca y como la relación entre Fanny y Campbell queda sumergida en un mar de amor romántico, envidia fraternal, frustración y celos infundados, acercando un poco más a sus protagonistas a su trágico destino. Un momento terrible que el lector conoce, pero que aún no ha visto. Un instante que teme, pero que el autor le esconde y retiene. Una trama familiar más compleja de lo que parece, profunda y terrible. En la cuarta entrega de la serie también nos explicarán cómo comenzó Campbell en el peligroso mundo de la piratería, junto a su hermano y bajo la tutela de su mentor, y como los piratas del clan del Turco al completo, con Patapalo Sennet, Ingenuo Roberts y Tremendo Arbuckle al frente, acudirán a la llamada de Campbell y emprenderán la búsqueda del legendario Oro de San Brandamo siguiendo las indicaciones de la brújula olmeca hasta la maldita Mano del Diablo, un arrecife del que ningún navegante ha regresado con vida.
Y en la Mano del Diablo nos quedaremos, el telón apropiado para el último acto, con el correspondiente y habitual ‘cliffhanger’ para cerrar la historia y dejar al lector sediento y desesperado, tal y como mandan los cánones. Así, en total serán cinco las entregas que tendrán «Los Campbell» en su primer ciclo, y eso significa que estamos a un solo paso del desenlace final, de cerrar esta trama apasionante con la que Munuera ha conquistado tanto al público juvenil como al lector adulto francés.

El prolífico autor de las cuatro entregas de «Los Campbell» es el murciano José Luis Munuera (Lorca, 1972), que acumula ya más de veinte álbumes de historieta publicados en Francia, incluyendo sus primeros trabajos con Joann Sfar (tres tomos de «Les Potamoks», cuatro de «Merlin»,…) y Jean-David Morvan (quince álbumes de «Nävis», «Merlin» a partir del quinto tomo, «Sir Pyle S. Culape», cuatro magníficos álbumes de la mítica cabecera francobelga «Spirou y Fantasio»,…). En los últimos años ha colaborado con autores de la talla de Enrique Bonet (en «El juego de la luna», por el que fue seleccionado en el Salón del Cómic de Angouleme y premiado por votación popular como Mejor obra de autor español del Salón Internacional del Cómic de Barcelona del 2009) o Juan Díaz Canales (en «Fraternity») y ha desarrollado algunos trabajos notables en solitario (el divertidísimo «Walter el Lobo» con Dib·buks o «Oficio: Dibujante» para Astiberri). Y en «Los Campbell» José Luis Munuera nos demuestra una vez más que es un dibujante increible, pero también un narrador en mayúsculas que mantiene el interés y la frescura en la historia, con un ritmo ágil y giros argumentales tan sorprendentes como inesperados, cubiertos siempre con un barniz humorístico desternillante que harán las delicias de los lectores de todas las edades.

El dibujo de Munuera en este cuarto volumen de «Los Campbell» es, otra vez, una maravilla. Dinámico y expresivo, un punto ‘cartoon’, que no debería sorprender a quienes vienen siguiendo el trabajo de este lorquino residente en Granada desde hace muchos años, referente indiscutible de cómo un autor español puede triunfar en el mercado francés. Además, gracias al trabajo del vasco Sergio Román ‘Sedyas‘, que ya había colaborado con el dibujante en «Sortilegios«, podemos disfrutar una vez más de un elegante y inconfundible colorido que aporta dinamismo a la historia y profundidad a la evolución de los personajes, y que diferencia de forma elegante entre las escenas que suceden en el pasado, los ‘flashbacks’, y las que suceden en el presente de la narración utilizando con inteligencia el contraste cromático, recurriendo a los tonos sepia y decoloridos en las viñetas en las que se recuerda un momento del pasado de Campbell. El premio a la mejor serie del festival Sollies Ville del año 2014 es una buena prueba de ello.
Quizás, si nos obligaran a poner un ‘pero’, podríamos susurrar que, quizás, un formato de tamaño menor hubiese sido más adecuado para acoger el arte de Munuera, que no destaca por su detallismo y que, por lo tanto, no requiere de un venticinco por treinta y dos para lucir. Y la portada. No me ha gustado la portada. Su composición recuerda a la de un mal cartel de película, con muchos elementos y poco equilibrio.

Con la cuarta entrega en las manos podemos confirmar, y reiterar, que «Los Campbell» es una saga genial, como lo son las tres entregas publicadas con anterioridad. Sin matices ni peros. Un conjunto redondo que merece la pena desde su portada hasta su última página.
La historia, de corte clásico, es dulce y triste, repleta secretos y aventuras, con un ritmo puramente cinematográfico, con acción y romance, diseños imaginativos, personajes carismáticos y numerosos secundarios que aportan profundidad a la historia. Algunos tan divertidos, como Carapepino y Haggins, que se merecerían un spin-off para ellos solos.
La ambientación bebe de las películas clásicas del género, como el propio autor ya desvelaba en su dedicatoria al principio del álbum de la segunda entrega («A Errol Flynn, a Douglas Fairbanks y Burt Lancaster«). Y, como es evidente, a «La isla del tesoro» de R.L. Stevenson y el videojuego «Monkey Island«, con su Guybrush Threepwood y el malvado pirata LeChuck, a la obra de Goscinny y Uderzo, e incluso podemos encontrar referencias a «La princesa prometida«, a la tetralogía de los «Piratas del Caribe» con su Jack Sparrow al frente, a la película «La isla de las cabezas cortadas«, a las novelas de Emilio Salgari y los mitos y leyendas de los corsarios, bucaneros, lobos del mar y piratas que surcaron el Mar Caribe durante el siglo XVI y XVII, al asalto y abordaje de barcos procedentes del Nuevo Mundo cargados de fabulosos botines. Y muchos más que no habremos visto, pero que están, y que una segunda y tercera lectura pueden desvelar.

Sí, no hay símbolos más representativo de uno de los periodos más exóticos y emocionantes de la historia de la Humanidad que los piratas, que hoy se recuerdan con romaticismo y nostalgia como ejemplos de la vida en libertad y de la anarquía frente al orden establecido. Y es que ¿quién no adora a estos antihéroes románticos? Criminales, delincuentes, saqueadores de los mares, ladrones de tesoros,… pero también aventureros osados, encantadores truhanes, amantes del riesgo y soldados de fortuna al servicio de su Majestad. Hoy son mitos y leyendas, aunque algunos de ellos fueron realmente personajes históricos que existieron en realidad, que casi siempre terminaron con sus cuerpos balanceándose en el extremo de una cuerda, y a menudo cuesta definir donde termina la realidad y donde empieza la fantasía: Barbanegra, Jack Sparrow, Henry Morgan, Francis Drake, sir Walter Raleigh, Long John Silver, Calicó Jack,… y los Campbell, por supuesto. ¿Te unes a su tripulación?

Traición, venganza, amor, pasión, piratería… ¡Ven con nosotros a por el legendario oro de San Brandamo en esta cuarta entrega de Los Campbell!

Los Campbell 4. El oro de San Brandamo.
Dibujo: José Luis Munuera
Color: Sedyas
ISBN: 978-84-16507-46-7
Formato: 24,5×32,5cm. Cartoné. Color
Páginas: 56
Precio: 14 euros