Bill Watterson dejó de dibujar “Calvin y Hobbes” en 1995 y desapareció. Tras veinte años de retiro voluntario, hace un tiempo colaboró con Stephan Pastisen varias tiras cómicas de su “Pearls Before Swine” y, tras ser galardonado en la pasada 41ª edición del Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême con el Grand Prix, ha diseñado el cartel de la próxima edición. Sin rastro ni de Calvin ni de Hobbes.

En Angoulême, además, podremos disfrutar con una gran exposición retrospectiva del autor, una referencia ineludible y muy apreciada, que nos dejó huérfanos de las tiras de Calvin, un niño de seis años de imaginación desbordada que hacía encuestas de popularidad a su padre, descendía en trineo cuestas nevadas con su tigre de peluche Hobbes, llevaba a la desesperación a su maestra Señorita Carcoma, se enfrentaba con tozudez a sus antagonistas (la canguro Rosalyn y el bruto Moe), moldeaba monstruosos muñecos de nieve a la puerta de casa y provocaba el vómito a su compañera de clase Susie Derkins con sus asquerosos bocadillos de sesos y mocos.

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