La décima entrega de «Conan el Bárbaro«, la grapa mensual que Panini publica en España, continúa la saga de «La batalla de la Piedra Negra» con los números 3 y 4 de la miniserie estadounidense, cerrando con contundencia esta curiosa propuesta orquestada por Jim Zub. Lo que parecía al principio una reunión extravagante de personajes provenientes de distintas esferas del universo de Robert E. Howard ha acabado por convertirse en un torbellino de violencia pulp, misticismo febril y resonancias míticas, en el que el acero y el simbolismo chocan a cada página. ¡Cómo mola!
¡Concluye “La batalla de la Piedra Negra”! Conan está siendo perseguido por pesadillas vivientes conectadas a la misteriosa Piedra Negra. Se ha desatado un mal inconcebible que conecta la Era Hyboria con otras épocas, y sólo un equipo de aventureros a lo largo del espacio y el tiempo podrá detenerlo.
La premisa sigue siendo tan pulp como desconcertante: Solomon Kane, Agnes de Chastillon, Brissa, el fantasma de un escritor muerto y, por supuesto, el propio Conan, se ven empujados por las circunstancias (o el destino) a viajar juntos hacia el corazón de una amenaza ancestral vinculada a una piedra negra corruptora. Si alguien pensaba que esto era solo una excusa para lanzar nombres al azar y montar una aventura multiversal sin control, se equivoca. Jim Zub mantiene el timón con firmeza y convierte lo que podría haber sido un galimatías en una historia estructurada que se cuece a fuego lento pero termina ardiendo como una pira ritual.
Los números que componen esta grapa son una explosión de ritmo e intensidad. En el tercero, la tensión acumulada alcanza su punto de ebullición. La camaradería forzada entre los protagonistas da paso a una alianza auténtica, forjada por la sangre derramada y los peligros compartidos. Brissa destaca especialmente, no solo como personaje femenino fuerte sino como canal de una emoción más íntima y visceral, guiada por el deseo de justicia para su pueblo.
Conan, por su parte, sigue siendo el coloso inquebrantable, aunque su relación incipiente con Brissa añade una dimensión inesperadamente tierna a su brutalidad habitual. Jim Zub no convierte a Conan en un sentimental, pero sí deja asomar destellos de conexión y respeto mutuo, sin perder un ápice del salvajismo inherente al cimerio. Aunque la viñeta final de este número nos anima a continuar la lectura, sabemos que nos están intentando engañar: ¡Conan es inmortal!
El número final de la saga, «El futuro que no está escrito«, es una coda frenética, cargada de simbolismo y tensión. No se trata solo de cerrar una historia, sino de confirmar un legado. La Piedra Negra, como símbolo corruptor, se convierte en catalizador de visiones apocalípticas, de fracturas del alma y de dilemas éticos más profundos de lo habitual. Kane y Agnes encarnan el eterno conflicto entre luz y oscuridad, justicia y violencia, fe y desesperación. La manera en que sus caminos se cruzan y se entrelazan con el de Conan subraya el carácter coral y cósmico de esta saga: no es la historia de un solo hombre, sino la de todos los que luchan contra el abismo con lo que tienen, sea una espada o una cruz.
El arte de Jonas Scharf es, sencillamente, perfecto para esta empresa. Sin imitar de forma descarada a Rob De La Torre, logra capturar esa atmósfera entre lo crepuscular y lo onírico que tan bien sienta al universo de Conan. Las sombras parecen tener peso, los espectros flotan con una densidad que roza lo matérico, y los personajes se mueven con una fuerza que traspasa el papel. Mención aparte merece la representación de los entornos: ruinas encantadas, desiertos infinitos y paisajes que parecen surgidos de una pesadilla compartida entre Lovecraft y Howard.
El cierre, aunque contundente, deja abierta la posibilidad de más historias con este grupo o con nuevas combinaciones. Es evidente que Titan Books —la editorial original— quiere seguir explorando este cruce de mitologías, y aunque algunos lectores pueden mostrarse escépticos ante este modelo narrativo de «encuentros imposibles», hay que admitir que aquí funciona. Porque Jim Zub, además de un guionista correcto, es un lector apasionado que entiende lo que hace especial a cada personaje y se preocupa por respetar su esencia. Conan no pierde nunca su identidad, incluso rodeado de figuras que podrían opacarlo. Aunque en el otro lado de la balanza está el hecho de que esta saga tampoco aporta mucho a la trayectoria del personaje y, me temo, no es muy memorable.
En definitiva, este décimo número de nuestro «Conan el Bárbaro» titanero no solo ofrece dos capítulos repletos de acción, tensión y mitología, sino que también demuestra que el espíritu howardiano puede expandirse sin disolverse, adaptarse sin perder fuerza. Es una celebración de los arquetipos que nos hicieron amar la fantasía heroica, contada con convicción y ejecutada con talento. Puede que Conan no esté solo en esta cruzada, pero sigue siendo el corazón salvaje que late con más fuerza que todos los demás.
Conan el Bárbaro #10
Autores: Jim Zub y Jonas Scharf
Fecha de publicación: Mayo de 2025
Edición original: Conan the Barbarian: Battle of the Black Stone 3 y 4
ISSN: 977293856800600010
Formato: 16.8×25.8cm. Comic-book. Color
Páginas: 56
Precio: 6,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal