En el nuevo paisaje del Universo DC tras Absolute Power y bajo el paraguas de DC All In, «Justice League: The Atom Project» se presenta como una de esas miniseries llamadas a ordenar el caos… o al menos a intentarlo. Según uno de sus guionistas es «Oppenheimer en el Universo DC«. Ahí queda eso.


Justice League: The Atom ProjectTras Absolute Power, el caos gobierna los superpoderes en la Tierra, y depende de la recién reunida Liga de la Justicia volver a instaurar el orden. Ahí entran Ray Palmer y Ryan Choi, los héroes conocidos como Atom, que pondrán sus mentes brillantes a trabajar en el primer sistema que resguarde y relocalice los superpoderes. ¡Ha nacido el Proyecto Atom! ¡El oscarizado guionista John Ridley se une a Ryan Parrott, cocreador de Rogue Sun, y a Mike Perkins, artista de Batman: First Knight, en un intenso thriller de espías!

«Justice League: The Atom Project» recopila los seis números de la mini serie americana homónima. La premisa es potente y muy de continuidad: los poderes robados por las unidades Amazo de Amanda Waller no han vuelto siempre a sus legítimos dueños, y alguien tiene que investigar ese desajuste. Ahí entran Ray Palmer y Ryan Choi, dos de las mentes científicas más brillantes del Universo DC, dando forma a un proyecto que suena tan heroico como inquietante desde el título. El problema es que, como ocurre a menudo en este tipo de propuestas tan ancladas al «momento editorial», la ambición conceptual no siempre se traduce en una lectura igual de estimulante.

La serie arranca con una idea clara: entender qué está pasando con esos poderes errantes y devolverlos a su lugar. Sin embargo, muy pronto el foco se desplaza hacia el Capitán Átomo, un personaje que lleva tiempo orbitando entre el icono trágico y la herramienta narrativa. Aquí se le otorga una nueva —y peligrosísima— capacidad: absorber, replicar y redistribuir habilidades metahumanas. De repente, el Atom Project deja de ser una investigación científica para convertirse en un dilema ético y político, con el ejército estadounidense reclamando a Nathaniel Adam bajo el clásico y cansado argumento de «una vez soldado, siempre soldado».

Ese giro es, a la vez, el mayor atractivo y el principal lastre del cómic. La idea del metahumano tratado como activo militar, incluso por parte de los supuestos «buenos», tiene muchísimo potencial dramático. Hay ecos evidentes de la película Oppenheimer, de Christopher Nolan, del miedo a crear algo que no se puede controlar y de la deshumanización del individuo en nombre de la seguridad nacional. El problema es que el guion de John Ridley y Ryan Parrott parece quedarse a medio camino. El Capitán Átomo nunca termina de resultar ni verdaderamente interesante ni especialmente empático, lo que provoca que todo lo que gira a su alrededor se resienta.

Algo similar ocurre con Ray Palmer, que en esta miniserie aparece más obstinado que brillante. Su tendencia a no escuchar a nadie, incluso cuando le están diciendo lo obvio, se siente menos como un rasgo de carácter bien trabajado y más como un recurso forzado para generar conflicto. Ryan Choi queda todavía más desdibujado, atrapado en un papel secundario que desaprovecha su potencial como contrapunto moral y científico. Al final, da la sensación de que los propios protagonistas intelectuales de la historia quedan eclipsados por una trama que necesita avanzar hacia los choques y las peleas, aunque eso suponga sacrificar coherencia emocional.

La conexión directa con Justice League Unlimited es otro arma de doble filo. Por un lado, integra la miniserie en la narrativa troncal del Universo DC y le da una relevancia «oficial». Por otro, hace que muchos momentos —incluidos cameos y revelaciones— pierdan fuerza si ya estás al día de la serie principal, o directamente resulten confusos si no lo estás. «The Atom Project» no es especialmente amable con el lector ocasional: exige contexto, memoria reciente y cierta tolerancia a los hilos que no se explican del todo.

En el apartado gráfico, Mike Perkins ofrece un trabajo sólido y reconocible, aunque probablemente por debajo de su mejor nivel. Su estilo encaja bien con los momentos más cercanos al thriller y a la conspiración, y hay viñetas muy logradas en cuanto a atmósfera y expresividad. Sin embargo, el exceso de oscuridad en el entintado y el color, junto a una sensación general de pesadez visual, acaba jugando en contra de una historia que pedía quizá más claridad y contraste. Es un dibujo bueno, incluso muy bueno por momentos, pero que no termina de elevar el conjunto.

«Justice League: The Atom Project» aparece dentro de la línea One-Shot de Panini Cómics, con un formato de tapa blanda parecido al del Premiere de Marvel. Como extra, encontramos una antigua ficha del personaje Capitán Átomo, portadas alternativas (nada vistosas) y el artículo autóctono habitual en estas publicaciones.

En definitiva, «Justice League: The Atom Project» es una miniserie con ideas interesantes, muy consciente de su lugar en la continuidad DC actual, pero que no acaba de justificar su existencia más allá de servir como engranaje entre eventos y cabeceras principales. Tiene destellos de algo más profundo —sobre el poder, la responsabilidad y la instrumentalización del héroe—, pero se queda atrapada en su propia maquinaria editorial. Una lectura correcta para completistas y seguidores del momento DC, pero difícil de recomendar con entusiasmo fuera de ese círculo.

Justice League: The Atom Project
Autores: Mike Perkins, John Ridley, Ryan Parrott
Fecha de publicación: Diciembre de 2025
ISBN: 9791370133764
Edición original: Justice League: The Atom Project #1-6
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo. Color
Páginas: 136
Precio: 12,00 euros