Seguimos reseñando cine de autor, comprometido, de corte dramático. En esta ocasión una de las películas más aplaudidas del pasado 2011, ganadora del Oso de Oro y del Globo de Oro y el Óscar a mejor película extranjera.

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Título original: Jodaeiye Nader az Simin.

Guión: Asghar Farhadi.
País: Irán. Año: 2011.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Reparto: Peyman Moaadi (Nader), Leila Hatami (Simin), Sareh Bayat (Razieh), Shahab Hosseini (Hodjat), Sarina Farhadi (Termeh).
Producción: Asghar Farhadi.
Música: Sattar Oraki.
Fotografía: Mahmuoud Kalari.
Montaje: Hayedeh Safiyari.
Diseño de producción: Keyvan Moghaddam.
Distribuidora: Golem.
Estreno en Irán: 16 Marzo 2011.
Estreno en España: 7 Octubre 2011.

¿Por qué “Nader y Simin” acaba como acaba? Que, por cierto, te deja como ninguna otra película esperando a que salga hasta el último título de crédito….Pues la razón es sencilla y no cuento nada esencial: porque el resultado de la decisión es irrelevante, en ambos casos el drama persiste.
Esta película es como un grito en alto para que pensemos, nosotros y los implicados, los iraníes. Viene a expresar mediante un caso concreto, un conflicto cotidiano y verosímil primero familiar y finalmente judicial, que no hay buenos ni malos, sólo hay afectados y perjudicados.

La película me ha hecho pensar mucho, no tiene nada que ver conmigo, ocurre en Irán, donde existe una sociedad completamente distinta que condiciona los comportamientos de los personajes de una manera muy distinta a la que pueda afectarme en mi día a día y en cambio he identificado situaciones a parte de que el argumento da cabida a muchos temas que son universales: el matrimonio, la relación de padres e hijos, la vejez, el paro, la incomprensión, la religión y de fondo el egoísmo, la desconfianza y la mentira. La película tiene mucha fuerza por ello, porque resulta creíble, verosímil y próxima, no suena a algo ajeno y distante como podría creerse en un principio.

Creo que el guión de esta película es fabuloso porque logra hablar de muchos temas a través de una historia muy normal, que podría pasarle a cualquiera y lo hace a través de unos personajes muy trabajados (magníficos todos los actores por cierto), muy bien perfilados que se ven afectados por sus circunstancias y la sociedad y la cultura en la que viven. Cada uno de ellos actúa en función de una lógica personal, todos se ven afectados por un contexto y una situación concreta y cada acción tiene un sentido en función de ello, pero las consecuencias de cada acto enredan un poco más el destino de todos ellos.
Nader y Simin son un matrimonio con problemas y su separación, su no entendimiento, sus dificultades para ponerse de acuerdo con un plan de acción provocan una serie de consecuencias que escapan a su control y que les meten en más dificultades. El argumento habla de cosas muy concretas, pero también es un metáfora del devenir de un pueblo y los más perjudicados son las nuevas generaciones, que han de elegir qué camino tomar.

El director construye además la película casi como un thriller judicial en el que no sabemos qué va a ocurrir porque con cada diálogo la situación da un giro inesperado y es que los personajes mienten o enmascaran verdades para protegerse y cuidar a los suyos. En todos ellos sobrevuela el miedo, una amenaza intangible provocada por costumbres y creencias de una sociedad y una cultura que necesita evolucionar.
La película ha supuesto para su director Asghar Farhadi (del que la crítica ya alabó su título anterior ”A propósito de Elly”) un espaldarazo definitivo en su carrera porque para mucha gente ha sido la película del 2011 y el reguero de premios que ha ido dejando es impresionante con el Globo de oro, el Oso de Oro y el Óscar a mejor película de habla no inglesa como principales logros.
No obstante que no se engañe nadie, es un drama ambientado en Irán y aunque es una película bien hecha, recomendable para cualquiera al que interese este tipo de cine, no deja de ser cine de autor. La historia conmueve pero no pretende que empaticemos con ningún personaje en concreto, no quiere emocionarnos con una historia triste, ni que tomemos partido, lo que quiere es que nos pongamos en el pellejo de los demás, que entendamos qué difíciles son las cosas a veces, que vislumbremos cómo nos afecta el entorno y el contexto en que nos movemos y que comprendamos un poquito mejor las circunstancias de personas que viven en un país como Irán, así que es una película en cierto modo exigente, máxime cuando hacia la segunda mitad parece decaer y repetirse un poco….a mí eso no me supuso un problema viéndola porque creo que no sobra ninguna escena, pero entiendo que habrá gente a la que le pueda aburrir en momentos concretos.
Sea como fuere creo que es una película que merece la pena. Pensar y ponerse en el lugar de los demás siempre lo merece y más cuando puedes ver cómo viven en otros lugares y quitarte unos cuantos prejuicios de la cabeza…..al fin y al cabo aquí y allá todos somos personas, que problemas, con miedos, con la imperiosa necesidad de evolucionar para crear una sociedad y un futuro mejor para todos.