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No es descubrir nada decir que Christopher Nolan no es un cualquiera, le avala una filmografía de varios títulos excelsos y hasta su peor película está muy por encima de la media. Con ese bagaje y con un deseo por trascender que se palpa en cada escena que filma, lo que ha intentado esta vez es ir aún un poco más allá con una película de una ambición descomunal. No sólo pretende contar un episodio crucial y terrible de nuestra historia reciente, no sólo quiere epatar más que nunca, no sólo quiere impactar en lo más profundo del espectador y removerlo en su butaca, es que además juega con los tiempos narrativos, con varios personajes (aunque siempre con el foco en ese torturado Oppenheimer para quien no había nadie mejor que Cillian Murphy después de ver su Tommy Shelby en “Peaky blinders”), salta de temas de lo social a lo personal y de lo general a lo íntimo y mezcla géneros con una facilidad pasmosa haciendo que veamos drama existencial, romance, costumbrismo, política, género judicial y bélico….En fin, una obra magna con un guión tan apabullante como su puesta en escena, eso sí, densa, repleta de nombres con diálogos plagados de dobleces y dobles intenciones, con un trasfondo farragoso y emponzoñado….Se la recomendaría a todo el mundo, pero aburrirá a quien no entre en el juego y entrar exige asumir tres horas de visionado, interés por lo que cuenta, ganas de saber e indagar y capacidad para asimilar mucha información evidente e implícita. Podría estar líneas y líneas hablando de sus virtudes, sólo apuntar que el reparto al completo está a un nivel altísimo y me gustaría destacar el trabajo de Emily Blunt, Matt Damon, Florence Pugh y sobretodo Robert Downey Jr. Puede que no termine siendo la película favorita de casi nadie, ni si quiera este año, sobrecoge más que apasiona por su contenido, pero hay que reconocer que su dimensión cinematográfica es descomunal. 

Where to watch Oppenheimer