«Eternal Warrior» es, en planteamiento, uno de los personajes más interesantes de los que pueblan el Universo Valiant. Como su propio nombre indica, se trata de un guerrero inmortal, con una pesada carga heroica que ha de llevar a lo largo de los siglos. Por ello cogí con mucho interés el primer tomo recopilatorio del personaje publicado por Medusa Cómics, que contiene los ocho primeros números de la primera serie regular del personaje en el reinicio de 2012 y la miniserie Días de Acero.

Eternal Warrior. Edición de lujo.
Guión: Greg Pak y Peter Milligan
Dibujo: Trevor Hairsine, Brian Reber, Clayton Crain, Diego Bernand, Alejandro Sicat, Robert Gill y Cary Nord
Color: Brian Reber y Guy Major
Tinta: Victor Olazaba y Mark Pennington
Edición original: Eternal Warrior núms. 1 a 8, Eternal Warrior. Days of Steel núms. 1 a 3
Fecha de edición: Mayo de 2018
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 352
Precio: 29,95 euros

El primer número da todo aquello que promete la premisa. El guión de Greg Pak presenta a Giliad Anni-Padda, un fiero guerrero con una historia familiar complicada y con milenios a sus espaldas, que en nuestro presente ha renegado de la tarea que se le encomendó. Todo esto con mucho dinamismo y grandes dosis de acción. A través del resto de los primeros cuatro números nos cuenta una historia violenta, con flashbacks a diversos momentos del pasado que van perfilando la personalidad de Giliad (pero dejando con gran acierto grandes huecos en la biografía ficticia del personaje, para que él mismo o otros guionistas puedan contar nuevas historias con él), a la vez que plantea nuevos giros que mantienen el interés en el presente.

La coherencia gráfica no es una constante en estos primeros cuatro números, que cuentan con la friolera de cinco dibujantes, pero todos ellos están a muy buen nivel. Trevor Harsine participa en todos ellos con un estilo de muy crudo que ayuda a lo que quiere transmitir el guión. Clayton Crain aporta su particular estilo fotorealista a los flashbacks, dotándolos de gran potencia visual mientras que Diego Bernard y Alejandro Sicat hacen un trabajo correcto, quizá algo más sucio que el de sus compañeros.

A partir del quinto número empieza un nuevo arco argumental, cuya trama no pienso destripar pero que cambia totalmente el planteamiento de la cabecera. Se trata de una historia con una estupenda ambientación, tintes épicos y grandes batallas, pero que aún así consigue mantener un foco íntimo personal en Giliad y los personajes que lo rodean. Es sin duda la parte que más me ha gustado del tomo, algo a lo que ha ayudado la regularidad del dibujo de Robert Gill.

El tomo concluye con «Dias de Hierro», una miniserie con guión de Peter Milligan. Está ambientada en el pasado del personaje, en concreto en la guerra entre los francos y los magiares (hoy en día conocidos como húngaros. En ella Giliad debe proteger a un bebé que según el geomante cambiará el destino de los francos, pero la fe en su misión está empezando a fallar.

Una historia de «Eternal Warrior» enteramente ambientada en la ambientación medieval es una premisa muy atractiva, y Milligan cumple con creces. La historia juega con las expectativas del lector a medida que avanza, terminando con una resolución que me ha parecido la mar de satisfactoria. El dibujo de Cary Nord es algo más «bonito» que el de los dibujantes de la serie regular, y combinado con el color de Brian Reber ayuda a darle cierto aire de fábula al relato que le sienta de maravilla.

«Eternal Warrior» me ha parecido una colección con una premisa fascinante, que hace un buen trabajo explorando la psique de su protagonista y tejiendo una trama de grises donde nada es lo que parece. Si bien la primera mitad de la serie regular me ha gustado, es en la segunda donde más me ha cautivado con su repentino cambio de planteamiento. Queda mucho por contar de Giliad Anni-Padda y si mantiene el nivel de calidad de este tomo, estaremos ante toda una epopeya. Y miniseries como «Días de Acero» demuestran que hay hueco para todo tipo de historias ambientadas en la cronología del personaje, tanto en la serie regular como en proyectos paralelos. Una experiencia la mar de satisfactoria que Medusa Cómics ha traído en una cuidada edición de lujo, que incluye portadas alternativas y páginas sin colorear a página completa y a tamaño reducido.