«Little Batman: Mes Uno #1» es lo que pasa cuando mezclas a Batman, la paternidad y una estética de caricatura que parece salida de un libro infantil ilustrado con un toque de locura. Escrito por Morgan Evans —sí, el mismo guionista de la peli «Merry Little Batman» de Amazon— y dibujado por Jon Mikel, este cómic continúa justo donde terminó aquella aventura navideña: Damian Wayne, alias «Little Batman», sigue con su traje, sus ganas de ser héroe… y la absoluta carencia de crimen que combatir. Porque, claro, su padre decidió limpiar Gotham antes de que naciera para criar a su hijo en un entorno libre de villanos. Qué considerado, ¿no?
Gotham aún se está recuperando del ataque del Joker. Damian Wayne, también conocido como Little Batman, está ansioso por regresar a la lucha. Va a ser más difícil de lo que parece, porque Bruce quiere que deje la máscara de lado y abrace el valor de su identidad secreta. Después de encontrar a un sospechoso invitado merodeando durante la fiesta de Año Nuevo organizada por Wayne, dependerá de Damian hacer equilibrios con ambas identidades y volver a ser quien salve la situación.
Panini Cómics se atreve con este cómic atípico titulado «Little Batman: Mes Uno #1«. Y digo atípico porque aunque tenga aspecto de cómic juvenil (e incluso infantil), tiene suficientes alicientes para que guste a un público más crecidito. Digamos que es del palo de «Aventuras de Batman«, con referente televisivo, pero visto desde la perspectiva de Damian, ese hijo de fuerte personalidad que Bruce tuvo junto a Talia, la hija de Ra’s Al Ghul.
La historia arranca con un Damian que, tras su debut como el minúsculo vigilante de Gotham, se enfrenta a algo más difícil que los matones del Joker: la rutina. Sin villanos que atrapar, el niño se encuentra con el síndrome post-Navidad, ese vacío existencial entre los juguetes nuevos y las tareas del cole. Bruce, ahora más zen que nunca, entrena a su hijo en artes heroicas mientras intenta mantener la casa en orden y el alma en calma, lo que suena más a retiro espiritual que a la Batcueva. Pero, claro, la paz en Gotham dura lo mismo que un murciélago al sol, y pronto aparece una nueva amenaza: el Espantapájaros, que regresa con menos miedo en su arsenal, pero con las mismas ganas de molestar.
Visualmente, el cómic es una delicia. El dibujante Jon Mikel toma la estética caricaturesca de la película y la traslada al papel con una soltura admirable. Los personajes tienen un aspecto de lo más original y hasta cierto punto feísta, lo cual encaja a la perfección con el tono absurdo y entrañable de la historia. Por ejemplo, el mayordomo Alfred parece que tenga una gran joroba. Además, los colores de Ian Herring le dan ese aire melancólico que hace que los momentos tiernos brillen aún más. Es como si Gotham hubiera pasado por un filtro de nostalgia. Me recuerda a las pelis de animación de «La familia Addams«.
El guion no pretende reinventar a Batman , algo que se ha hecho miles de veces, sino reírse un poco de su propia mitología. Aquí Bruce no es el tipo sombrío que se esconde en las sombras, sino un padre algo cansado que intenta criar a un niño que insiste en convertirse en su versión miniatura. Y Damian, por su parte, sigue siendo ese cruce entre niño genio y terremoto emocional que no sabe si jugar con sus batarangs o colgarlos en la pared como medallas. La relación entre ambos es el corazón del cómic: dulce, torpe, sincera y con la dosis justa de caos. Uno quiere proteger; el otro quiere lanzarse de cabeza a la aventura. Ya te imaginarás cómo termina eso.
El primer número también introduce a una figura misteriosa, una mujer asiática que parece saber más de lo que aparenta y que, si leemos entre líneas, podría estar relacionada con cierta madre ausente de apellido Al Ghul. Esto, sumado al regreso del Espantapájaros (ahora más patético que temible), deja claro que el mundo de «Little Batman» tiene mucho más que ofrecer que solo chistes sobre paternidad y gadgets miniatura. También varias páginas están realizadas como si el propio Damian las hubiera dibujado con ceras o plastidecores.
¿Para quién es este cómic? Fácil: para cualquiera que quiera una dosis de Batman sin la pesadez de la oscuridad ni el drama existencial de siempre. «Little Batman: Mes Uno» es ligero, divertido y, sorprendentemente, conmovedor. Tiene humor, corazón y un dibujo que parece decirte «relájate, esto es para disfrutarlo«. Si viste la película y te quedaste con ganas de más, este cómic es como la segunda porción de pastel que no sabías que necesitabas. En el lado negativo, por decir algo, es que el cómic no es autoconclusivo y sabe a poco. Hay que esperar al desenlace con el segundo número en diciembre y visto que son cuatro números, podían haber esperado a agruparlos en un único tomo.
La edición de «Little Batman: Mes Uno #1«, en tapa blanda con lomo, pero a un tamaño mayor que el de un comic book y con un papel mejor, es muy curiosa. Incluye los dos primeros números de la serie americana. Hay una cosa que no entiendo y es que no se incluyan las portadas tal cual en su versión original. De la del segundo número aparece una parte en la contraportada. El precio está ajustado y sin duda, los fans de la peli de Amazon no dudarán en lanzarse a él.
En resumen, Panini Cómics nos trae una joyita perfecta para compartir con los más pequeños o, por qué no, para que los adultos recordemos que incluso los héroes necesitan descansar de vez en cuando. «Little Batman: Mes Uno #1» es una carta de amor a la infancia, a los cómics y a esos lazos familiares que sobreviven incluso a los ataques del Espantapájaros. Y si después de leerlo no te entran ganas de abrazar a tu padre o construir tu propio Batimóvil de cartón, quizá necesites un poco del gas del miedo para despertar tus emociones.
Little Batman: Mes Uno #1
Autores: Morgan Evans y Jon Mikel
Fecha de publicación: Septiembre de 2025
Edición original: Little Batman: Month One 1-2
ISBN: 9791370131227
Formato: 20,5×28,5cm. Cartoné. Color
Páginas: 64
Precio: 9,95 euros











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja