Porque lo pediste (o no), vuelve Jeff el Tiburón Terrestre en el pepinazo «¡Es Jeff! #2: Las mascotas del infinito«, un tomo que multiplica la locura de las mascotas de Universo Marvel por mil, cuando todas ellas se reúnen para resolver un problemón intergaláctico. Pero hay más, como cuento en la reseña que estás a punto de leer.
Nuevas aventuras de Jeff, ahora junto a Los Vengadores, el Doctor Extraño, Ojo de Halcón, Hulk o Masacre-Gwen, en el espacio exterior y al lado de algunas de las mascotas más monas del Universo Marvel. Los gatos, perros o lagartos más inusuales que hayas visto jamás se encuentran en estas páginas, con diversión y disfrute asegurado de principio a fin.
Jeff el Tiburón Terrestre se ha convertido, casi sin hacer ruido, en uno de los personajes más entrañables de Marvel en los últimos años. Lo que empezó como una criatura secundaria nacida de los experimentos de M.O.D.O.K. en las páginas de los Vengadores Costa Oeste acabó creciendo gracias al cariño de los lectores y al talento de Kelly Thompson y Gurihiru, que entendieron enseguida que aquel pequeño depredador con patas tenía un potencial enorme. La serie digital «It’s Jeff!» supo explotar precisamente eso: historietas cortas, mudas en gran parte, centradas en el humor visual y en el caos adorable que provoca Jeff allí por donde pasa. El primer recopilatorio ya demostraba que Marvel Comics había encontrado una mina de oro emocional, un cómic capaz de funcionar tanto para lectores veteranos como para gente que apenas toca superhéroes.
En aquel volumen inicial veíamos a Jeff relacionarse con personajes como Kate Bishop, Masacre-Gwen, Hulk o Doctor Extraño en pequeñas aventuras autoconclusivas llenas de gags. La fórmula era sencilla pero tremendamente efectiva: páginas rápidas, humor blanco, muchísima expresividad visual y un protagonista imposible de odiar. Gurihiru consiguió redefinir por completo la imagen del personaje con un diseño redondeado y ultraexpresivo que mezclaba energía de cachorro y travesura felina. Jeff no necesitaba hablar para transmitirlo todo. Bastaba verle intentando robar comida, causando accidentes involuntarios o salvando el día de la manera más absurda posible.
Este segundo tomo mantiene intacto ese espíritu, aunque amplía un poco más el terreno de juego. La gran gracia de «¡Es Jeff! #2: Las mascotas del infinito» es que entiende perfectamente qué esperan sus lectores: diversión, ternura y aventuras ligeras en un universo Marvel que últimamente suele estar dominado por eventos gigantescos, amenazas multiversales y toneladas de dramatismo. Aquí no hay espacio para eso. Bueno, sí lo hay, pero siempre filtrado a través de la mirada inocente y disparatada de Jeff.
La sensación general al leer el cómic es muy parecida a la de ver vídeos cortos de mascotas en internet, pero trasladados con muchísimo oficio al lenguaje de la historieta. Cada episodio está pensado para arrancarte una sonrisa casi inmediata. El ritmo es rapidísimo, los chistes funcionan muy bien y el apartado visual vuelve a cargar con gran parte del peso narrativo. No es casualidad que muchos de los mejores momentos apenas tengan diálogos. Jeff corre, tropieza, muerde cosas que no debería, se mete en líos y acaba convirtiéndose accidentalmente en héroe. Y funciona.
Además, este tomo aprovecha muy bien el enorme catálogo de mascotas y animales peculiares que existen en Marvel. Hay una especie de «Vengadores peludos» que convierte la lectura en una fiesta constante para el fan. Lucky, Cosmo, Throg y compañía aparecen para reforzar la sensación de que estamos viendo una celebración absoluta de los personajes más adorables de la editorial. La miniserie «Infinity Paws» incluida aquí lleva esa idea al máximo: una aventura donde los animales del universo Marvel toman el protagonismo mientras los héroes humanos quedan en segundo plano casi como invitados especiales.
Jason Loo entiende perfectamente el tono que necesita una propuesta así. Parece fácil escribir historias aparentemente simples y casi mudas, pero realmente exige una enorme precisión. Cuando hay poco diálogo, cada gesto y cada línea cuentan muchísimo. Loo sabe exactamente cuándo introducir una frase, cuándo dejar que la imagen hable sola y cuándo exagerar una situación para convertirla en un gag visual. El resultado es un cómic tremendamente accesible que nunca cae en el cinismo ni en la parodia excesiva.
También tenemos en este tomo capítulos salidos de la máquina de escribir de Kelly Thompson, Alyssa Wong y Nao Fuji, algunos con Jeff en un segundo plano o completamente ausente. En su lugar el Loki Caimán o los amigos felinos protagonizan historias casi mudas que nos arrancan una sonrisa.
El dibujo de Nao Fuji encaja de maravilla con esa filosofía. Todo aquí está diseñado para potenciar la expresividad y la ternura. Las caras imposibles de Jeff, los ojos enormes, las reacciones exageradas y el movimiento constante convierten cada página en una explosión de energía simpática. Incluso cuando el argumento amenaza con escalar hacia algo más épico o superheroico, el cómic nunca pierde ese tono juguetón que lo hace tan especial. Otros ilustradores como Gurihiru, Gustavo Duarte y Bob Quinn aportan su arte particular pero siempre alineado con esta manera de contar historias tan cuqui.
Hay algo muy inteligente en cómo Marvel está utilizando a Jeff. En una época donde gran parte de las grandes franquicias viven obsesionadas con la continuidad y las conexiones infinitas, «¡Es Jeff!» funciona casi al margen de todo eso. No importa demasiado qué evento esté ocurriendo en las colecciones principales. Jeff existe en un espacio mucho más libre, donde lo importante es la creatividad y el humor. Eso hace que la lectura resulte refrescante incluso para lectores agotados de las grandes sagas superheroicas.
Otro detalle interesante es cómo el personaje conecta emocionalmente con cualquiera que haya convivido con animales. Jeff tiene comportamiento de perro, de gato y de criatura caótica al mismo tiempo. A veces parece un cachorro hiperactivo; otras, un gato convencido de que domina el mundo aunque pese cinco kilos. Esa mezcla hace que sea facilísimo proyectar en él las manías y travesuras de nuestras propias mascotas. Por eso el cómic genera tanta simpatía tan rápido. Los que tenemos mascota vamos a disfrutarlo doblemente.
Panini Cómics nos ofrece «¡Es Jeff! #2: Las mascotas del infinito» en un espectacular tomo en tapa dura de 162 páginas. pienso que está orientado a un público más generalista, ya que ni siquiera tiene créditos que indiquen los cómics recopilados aquí, ni textos introductorios ni nada.
Puede parecer una lectura menor dentro del gigantesco catálogo Marvel, pero precisamente ahí reside parte de su encanto. «¡Es Jeff! #2: Las mascotas del infinito» no pretende revolucionar el medio ni construir una epopeya superheroica trascendental. Lo que busca es hacer pasar un buen rato, y lo consigue constantemente. Es un cómic ideal para todos los públicos que recomiendo.
¡Es Jeff! #2: Las mascotas del infinito
Autores: Jason Loo, Kelly Thompson, Nao Fuji, Gurihiru y Gustavo Duarte
Fecha de publicación: Marzo de 2026
Edición original: It’s Jeff: Jeff Week, It’s Jeff: Infinity Paws y It’s Jeff and other Marvel Tails One-Shots
ISBN: 9791370134969
Formato: 20.5×28.5cm. Cartoné. Color
Páginas: 160
Precio: 18,00 euros











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