De entre todas las aventuras del teniente de caballería Mike Steve Donovan, alias ‘Blueberry’ y conocido entre los indios como ‘Tsi-Na-Pah’ o ‘Nariz Rota’, que nos contaron el guionista Jean-Michel Charlier y el dibujante Jean Giraud, si pudiese destacar solamente una de ellas, me quedaría con «Los montes de la superstición«, una historia con dos entregas («La mina del alemán perdido» y «El fantasma de las balas de oro«) del año 1972.

En ella Blueberry, como sheriff del pueblo fronterizo de Palomito, y su inseparable amigo Jimmy McClure se verán arrastrados por el rufián, timador y excéntrico barón alemán Amadeus Von Luckner ‘Prosit’ en busca de una montaña que esconde una mina de oro en pleno territorio indio, donde se enfrentaran a cazarrecompensas que no son tales, codiciosos bandidos, indios hostiles y un fantasma que defiende el tesoro con ahínco y busca venganza contra aquellos que le traicionaron en el pasado.

«Los montes de la superstición» es un cómic que tiene casi medio siglo pero sigue siendo el mejor western elaborado nunca para el noveno arte y confirma que no hay ningún héroe del Salvaje Oeste tan carismático como Blueberry.