Como ya he repetido hasta la saciedad, yo no era un gran lector de BD. Picoteaba alguna que otra cosa de vez en cuando, pero en los últimos meses estoy disfrutando enormemente con la decidida apuesta de Yermo Ediciones por la BD, como he hecho con la lectura de “El Bosque de las Vírgenes” de  Jean DufauxBéatrice Tillier.

 

El bosque de las vírgenes
Edición original: Bois des Vierges
Guión: Jean Dufaux
Dibujo: Béatrice Tillier
Color: Jérémy Petiqueux
Formato: Libro cartoné, 176 págs. a color.
35€

La hermosa Alba ha sido prometida en matrimonio con Lobo de Fuego, uno de los más importantes capitanes del ejército de las Fieras, como parte del tratado de paz que debe acabar con la guerra entre hombres y animales.Todo el mundo parece estar de acuerdo con este pacto… excepto la propia Alba, cuyos actos conducirán a las dos facciones a enfrentarse a muerte. 

Jean Dufaux y Béatrice Tillier nos presentan con El bosque de las vírgenes una hermosa fábula para adultos que bebe de las fuentes del cuento de hadas clásico para dar forma a una obra de gran madurez, en la que vemos ecos de Hansel y Gretel, Caperucita Roja, El gato con botas y La bella y la bestia. El espectacular dibujo de Tillier, capaz de dotar al personaje de Alba de una gran sensualidad, y de retratar los más hermosos humanos antropomorfos que ha dado el cómic europeo, han convertido esta serie en un referente para el resto de dibujantes del mercado francobelga.

Recuperar y reinventar los clásicos de la literatura infantil, especialmente la de los hermanos Grimm, está muy de moda, y aunque se puede hacer mal, muy mal (y sino que le pregunten a Kristen Stewart con su Caperucita Roja o a Angelina Jolie y su Maléfica), también se han dado casos en los que se ha hecho muy bien (¿os suena Fábulas?). El bosque de las vírgenes es un ejemplo de cómo un autor puede intentar reinventar la rueda desde una premisa mucho más interesante que la original.

La historia de la Bella y la Bestia, tal y como la “conocemos”, nos habla de una historia de amor, de un pobre mercader con tres hijas, bla, bla bla, más o menos todos conocemos la historia que Disney inmortalizó y que estaba basada en la versión del siglo XVIII escrita por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, hay muchísimas versiones de esta historia, pero Beaumont ofreció una sencilla historia de hermanas envidiosas y amor que es la que ha perdurado. Pero también tenemos, entre muchas otras versiones (que incluso hunden sus raíces en la mitología griega), la de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve que se recreaba mucho más en las batallas, lo faérico y lo épico (normal, escribió un tocho de más de 400 páginas), aunque existiese también una historia de amor se exploraba muchísimo más las situaciones que llevaban a Bella y Bestia a sufrir ese “problemilla” al estar en medio de una guerra entre hombres y hadas.

El trasfondo de El Bosque de las Vírgenes nos habla de que hay tres tipos de seres en el mundo; hombres, bestias (lobos y osos) y alimañas (el resto de animales), los dos primeros están en guerra y ambos desprecian en mayor o menor medida a las alimañas. Pero todo eso va a cambiar con la boda de Alba con Lobo de Fuego.

No hay muchas dudas sobre qué versión es la que conquistó a Jean Dufaux (seducido por la misma versión de la historia que sedujo al director de cine Jean Cocteau), parece bastante claro que es la versión de Villeneuvela que supone el punto de partida para El Bosque de las Vírgenes, aunque Dufaux también ha regresado a las raíces de este cuento al incluir elementos propios de la mitología griega (así como de otros muchos cuentos clásicos como Caperucita Roja, por poner un ejemplo) lo cierto es que la historia parte de las dudas de cierta hermosa jovencita (y los lápices de Béatrice Tillier hacen que apreciemos esa belleza en todo su esplendor) la noche de su boda con un lobo y cómo esas dudas se resuelven de la manera más trágica posible para, en última instancia, provocar una guerra entre bestias y alimañas que promete acabar con la especie de los humanos. Alba huye al Bosque de las Vírgenes pues se ha puesto precio a su cabeza.

Creo que a Dufaux le hubiesen hecho falta un par de tomos más para redondear la historia, encuentro que esta debería haber sido una historia mayor, mucho mayor. No es que la tragedia de la guerra entre pelo (bestias) y piel (hombres) no se muestre en su crudeza total, pero quedan algunas dudas sobre cómo Alba y Clam, el Matalobos pueden conseguir detener la guerra. No me quiero extender más, pero me quedo con la sensación de que quedan huecos en la historia, de que se ha querido correr “demasiado” (a pesar de que son tres tomos de BD) y que la historia se ha centrado demasiado en los dos enamorados y se han dejado un poco de lado a ambos bandos de la guerra. O igual es que me apasiona tanto el dibujo de Béatrice Tillier que no quería que la historia se acabase.

Porque si bien es cierto que se le puede poner algún pero a la historia de Dufaux no es menos cierto que el dibujo de Béatrice Tillier es impecable, impresionante, precioso y realista (aunque su estilo sea realista al modo de los cuentos, es decir sus criaturas hermosas lo son en grado sumo y sus monstruos… bueno, no son los más repugnantes que haya visto, aunque sean de lo más cruel que os podáis imaginar). Pero es Tillier la estrella de esta historia, con un dibujo que eleva la calidad total de la obra.

Por cierto, llevo años pidiendo que los editores de BD en España se decidan a incluir artículos y entrevistas en sus ediciones españolas, bueno, Yermo Ediciones ha decidido traducir un texto del propio Jean Dufaux, así como la entrevista que le realizaron sobre la creación de El Bosque de las Vírgenes, y me parece que es una edición mucho más completa al contar con la voz de su creador. Es una forma de ofrecer al lector un extra y lo cierto es que redondea una preciosa edición.

En definitiva, y viniendo de un poco habitual en esto de la BD, El Bosque de las Vírgenes es una bella y recomendable historia que conquista a través de los ojos.