Regresamos a la acción en Escuadrón Suicida tras los sucesos del volumen anterior y nos encontramos con un tomazo de más de 200 páginas en el que hay un par de cross-overs con otras series, muchísima acción, sangre, muertes, mutilación, mucha más sangre y la visita que anuncia la portada: el Joker visita a su amorcito.

https://www.via-news.es/images/stories/comic/ecc/escuadron_suicida_muer.jpgEscuadrón Suicida: La muerte de la familia
Edición original: Resurrection man núms. 8-9 USA, Suicide Squad núms. 0, 9-15 USA
Guión: Adam Glass, Andy lanning, Brian Clay Coore
Dibujo: Carlos Rodríguez, Cliff Richards, Fernando Dagnino, Henrik Jonsoon, Mike Bowden
Formato: rústica
224 págs.
A color.
Precio: 19,95 €

¡¡El Escuadrón Suicida contra Resurrection Man!! El grupo más inestable del Nuevo Universo DC se ve las caras con el hombre cuyo “don” cambia cada vez que muere. Pero este peculiar superhéroe no es el único cabo suelto que tienen Deadshot y compañía, que también van a averiguar que hay un traidor entre sus filas. Y por si fuera poco… ¡Harley Quinn se reencuentra con el Joker! Todo ello en un volumen escrito por el habitual Adam Glass y dibujado por Fernando Dagnino (Liga de la Justicia: Generación perdida).

Comenzaré diciendo que he disfrutado con la alocada lectura de Escuadrón Suicida: La muerte de la familia, Adam Glass tiene claro que no va a conceder descanso alguno a lector, lo que nos lleva a que la trama vaya de un lado para otro de forma incansable. Del cross-over con Resurrection man (posiblemente el mejor dibujo de todo el tomo) pasamos al regreso de Harley Quinn, a la reaparición de alguien a quien dábamos por muerto, a una misión que sale mal y los lleva a las “pacíficas” playas del Golfo de México donde, cómo no, las cosas se complican mientras continúa la búsqueda de Basilisco, además continúa la búsqueda del traidor, el enfrentamiento con Regulus, el origen de Amanda Waller, la muerte de un par de miembros del grupo, la reaparición del Joker “mejorado” y un cliffhanger final de los que molan y te dejan deseando coger el siguiente volumen.

La verdad es que Adam Glass lo está haciendo muy bien, está sacando todo el jugo a personajes con los que, a priori, no creía que fuese a hacer nada de interés y que sin embargo acaban pro atraparte en esta alocada espiral de violencia y traiciones. Además, el jugar con la propia esencia del grupo y las muertes de sus miembros sirve, mejor aún, para adentrarnos en esta espiral con el pulso latiendo en las venas. En Escuadrón Suicida nadie es imprescindible, y todos pueden morir, aunque alguno puede que consiga regresar… un tanto cambiado.

Gráficamente este volumen es un desastre, en el que no se sabe, con claridad, quién dibuja qué, aunque curiosamente sea Fernando Dagnino, que parece ser el dibujante de Resurrection man (aunque dibuja el último número de Escuadrón Suicida, quizás al editor le pasó lo mismo que a mi) el que más me ha gustado, con un trabajo que recuerda a Dodson y Hughes.  Del resto de autores, Carlos Rodríguez, Cliff Richards,, Henrik Jonsoon y Mike Bowden, tan sólo podemos decir que han debido de ponerse de acuerdo para imitar mutuamente el estilo y calidad de los otros. Hay páginas muy buenas y otras en las que la calidad baja de forma alarmante, lo que nos acaba por ofrecer un cómic dibujado con menos calidad de la que se merecen sus guiones y hace que se resienta, parcialmente, el resultado final.

La edición de ECC es muy completa, comenzando por un precio ajustado, un muy buen acabado y la decisión de ofrecer, cuando menos, un artículo por volumen, lo que siempre es un extra que es muy de agradecer.

En definitiva, Escuadrón Suicida no será la mejor serie del mercado (ni de lejos), pero es lo suficientemente alocada y entretenida como para no saber qué sucederá en cada número, quién vivirá, quién morirá… o quién resucitará, las sorpresas y traiciones están a la orden del día… ¿y no leemos cómics para eso?