Si hay algo que debemos reconocer a las películas de dibujos animados de Walt Disney es que descubrieron al público en general algunas de las obras más destacadas de la literatura popular, de los cuentos de los Hermanos Grimm, Charles Perrault o de Hans Christian Andersen que, en muchas ocasiones, eran a su vez recopilaciones de relatos orales tradicionales, fábulas y mitos. Pero las películas de Disney también fueron su mayor condena, puesto que les arrebataron el lugar central que ocupaban en el conocimiento popular.

Para proteger la armonía cósmica, Zeus desea enviar a la Tierra a un hijo que pueda luchar contra los poderes destructores del caos, un hijo que, al crecer, hará gala de unos talentos fuera de lo normal, entre ellos una fuerza física extraordinaria. Su nombre es Heracles y muy pronto su vida se verá dividida en dos extremos contrapuestos: paladín del horden deberá enfrentarse a su propia naturaleza caótica y violenta para llevar a cabo los doce trabajos con los que Hera, la esposa de Zeus, pretende detener sus avances por el mundo.

Los cuentos de hadas han sido capaces de sobrevivir al paso del tiempo y marcar a decenas de generaciones, puesto que todos ellos contienen enseñanzas valiosas y una frescura que hacen de su lectura un enorme placer. Pero, lamentablemente, las películas de dibujos animados de Walt Disney les hicieron un flaco favor a los cuentos que adaptaban puesto que muchos son los que piensan que la Sirenita de Hans Christian Andersen cantaba canciones de Alan Menken, que la Blancanieves de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm fue despertada de su sueño por un beso del Príncipe Azul o que el semidiós Hércules tenía a un sátiro llamado Fil como entrenador. ¡Nada de todo eso! Las películas de Disney adaptaron a su manera los relatos tradicionales y, entre otras cosas, eliminaron las partes más violentas, edulcorando a los príncipes poco encantadores y a las princesas demasiado sanguinarias, puesto que era un producto dirigido a los más pequeños de la casa. En resumen, obras reinterpretadas y reescritas para los tiempos modernos y aptas para todos los públicos.

Por ejemplo podemos centrar nuestra atención en Heracles (en la mitología griega) o Hércules (en la mitología romana), el semidiós que nació de la relación entre una mujer mortal, Alcmena, y el dios Zeus, quien adoptó la apariencia de su marido durante la ausencia de este, que mató a su profesor Lino en un ataque de furia y a los hijos que tuvo con su esposa Megara, cumplió los doce trabajos encargados por el rey Euristeo como penitencia por su crimen, sacó a Teseo del Inframundo, acompañó a Jason y los Argonautas en busca del Vellocino de Oro, construyó las murallas de Troya y murió cuando una túnica cubierta de la sangre venenosa del centauro Neso le abrasó la piel y se arrojó a una pira en llamas para acabar con su agonía. ¿Y que nos contó Disney de Hércules? Nada de eso. O muy poco de todo eso. Nacido con una fuerza sobrehumana, el joven llamado Hércules de la película de Ron Clements y John Musker debía probar su condición de héroe frente a los ojos de su padre, el dios Zeus. Con la ayuda de sus amigos Pegaso, el caballo alado y Fil, su entrenador personal, Hércules lucharaba contra el perverso y malvado Hades, dios del Inframundo, quien planeaba una conspiración para conquistar el Monte Olimpo, la morada de los dioses. Para acabar de complicar las cosas Hércules se veía obligado a elegir entre convertirse en un dios tal y como estaba destinado o salvar a su verdadero amor, una bella griega, una mujer mortal y traicionera llamada Meg.

Sí, como siempre hace en sus películas Walt Disney nos contó en su «Hércules» una edulcorada odisea llena de magia y fantasía, con personajes adorables y moralejas simplonas (como esa de «que la verdadera fuerza no es la de los músculos si no la del corazón«), pero muy muy lejos de la versión que conocemos, que en realidad es la suma de muchas fuentes distintas con más de dos mil quinientos años de antigüedad que incluyen obras de Píndaro, Teócrito, Sófocles o Eurípides. En el cómic «Heracles» de Luc Ferry, Clotilde Bruneau, Didier Poli, Annabel y Carlos Rafael Duarte se intenta ofrecer una adaptación fidedigna a estas fuentes, respetuosa con los textos fundacionales originales, y eso ya es toda una declaración de intenciones de la colección «La Sabiduría de los Mitos«, que quiere descubrir a los lectores las grandes historias de la mitología, que se define como una herramienta pedagógica, y que llega enriquecida con textos complementarios, en forma de extras, que analizan la trascendencia filosófica y la herencia cultural de cada mito. La seriedad de esta colección tiene mucho que ver con los dos nombres detrás del proyecto, dos figuras de prestigio en el mundo del cómic y de la cultura: Didier Poli, responsable de la dirección artística y los storyboards y Luc Ferry, filósofo y ex-Ministro de Juventud, Educación Nacional e Investigación francés, que se encarga de los textos del epílogo que desarrollan el mito tratado en las páginas precedentes.
Este primer número de la colección «La Sabiduría de los Mitos«, publicada en castellano por Yermo Ediciones, está dedicada al semidiós Heracles y contiene la traducción de los tres libros originales franceses sobre el personaje «Héraclès. La jeunesse du héros«, «Héraclès. Les douze travaux» y «Héraclès. L’apothéose du demi-dieu» publicados por Éditions Glénat entre los años 2017 y 2020 y recopilados por Yermo en un único tomo. En Francia ya han aparecido treinta volúmenes de «La Sabiduría de los Mitos«, y Yermo Ediciones ya ha anunciado que el segundo volumen que publicarán será el dedicado a Jasón y la búsqueda del vellocino de oro, que consta también de tres volúmenes en su edición original en francés.

La historia de Heracles que nos cuenta la guionista Clotilde Bruneau y que ilustran Annabel y Carlos Rafael Duarte (Annabel el primer número y Carlos Rafael Duarte los dos siguientes, con un estilo que me recuerda mucho a Frank Cho), con las portadas de Fred Vignaux, sigue la vida y aventuras del semidiós desde su concepción y nacimiento hasta su muerte y su posterior renacimiento como inmortal, pasando tanto por el drama del asesinato de sus hijos manipulado por una taimada Hera como por los emocionantes doce trabajos del rey Euristeo en penitencia por su execrable crimen, que llevaron a Heracles a Erimatea, al jardín de las Hespérides, al lago Estínfalo, Creta e incluso al Tártaro, el reino de Hades donde residen los muertos, y derrotar al León de Nimea y a la Hidra de Lerna o capturar a la cierva de Cerinea.

«Heracles» es una obra magnífica, tanto por su cuidada edición (como es habitual en todos los libros de Yermo Ediciones) como por su voluntad de superar los límites del cómic para convertirse en una obra divulgativa. Y eso es fantástico, puesto que mientras el tomo hará las delicias a los amantes de la mitología también será grata a los lectores de cómics de aventuras, que no se darán ni cuenta y recibirán gratis una lección de mitología clásica por el mismo precio. Porqué sí, porqué un cómic puede ser entretenido y divulgativo a la vez aunque a primera vista se pueda pensar que la divulgación está asociada al concepto de cultura y arte, a un círculo elitista y restringido, pero la realidad es que la divulgación está cerca, muy cerca, de las actividades de ocio. La pluralidad de las manifestaciones culturales y artísticas que tenemos hoy en día, desde el cine hasta la fotografía, el teatro o la literatura, permiten atender a las necesidades e inquietudes de cada persona y sus particularidades. En este caso, la lectura de cómics.

La Sabiduría de los Mitos: Heracles
Autores: Luc Ferry, Clotilde Bruneau, Didier Poli, Annabel y Carlos Rafael Duarte
Edición original: «Héraclès 1. La jeunesse du héros», «Héraclès 2. Les douze travaux» y «Héraclès 3. L’apothéose du demi-dieu»
Fecha de publicación: Julio de 2021
ISBN : 978-84-18776-12-0
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 168
Precio: 36,00 euros