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Después de la buena acogida de crítica y público de “Puñales por la espalda”, Rian Johnson, repite fórmula reuniendo a un atractivo reparto y a partir de un guión propio que vuelve a ser rocambolesco y que, en muchos momentos, no se toma en serio a sí mismo. La mezcla de humor negro, suspense, acción y enredo si no es tan buena como en su primera entrega sí garantiza dos horas y pico muy entretenidas. Para mi gusto el argumento en este caso exige dejar pasar demasiadas casualidades y eso le quita algo de gracia, pero el truco es dejarse llevar por la propuesta sin exigirle que sea tan precisa como un reloj suizo. Tampoco me convence demasiado que los personajes sean tan estereotipados y que muchas veces el humor juegue con ello por mucho que se retraten de ese modo ciertas conductas sociales, pero no me parece un defecto grave. El tono hilarante y la sofisticada puesta en escena del juego de intriga están por encima de los nudos de la trama y garantizan sorpresas, giros y requiebros, con lo que resulta estimulante y refrescante verla en un momento en que se hacen muy pocas películas de este estilo con un mínimo de calidad. En suma, una comedia de suspense que no es perfecta pero que se puede ver a modo de pasatiempo.