Con aroma a suspense teatral al modo de algunos títulos clásicos que se desarrollan en un único escenario como «La soga» de Alfred Hitchcock, El sastre de la mafia pretende ser una película sofisticada, elegante y sorprendente en cierto modo. Se articula en torno al personaje de Mark Rylance y su narración en off, un sastre que, llegado de Inglaterra, trata de impulsar su sastrería en el Chicago plagado de gángsters de mediados de siglo XX. La película se ve con interés y es grata de ver para un público principalmente adulto al que le guste el teatro ya que perfectamente se podría adaptar a aquel formato sin grandes cambios. En esencia cumple con lo que pretendía aunque dista, a mi juicio, de ser tan redonda y sorprendente como aspiraba a ser porque el guion no es tan bueno como parece y, al menos en mi caso, me dejó un tanto frío.












Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja