Si hay algo que siempre me ha fascinado de las reediciones en formato Omnigold es que no solo te ponen en las manos un pedazo de historia del cómic, sino que además te invitan a un viaje en el tiempo. Y este cuarto tomo de «Iron Man» en formato Marvel Gold es exactamente eso: un billete directo a los años setenta, cuando Tony Stark lidiaba con villanos de todo pelaje, conspiraciones internacionales, amistades inesperadas y, de paso, con una Marvel Comics que pasaba por una etapa de cambios tan frenéticos como apasionantes. No es solo un recopilatorio de aventuras; es un retrato de un momento en el que el Vengador Dorado se estaba reinventando casi número a número.
Don Heck, uno de los artistas fundamentales de Iron Man, regresa para una nueva dosis de acción. ¡Y de qué manera! Comenzamos con un viaje a la Dimensión Oscura cortesía del Coleccionista, seguido por Firebrand, un villano con la carga política inconfundible de los años setenta y un enfrentamiento con El Controlador que presenta el debut de Howard Stark, el padre de Tony. Una revolución en Latinoamérica, monstruos gigantes y visitantes mecánicos del espacio exterior acompañan en este volumen, donde también tiene lugar un cruce con Daredevil y redescubrimos el origen del Hombre de Hierro a través de Roy Thomas y Barry Smith, entre otros puntos de interés.
«Iron Man #4: ¡El nacimiento del poder!» contiene «The Invincible Iron Man #26-53″ y «Daredevil #73″. Es una de esas etapas en las que todo parece un mosaico: veteranos curtidos como Archie Goodwin y George Tuska conviven con guionistas que apenas estaban arrancando, como Mimi Gold o Allyn Brodsky, e incluso con autores que el tiempo ha relegado a un discreto segundo plano, pero que aquí vuelven a brillar. El resultado es una colección de historias que, pese a las diferencias de tono y estilo, mantiene viva la esencia de Iron Man: la mezcla de intriga tecnológica, drama personal y un toque de aventura clásica que siempre le ha sentado bien.
Archie Goodwin abre el tomo con un dominio absoluto de la fórmula, equilibrando peleas de alto voltaje con tramas de crimen organizado, misterio y nuevos villanos que acabarían formando parte fundamental de la mitología de Stark. Entre ellos destaca Basil Sandhurst, alias El Controlador, uno de esos antagonistas que combinan tragedia personal y amenaza descomunal. Y, por supuesto, el gran movimiento de esta etapa: transformar a Whitney Frost en la implacable Madame Máscara, un personaje que sigue siendo imposible de separar de la historia del héroe blindado.
Archie Goodwin, además, no tuvo miedo de coquetear con tendencias de la época, como la espada y brujería que «Conan el Bárbaro« estaba popularizando. Incluso se permitió introducir a Tizón, un personaje con una carga de crítica social poco habitual en la serie. Lamentablemente, este ciclo creativo coincidió con un momento complicado para Marvel: la transición de los sesenta a los setenta trajo crisis financiera, cierres de colecciones y la marcha de figuras clave como Jack Kirby. George Tuska, pieza fundamental en el apartado gráfico, también terminaría buscando nuevos aires, dejando a Iron Man en un momento de incertidumbre.
Es ahí donde entran nuevas manos. Mimi Gold, editora asistente que había comenzado como secretaria de Stan Lee, se encarga de un número completo que, aunque único, demuestra que las miradas frescas podían aportar algo distinto. Poco después, Allyn Brodsky toma el relevo con historias que marcan un antes y un después, como la presentación de Kevin O’Brian, ingeniero de Industrias Stark y amigo de Tony, cuya evolución sería clave durante los siguientes años. Brodsky también nos regala al Espía Maestro y su Élite del Espionaje, añadiendo un matiz de thriller internacional a la colección.
Las tramas de espionaje desembocan en un crossover con Daredevil en el que se cuelan Nick Furia y, cómo no, Madame Máscara. El centro de toda esta aventura es la Llave del Zodíaco, un artefacto misterioso que mueve la acción como un buen macguffin. Curiosamente, aunque Brodsky ideó el argumento, los diálogos finales cayeron en manos de Gerry Conway, lo que refuerza esa sensación de etapa en constante transición.
Este tomo es, en el fondo, un laboratorio de ideas. Iron Man aparece aquí como un personaje en plena redefinición, atrapado entre el espíritu fundacional de los primeros años de Marvel y las inquietudes de una década que pedía más tramas sociales, más tensión corporativa y un catálogo de villanos con motivaciones más elaboradas. Hay historias que parecen salidas de un pulp tecnológico, con combates imposibles y giros melodramáticos, y otras que apuestan por la introspección y el juego político, todo sin perder el pulso de la acción.
En la segunda parte del tomo es Gerry Conway quién se consolida como guionista durante unos números, hasta la irrupción de Mike Fiedrich, con un número de transición escrito por Roy Thomas y dibujado por Barry Smith, en el que se narra de nuevo el origen del personaje, dando más detalles a esa historia. También quiero destacar «The Invincible Iron Man #39«, número que cuenta con dibujo de Herb Trimpe y que más parece boceto. Las prisas. Los enemigos que pululan por estas páginas son de lo más diverso y extraño: El Fantasma Nocturno (bajo guion de Robert Kangher), La Princesa Pitón, el Cíborg Siniestro, Raga, Hijo del Fuego, etc.
Y como objeto, el tomo no defrauda: reproducción cuidada y textos de Raimon Fonseca, abriendo cada etapa. En el apartado visual de extras, tenemos publicidad de la época y unos pocos originales reproducidos con la calidad adecuada.
En definitiva, el cuarto «Iron Man» en formato Marvel Gold es un testimonio de cómo Marvel, incluso en tiempos de crisis, supo adaptarse y probar nuevas fórmulas. No es solo para fans acérrimos del personaje; es para cualquiera que quiera asomarse a una época en la que el cómic mainstream no tenía miedo de cambiar el paso, de probar voces distintas y de apostar por personajes secundarios que acabarían siendo esenciales. Como el propio Tony Stark, la serie sobrevivió gracias a la innovación y a la capacidad de reinventarse, y eso es algo que, cincuenta años después, sigue siendo digno de admirar.
Iron Man #4: ¡El nacimiento del poder!
Autores: Roy Thomas, Mike Friedrich, Gerry Conway, Barry Smith, Allyn Brodsky, Archie Goodwin, Don Heck, Gary Friedrich, Gene Colan, George Tuska
Fecha de publicación: Junio de 2025
Edición original: The Invincible Iron Man 26-53 y Daredevil 73
ISBN: 9788410519954
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 616
Precio: 55,00 euros











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