Es posible, incluso podríamos afirmar que es un hecho contrastado, que el cine ha exprimido hasta la saciedad el argumento de las casas encantadas y de las mansiones malditas, pero también es verdad que el género de terror se resiste a dejar de dar nuevas vueltas a la tuerca sobre estas historias. La última, «Detrás de las paredes» de Jim Sheridan.

En «Detrás de las paredes» (traducción muy libre del original «Dream House», en otra demostración que las distribuidoras de nuestro país son incapaces de respetar los títulos que se fijan para una película y deciden dar su propia versión sin la menor vergüenza) un publicista de éxito, Will Atenton, deja su trabajo en Nueva York para trasladarse con su esposa Libby y sus dos hijas a una preciosa casa en una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra. Al cabo de unos días empiezan a notar presencias extrañas y a oír ruidos fantasmagóricos. Will investiga el pasado de la casa y descubre que, tiempo atrás, fue el escenario del asesinato de una madre y de su hija. Todos los habitantes del pueblo están convencidos de que el culpable es el único superviviente del crimen, el marido. Will decide investigar con Ann Paterson, una vecina amiga de la familia asesinada, y empiezan a encajar las piezas del inquietante rompecabezas. No tardan en descubrir que la terrible historia de la última persona en salir de la casa de ensueño se repetirá con la siguiente que entre.
«Detrás de las paredes» es un thriller con tintes sobrenaturales que cuenta con un director de prestigio, el irlandés Jim Sheridan («En el nombre del padre», «The Boxer», «Brothers»,…), y un reparto con un indudable tirón comercial que incluye al agente secreto al servicio de Su Majestad Daniel Craig («Munich», «Casino Royale», «Quantum of Solace», «La Brújula Dorada», «Cowboys & Aliens», «Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio»), Rachel Weisz («La Momia», «Ágora», «The Constant Gardener», «The Lovely Bones»,…) y Naomi Watts («Mulholland Drive», «King Kong», «Promesas del Este»,…), además de Elias Koteas, Rachel G. Fox, Marton Csokas, Claire Geare, Taylor Geare, Mark Wilson, Jonathan Potts y Lynne Griffin.
Pero el resultado final ha quedado lejos, muy lejos, de las expectativas generadas. Por un lado el director Jim Sheridan acudió al Gremio de Directores de Estados Unidos para lograr que su nombre no figurara en los créditos de la película, a causa del conflictivo rodaje que tuvo con los productores de Morgan Creek a los que acusó de pervertir su trabajo y manipular su labor, y que constara en su lugar el nombre del prolífico anónimo Alan Smithee. Un mal augurio para una película cuando estas polémicas se hacen públicas antes de su entreno. Y por otro lado los pobres resultados en las taquillas de los cines de los EE.UU, donde solamente recaudó 18 millones de dólares en su primer mes frente a los 55 millones que costó.
Las críticas la han hecho trizas, el box-office le ha dado la espalda,… y ahora intenta la aventura europea para intentar salvar alguna cosa. (www.dreamhousemovie.net)

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