«Little Batman: Mes Uno #2» continúa la miniserie con la misma energía juguetona y el descaro simpático con el que arrancó, confirmando que este universo alternativo de Gotham no solo es un experimento para lectores jóvenes, sino también una lectura muy disfrutable para quien quiera ver al mito de Batman pasado por el filtro de la comedia familiar. Morgan Evans y Jon Mikel mantienen el tono ligero y accesible, con un Damian Wayne que es tan listo como impulsivo y una ciudad que parece diseñada para ponerle trampas a cada paso. Este segundo tomo no reinventa la fórmula, pero la afina y la exprime con bastante gracia…¡Y con un dibujo precioso!
¿Qué pasa cuando un niño que, además, es un superhéroe en secreto, se escapa de casa para salvar a su papá, que también es un superhéroe en secreto? ¡Un lío, claro está! Alfred y la niñera se dividen para buscar al Pequeño Batman por todos lados, pero lo que no saben es que está recogiendo pistas de quien menos se esperan… ¡el Joker! Con toda la información necesaria para vencer a El Espantapájaros, Damian Wayne se verá en las garras de su némesis… y si quiere atrapar al villano y salvar a su padre, tendrá que hacer lo que mejor se le da a cualquier niño: volver loco a todo el mundo.
La historia de «Little Batman: Mes Uno #2» avanza recogiendo los hilos del primer mes de «vida superheroica» de Damian, y lo hace apostando aún más por el humor de situación y por el contraste entre la lógica infantil del protagonista y el mundo absurdo —y a menudo incompetente— de los adultos que lo rodean. La presencia del Espantapájaros como antagonista central vuelve a ser más cómica que amenazante, algo que define muy bien el espíritu de la serie: aquí los villanos son peligrosos, sí, pero también ridículos, torpes y víctimas de sus propios planes enrevesados. La trama se apoya en esa idea de que el crimen en Gotham City nunca se resuelve del todo, no tanto por la falta de héroes, sino por un sistema que siempre parece fallar en el peor momento.
Uno de los grandes aciertos de este segundo tomo es cómo refuerza el mensaje de que Damian Wayne no es poderoso solo cuando se pone la capucha. Su identidad civil, su inteligencia y su capacidad para leer a los adultos y aprovechar sus debilidades resultan igual de efectivas que los gadgets o las artes marciales. El cómic juega con esa dualidad de forma muy clara, dejando que el niño entienda algo fundamental: ser Batman mola, pero ser Damian Wayne también puede ser una ventaja. Todo ello se cuenta con diálogos ágiles, chistes constantes y situaciones que rozan el slapstick sin perder nunca del todo el corazón de la historia.
Visualmente, el dibujo sigue siendo uno de los grandes reclamos. El diseño caricaturesco, con cuerpos estilizados y expresiones exageradas, encaja como un guante con el tono humorístico. Hay ideas muy divertidas en la representación de los villanos —el Joker, cuando asoma, es puro chicle estirado— y en la forma en que Gotham parece un patio de recreo peligroso pero fascinante. Es un estilo que conecta de inmediato con lectores jóvenes, pero que también tiene suficiente personalidad como para no resultar infantil en el mal sentido.
Para entender bien dónde estamos, conviene recordar qué proponía el primer tomo. «Little Batman: Mes Uno #1» presentaba a Damian como un niño hiperpreparado que se queda solo en la Mansión Wayne mientras Bruce está ocupado salvando la ciudad. Aburrido, curioso y convencido de que puede con todo, decide convertirse en Batman por su cuenta durante un mes. Ese primer volumen establecía el tono de comedia, la dinámica padre-hijo a distancia y la idea de que Gotham es un sitio donde los problemas nunca se acaban, por mucho que el héroe haga su trabajo. También introducía el conflicto con el Espantapájaros y dejaba claro que esta versión de Batman iba a aprender tanto sobre sí mismo como sobre el mundo adulto.
Este segundo tomo, ofrecido en formato álbum de tapa blanda por Panini Cómics, recoge esas bases y las desarrolla con más confianza, apretando el acelerador hacia un clímax que mezcla enredos, secuestros, revelaciones y mucho humor. Puede que los villanos (Espantapájaros y Pinguino) no sean especialmente brillantes, pero esa torpeza forma parte del chiste y del enfoque infantil de la serie. Al final, «Little Batman: Mes Uno #2» funciona como una lectura muy entretenida, con un mensaje sorprendentemente maduro sobre la corrupción, la responsabilidad y la infancia, todo envuelto en un cómic que no se toma demasiado en serio a sí mismo. Y eso, en un personaje tan solemne como Batman, se agradece muchísimo.
Little Batman: Mes Uno #2
Autores: Morgan Evans y Jon Mikel
Fecha de publicación: 18 dic 2025
Edición original: Little Batman: Month One 1-2
ISBN: 9791370132972
Formato: 20,5×28,5cm. Cartoné. Color
Páginas: 64
Precio: 11,95 euros











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