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Con un muy expresivo blanco y negro el director hindú Satyajit Ray cuenta la historia del pequeño Apu y su familia, que vive en una modesta hacienda junto a la selva de Bengala. El argumento está marcado por las dificultades que viven a causa de su pobreza aunque el espíritu con el que afrontan todo está en simbiosis con su entorno y la experiencia del visionado no es dramática pese a todo, sino que está impregnada de una resignada ilusión por seguir adelante superando todas las adversidades. Su valor antropológico es muy grande en el sentido que acerca a los espectadores de cualquier lugar del mundo una forma de vida que sólo es posible conocer a través de algo como el cine e inicia una trilogía de títulos que se conoce como “La Trilogía de Apu” formada también por “El invencible” y “El mundo de Apu”. Ray manejó influencias evidentes del neorrealismo italiano y de Jean Renoir y ha conseguido hipnotizar al cinéfilo durante generaciones con una historia cotidiana y costumbrista pero con una potente carga poética y trascendental.