Cable ha contado con el rostro de Josh Brolin en la secuela de las aventuras cinematográficas de Wade Winston Wilson, más conocido como Masacre o Deadpool, el mercenario más bocazas de Marvel Comics. Seguramente la mayoría de habituales de los cómics de Marvel ya sabían perfectamente quién era Cable antes de verlo en pantalla y con el rostro de Brolin, quienes son sus padres, cuales eran sus poderes mutantes, o su relación con los X-Force y con la mesías mutante Hope Summers, pero quizás no son muchos los que recuerdan su primera aventura en solitario, escrita por Fabian Nicieza y dibujada por el legendario John Romita Jr. Por fortuna, Panini Comics la ha publicado recientemente en su colección 100% Marvel HC, y nos parece que es una buena ocasión para descubrirla.

En la primera y adrenalínica aventura en solitario de Cable, viajamos desde el pasado hasta el remoto futuro para descifrar el enigma detrás de este misterioso mutante. Fabian Nicieza, el hombre que dio con las claves del personaje, y el legendario John Romita Jr. viajan desde el pasado hasta el remoto futuro para descifrar el enigma detrás de Cable.

Josh Brolin, quién fuera uno de los Goonies, un Hombre de Negro junto a Will Smith, el antagonista de Javier Bardem en «No es país para viejos» o el titán loco Thanos en el Universo Cinematográfico de Marvel, ha sido el encargado de acompañar a Ryan Reynolds en la aplaudida segunda película de Masacre, la nueva incursión de Wade Winston Wilson en el universo mutante de Marvel y 20th Century Fox dirigida por David Leitch. La crítica y la taquilla han sido generosas con la película, con su espíritu macarra y juguetón, que supera los límites de lo políticamente correcto con una dosis abundante de irreverencia. En todo caso, sobrepasando el umbral al que nos tiene acostumbrado el cine comercial convencional.

«Deadpool 2«, dirigida por David Leitch y protagonizada por Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin y T.J. Miller, nos contó como el mutante Cable llegaba desde el pasado para asesinar a Russell ‘Rusty’ Collins, un mutante con habilidad para controlar el fuego, responsable de la muerte de su familia. La película es un paraiso plagado de numerosas referencias y alusiones a los cómics de la Patrulla-X, así como varios easter-eggs y decenas de guiños al universo de los mutantes de Marvel Comics en general, y muchas de ellas hacen referencia a Cable. Pero,… ¿quién es Cable?

Nathan Summers, aka Cable, como quizás muchos ya sabéis, es el hijo de Cíclope y Madelyne Pryor, un clon de Jean Grey, criado en un futuro apocalíptico y que viajó en el tiempo hasta el presente para salvar el futuro. Su relación con Masacre nos la contó Rob Liefeld en los cómics de Marvel de los años noventa, con su debut en el número 87 de «The New Mutants» de marzo de 1990, aunque en realidad ya había aparecido como un niño mucho antes, en el numero 201 de «Uncanny X-Men» de enero de 1986. Su infancia, narrada en la colección de los X-Men, terminó de forma dramática: infectado con un virus tecnoorgánico de origen alienígena por Apocalipsis, sus padres se vieron obligados a enviarlo al futuro para ser curado de su enfermedad por la tecnología del clan Askani. Y ya como Cable, guerrero del futuro, viajó al pasado para salvar el mañana. Y aunque muchos piensan que su padre es Rob Liefeld, la verdad es que éste abandonó a su personaje con frialdad y sin escrúpulos para irse en busca de fortuna a Image Comics cuando Cable apenas era una idea, un esbozo, un proyecto sin destino definido, y fue Fabian Nicieza, padre adoptivo, el que salvó al héroe de su hundimiento en la miseria, le facilitó un background sólido, un pasado coherente, y un camino a seguir.

«Cable: Sangre y metal» («Cable: Blood and Metal«) empieza con Nathan Summers en el presente, asociado a un escuadrón de mercenarios integrado por Grizzly, G.W. Bridge, Hammer, Kane y Domino, conocido como Media Docena (en referencia a los paquetes con seis latas de cerveza llamados ‘six-pack’ en los EE.UU.). Pero, claro, es inevitable que un personaje con tantos secretos y claroscuros termine cayendo de bruces en brazos de la traición y la mentira, para desgracia de sus compañeros, cuando su némesis Dyscordia se cruce en su camino. Esa es la historia que nos cuentan de Fabian Nicieza y John Romita Jr. en «Cable: Sangre y metal«, una miniserie de dos números que sirvió de preludio al lanzamiento a principios de los años noventa de la serie regular «X-Force» y de prólogo al crossover «La canción del verdugo«: la caída y la redención de un general con sus soldados tras haberlos traicionado en pleno campo de batalla.

«Cable: Sangre y metal» no es un trabajo de Rob Liefeld, el amado y odiado fundador de Image Comics y dibujante en los noventa de «X-Force» y «The New Mutants» con un estilo ‘particular’, pero podría serlo perfectamente: es un cómic que cuenta con todo lo bueno (y todo lo malo) de los cómics de superhéroes de Marvel de los años noventa. Era una época de altibajos, tiempos oscuros en La Casa de las Ideas, de cómics cargados de acción a raudales por encima del desarrollo argumental, de héroes atrofiados cargados de músculos que se enfrentan a enemigos hiperpoderosos entre grandes explosiones y destrucción sin sentido. En eso, John Romita Jr. es un maestro. Mucho artificio, poco contenido.

Cable: Sangre y metal.
Guión: Fabian Nicieza
Dibujo: John Romita Jr.
Colección: 100% Marvel HC
Edición original: «Cable: Blood & Metal» nums. 1 y 2
Fecha de publicación: Septiembre de 2018
ISBN: 978-84-9167-568-6
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 112
Precio: 14,00 euros