A principios del siglo XX la industria americana había superado a sus homólogos europeos y empezó a dominar el mundo. Y aunque la Gran Depresión y el crack del año 1929 puso en jaque este impulso, la máquina siguió avanzando, imparable. Al otro lado de la moneda, lamentablemente, el pueblo no disfrutaba de esa prosperidad, ni siquiera de derechos laborales. Es un momento de cambio: los trabajadores, disconformes con las precarias condiciones de trabajo, dieron inicio al movimiento obrero organizado.

"Batman. Las calles doradas de Gotham" (Jen Van Meter, Cliff Chiang y Tommy Lee Edwards, ECC Cómics)A principios del siglo XX, en Gotham, las condiciones laborales son lamentables, por decir poco. Aquellos que consiguen trabajo se juegan la vida día tras día en las fábricas. Los sindicatos son ilegales, y la ciudad oprime a la gente que los apoya. Solo el Gato es capaz de ver el verdadero camino hacia la libertad. En él, la gente tiene un representante, pero loque necesita ahora es un héroe. Y ese héroe es un Robin Hood industrial: el Murciélago. Cuando un asesino siembra el terror entre la clase obrera, solo el Murciélago tiene el valor para seguir su rastro de sangre y encontrar a los verdaderos asesinos.

Siguiendo el esquema de los ‘What If…?‘ de Marvel Comics, DC Comics dispone de ‘Elseworlds‘, los Otrosmundos, un sello de la editorial que presenta historias que tienen lugar fuera de la continuidad general, en tiempos y lugares diferentes, creado específicamente para que los creadores pudieran utilizar a los personajes de DC en situaciones radicalmente distintas. A diferencia de su homólogo en Marvel, las historias de este sello de DC tienen lugar en continuidades completamente autónomas y desvinculadas de la raíz principal. Aquí podemos encontrar “Liga de la Justicia de América: El Clavo” de Alan Davis en un mundo que jamás conoció a Superman, el “Kingdom Come” de Mark Waid y Alex Ross en un futuro que ningún héroe querría vivir, el “Superman: Hijo Rojo” de Mark Millar, Dave Johnson y Kilian Plunkett que exploraba cómo hubiera sido el mundo si la nave originaria de Krypton en la que viajaba el pequeño Kal-El que aterrizó en los campos de cereales de Kansas hubiese llegado a la fría tundra siberiana, o el “Batman. Gotham a luz de gas“, que se considera la primera de todas las incursiones en los ‘Elseworlds’. Quizás la mejor. Y éste “Batman. Las calles doradas de Gotham” (“Batman: Golden Streets of Gotham“), que nos traslada a las primeras décadas del siglo XX en los EE.UU.

Los albores del siglo XX de los EE.UU. es una época de desmesurado crecimiento industrial y prosperidad económica, que convirtieron al país la principal potencia del mundo y significó la llegada de millones de trabajadores inmigrantes y agricultores de Europa. Barcos repletos de inmigrantes italianos, rusos, alemanes, polacos, irlandeses, escandinavos, austriacos y húngaros llegaron a los puertos norteamericanos de la costa este, a Ellis Island, atraídos por la oferta laboral en granjas y fábricas, y muchas veces, en busca de libertad política y religiosa que no encontraban en sus lugares de origen. Y llegando por mar desde el otro lado del mundo, California acogía los inmigrantes asiáticos y rusos, que se expandían luego por todo el país en busca de prosperidad.

El imparable proceso de industrialización norteamericano llevó, a su vez, a la aparición de los primeros movimientos obreros organizados que trataban de unir a los trabajadores, como consecuencia de la falta de derechos que tenían en las fábricas, y exigir y conseguir una mejora de su situación, a fin de que fueran reconocidos sus derechos dentro de la sociedad capitalista. Pero los empresarios, la nueva burgesía empresarial, enriquecidos y avariciosos, no se quedaron cruzados de brazos, e impulsaron un movimiento opuesto para conseguir exactamente lo contrario: perseguir a los sindicalistas y a quienes apoyaban la lucha por los derechos de los trabajadores, para mantener inalterada la situación de opresión.

Publicado originalmente en el año 2003, escrito por Jen Van Meter y dibujado por Cliff Chiang (antes de su paso por “Wonder Woman” junto a Brian Azzarello) y Tommy Lee Edwards, “Batman. Las calles doradas de Gotham” traslada al Caballero Oscuro a estos tiempos difíciles para los EE.UU., que contrapone la expansión económica y el crecimiento de la indústria, a la lucha de clases y de los derechos de los obreros. Es en esas fábricas dickensianas, sucias y cubiertas de hollín, con niños trabajando, turnos de doce horas sin descanso, con medidas de seguridad precarias, sueldos bajos y condiciones indignas que surge el Murciélago, un enmascarado justiciero dispuesto a robar a los ricos aquello que obtienen por explotar a los pobres. Bajo la máscara de este Murciélago está el joven Bruno Vanekow, un inmigrante polaco cuyos padres fallecen en una fábrica por culpa de la avaricia de un empresario que, como un Robin Hood cualquiera, se convierte en símbolo del incipiente movimiento obrero de Gotham City. Y junto a él, por supuesto, los clásicos secundarios de Batman pasados por el filtro de los ‘Elseworlds‘, reimaginados e interpretados, trasladados a otro momento y a otro lugar, todo ello explicado en forma de flashback por un Dick Grayson anciano que recuerda los hechos que envolvieron la aparición del Murciélago en Gotham City.

Quizás “Batman. Las calles doradas de Gotham” no sea la mejor de las historias de este sello que hemos tenido ocasión de disfrutar, puesto que otras obras como “Kingdom Come” o “Batman. Gotham a luz de gas” son joyas del género que han trascendido el marco de los ‘Otrosmundos’ y aún proyectan una sombra muy alargada, pero la historia del guionista Van Meter parte de una premisa tan interesante como acertada: unir al personje de la editorial que mejor ejemplifica el concepto del vigilante nocturno que defiende a los ciudadanos de la maldad que anida en el corazón de la ciudad, y un momento en la historia de América, el final de la segunda revolución industrial, que necesitaba, reclamaba, suplicaba por héroes, defensores de los débiles, paladines de las causas justas. Lamentablemente la propuesta se queda corta, limitada por la extensión del cómic, autoconclusivo y con poco más de setenta páginas, y el guión pierde fuelle por el paso de las páginas, puesto que no permite a los autores el desarrollo de los acontecimientos que hubiese merecido y desaprovecha la ocasión para dar forma a una obra maestra cargada de una profunda crítica social.

Como conclusión y cierre, desde esta tribuna queremos expresar nuestra devoción por ‘Elseworlds‘, una interesante y ya longeva propuesta de DC Comics que nos ofrece historias fuera de la continuidad general de las series de la editorial, sin los grilletes del cánon establecido, con libertad creativa para sus guionistas, que permiten dar forma a universos alternativos muy originales aprovechando simplemente alguno de sus personajes más populares.

Batman. Las calles doradas de Gotham
Guión: Jen Van Meter
Dibujo: Cliff Chiang y Tommy Lee Edwards
Título original: Batman: Golden Streets of Gotham
ISBN: 978-84-17063-69-6
Formato: Rústica. Color.
Páginas: 72
Precio: 7,25 euros