Lejos de ser una serie «todos los públicos» ha sido un éxito rotundo para Netflix (la más vista de la plataforma a fecha de esta reseña) y referencia ineludible por su impacto social. Su argumento es cruel, despiadado incluso, pero te engancha irremisiblemente porque la narración es muy fluida, el guión está repleto de giros de impacto y su tono inquietante y el ejercicio de suspense interno te impulsan a querer saber más y más sobre los porqués de todo. No sólo eso, sino que pone sobre la mesa dobles lecturas que tienen mucho que ver con nuestra vida y el mundo que vivimos, así como ciertos dilemas éticos que te obligan a posicionarte, a veces en situaciones límite a las que lo mejor sería no llegar. En definitiva una serie tan absorbente y adictiva como incómoda y morbosa que hay que reconocer que está muy bien hecha, al menos a lo largo de los nueve capítulos de su primera temporada (ya se ha anunciado una segunda). Eso sí, no es aconsejable para cualquier tipo de público y no dejará indiferente a nadie.
«El juego del calamar» (Hwang Dong-hyuk, 2021)











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal