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Blanco humano” supuso la presentación en occidente del director John Woo, que había revolucionado el cine de acción en Asia con su particular estilo, y que se convirtió en un referente indiscutible del cine de acción a lo largo de los años ochenta y los noventa, desde Hong Kong hasta Hollywood. Él fue el responsable del llamado ‘Heroic Blooshed‘, un subgénero del cine de acción de Hong Kong que mezclaba elementos del western y del polar francés con toda la tradición del thriller hongkonés y el kung-fu y que se caracterizaba por tener unas coreografías espectaculares, estilizadas y pirotécincas. A John Woo le gustaba jugar con el ritmo y la cinética de la imagen, acelerar y ralentizar un movimiento y convertir un tiroteo en una danza de balas y pólvora que parecía un ballet clásico.

Blanco humano” (“Hard Target“), protagonizada por Jean-Claude Van Damme, Lance Henriksen, Arnold Vosloo, Wilford Brimley y Yancy Butler, nos contaba como dos hombres despiadados convertían Nueva Orleans en su particular coto de caza, donde organizan siniestros torneos que enfrentaban a siniestros asesinos con veteranos de guerra, a quienes prometían un jugoso botín si lograban sobrevivir a la caza. Desde luego, ninguna de las desafortunadas presas que se atrevían a probar suerte llegaba jamás a cobrar el premio, hasta que Chance Boudreaux, un hombre solitario que buscaba la forma de pagar una deuda, entraba en el juego.

Esta película, una versión muy libre del clásico “El malvado Zaroff” del año 1932, también supuso un gran salto para el actor belga Jean-Claude Van Damme, los músculos de Bruselas, que había llegado a Los Ángeles a principios de los años ochenta en busca del estrellato y que logró su objetivo tras trabajar como repartidor de pizza, conductor de limusinas, taxista, entrenador de gimnasio, guardaespaldas, instructor de karate y masajista. En los años noventa el belga ya era una de las promesas del cine de acción del momento, aunque de una hipotética segunda división de héroes de acción junto a Steven Seagal, Chuck Norris, Dolph Lundgren o Michael Dudikoff, mientras que la primera división quedaba reservada para Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Lamentablemente su intratable ego, su carácter arisco y su adicción a la cocaína lastraron su carrera, que nos dejó títulos emblemáticos del cine de acción como “Kickboxer”, “Contacto Sangriento” o “Lionheart”.

La película funcionó notablemente bien en las taquillas: recaudó más de 32 millones de dólares en los EE.UU. y más de 74 millones a nivel mundial, mientras que su presupuesto había sido inferior 20 millones. En un negocio como el del cine donde lo primero que se mira es el dinero ingresado, a John Woo se le abrieron las puertas de Hollywood de par en par.

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