«La Espada Salvaje de Conan #21 El botín de la Isla de la Muerte» te arrastra sin que te des cuenta por un torbellino de magia oscura, intrigas de corte y aventuras marinas. Se nota que es una entrega variada, con historias que van desde lo más brutalmente bárbaro hasta lo más “detectivesco” en clave espada y brujería.

La Espada Salvaje de Conan #21 El botín de la Isla de la Muerte¡La Espada Salvaje de Conan para todos! La legendaria revista protagonizada por Conan en la que Roy Thomas y John Buscema, entre otros, dejaron algunas de las mejores historias del cimmerio. Este volumen incluye «¡Los colmillos de la serpiente!», «El mar sin retorno» y «El botín de la isla de la muerte».

El tomo «La Espada Salvaje de Conan #21 El botín de la Isla de la Muerte» incluye «The Savage Sword of Conan #65-67«, las revistas en blanco y negro que aparecieron entre junio y agosto de 1981. La primera historia, “¡Los colmillos de la serpiente!”, tiene ese aire de cuento oscuro que tanto engancha. Arranca con Conan en Zamboula, paseando tranquilamente, cuando una nigromante le suelta una profecía de esas que parecen absurdas hasta que se cumplen paso a paso.

Todo empieza con un amuleto con una daga, regalo envenenado de una mujer rica que quería “comprar” sus favores. Conan, fiel a sí mismo, rechaza la invitación y acaba metido en una pelea con los kushitas que la acompañaban. Si eso fuera poco, lo reconocen como caudillo de los zuagíres y tiene que huir a caballo. La persecución lo lleva hasta el río Estigia, donde obliga a un barquero a cruzarlo, con tan mala suerte que la balsa se hace pedazos y el pobre hombre muere ahogado. Conan, claro, sobrevive y al poco rescata a Tamera, una joven que guarda un colmillo capaz de despertar a un demonio-serpiente llamado Xha’ahk. Ya os podéis imaginar como irá el tema.

Lo más curioso de esta historia es que, aunque no lo ponen en los créditos, parece que aquí metieron mano nombres muy gordos del cómic: Gil Kane en los lápices, con posibles apoyos de Howard Chaykin, Frank Miller, Walter Simonson y James Sherman. En el entintado pudo estar Danny Bulanadi. Vamos, casi una alineación de ensueño que hace que cada viñeta tenga un pulso particular.

La segunda historia cambia completamente de tono. Conan se ve en medio de un enredo palaciego en Ravonna, justo cuando la princesa Crigatha se va a casar con el rey de Alcalais. Lo que parecía un trabajo de guardaespaldas acaba pareciendo más un caso para Hércules Poirot: hay un emisario que manipula a la nobleza, un asesinato que parece cerrado pero no lo es, y un mago que lleva décadas tramando su venganza y entre otros, un enano bufón llamado Retako. Sí, suena a locura, pero funciona sorprendentemente bien. Entre intrigas y giros, Conan va desentrañando la madeja.

Es una rareza dentro de las historias habituales porque se siente más como un thriller de misterio con capas de engaños que como una típica odisea bárbara, y precisamente por eso destaca. Roy Thomas adapta un relato escrito por Danette Couto. Y Ernie Colon junto a otro Ernie, Chan, se encargan del portentoso apartado gráfico.

La tercera historia que da título al tomo vuelve a terrenos más familiares: Conan ya es un bucanero zingarano, capitán de su propio barco después de derrotar a Zaporavo en la isla de los Gigantes Negros. Aquí aparece un nuevo noble, Heronan Da Varza, que ataca a Conan y de paso reaviva la tensión sentimental de Sancha, amante del bárbaro, que empieza a debatirse entre quedarse con él o regresar a casa con Da Varza. La cosa se complica con la leyenda de un barco que transporta un tesoro perdido, que, cómo no, resulta ser algo mucho más peligroso de lo que parece. Entre duelos navales, pasiones encontradas y tesoros malditos, la historia refleja esa otra faceta de Conan, la del pirata que sabe moverse tanto por el mar como por la espada. De nuevo Roy Thomas escribe a partir de una sinopsis de Fred Blosser. John Buscema, Alfredo Alcalá y Kerry Gammill nos ofrecen arte puro.

Como historias complementarias a estos cómics, aparece una aventura en dos partes de Bront, creación de John Buscema con guion de J. M. DeMatteis, además de una historia corta de Bruce Jones y Baron Yoshimoto y otra de Gil Kane con su personaje Chane. Todas ellas muy interesantes. Es como un pequeño festín pulp, variado y con sabor a clásico.

En el tomo que nos ofrece Panini Cómics en tapa dura también caben otros extras, además de las páginas de correo de The Savage Sword. Hablamos de reproducción de varios originales y las portadas, con y sin textos, a todo color. La introducción corre a cargo de Rafael Marín, que multiplica su tarea en los clásicos, como podemos ver en las tiras de prensa de Dolmen Editorial.

En definitiva,»La Espada Salvaje de Conan #21 El botín de la Isla de la Muerte» es pura variedad: empieza con un relato de terror oscuro y demonios antiguos, pasa a un enredo de corte con tintes de Agatha Christie y cierra con un relato de piratas y tesoros malditos. Conan brilla en todos los registros porque siempre es fiel a sí mismo: brutal, astuto y con una capacidad para sobrevivir a cualquier cosa. Y con ese plantel de artistas implicados, el resultado es un cómic que rezuma energía y que te deja con la sensación de haber viajado por tres mundos distintos sin salir del mismo tomo.

La Espada Salvaje de Conan #21: El botín de la Isla de la Muerte
Autores: Kerry Gammill, Baron Yoshimoto, Roy Thomas, J. M. DeMatteis, John Buscema, Michael Fleisher, Ernie Colon, Bruce Jones, Gil Kane
Fecha de publicación: Agosto de 2025
Edición original: The Savage Sword of Conan 65-67
ISBN: 9791370131074
Formato: 20,5×27,5cm. Cartoné. Color y Blanco y negro
Páginas: 216
Precio: 25,00 euros