«Aventuras de Batman #2«, publicado por Panini Cómics, vuelve a la carga con más acción y enemigos. Por aquí veremos luchadores clandestinos, mafiosos de traje y el debut de Batgirl en un tomo que lo tiene todo, por obra y gracia de Kelley Puckett y Mike Parobeck.
Batman siempre ha sido el protector de los inocentes, incluso si se trata de Killer Croc. Siempre ha tratado de detener cualquier crimen, desde robos que involucran a hombres invisibles y rubias sospechosas hasta mafiosos con los medios para burlar la justicia. Siempre ha salido victorioso frente a villanos tan ingeniosos como El Acertijo o tan bestiales como Man-Bat y siempre se ha rodeado de aliados tan valiosos como la intrépida Batgirl. ¡No te pierdas las aventuras que demuestran por qué es el favorito de todos!
Hay cómics que, aunque nacieron como acompañamiento de una serie animada, logran trascender su origen y convertirse en piezas con vida propia. «Aventuras de Batman #2«, que ahora nos trae Panini Cómics cada dos meses, es uno de esos casos. Esta colección reúne los números 7 al 12 de «The Batman Adventures«, el cómic inspirado en la mítica serie animada de los noventa, y lo hace con un nivel de frescura que engancha tanto a quienes crecimos viendo al Murciélago en televisión como a nuevos lectores que buscan historias cerradas, dinámicas y con un ritmo marchosete.
La llegada del dibujante Mike Parobeck marca un antes y un después en la estética de la colección. Su trazo más caricaturesco, lleno de expresiones exageradas y líneas curvas, es el compañero perfecto para una historia ligera como «¡Lagarto furioso!«, donde Killer Croc se gana unos billetes en la alocada lucha libre clandestina. Batman aparece, claro, pero el verdadero foco está en un Croc casi entrañable, que se deja ver como algo más que un villano de manual. No es el relato más complejo del volumen, pero tiene ese encanto que te arranca una sonrisa y te recuerda que Gotham City no siempre tiene que ser un pozo de oscuridad. Kelley Puckett sigue a los guiones sabiendo lo que hace.
El octavo número, «Dulce Latrocinio«, se centra en otro gran villano clásico (no se sabe hasta las páginas finales) y tiene un aire casi romántico, aunque un poco tramposo. El villano se oculta tras la fachada de un guapo irresistible y, en el camino, se cruza con la periodista Summer Gleeson. Es entretenido, Mike Parobeck brilla con su estilo ágil, pero si lo comparas con futuras historias del personaje, este primer acercamiento sabe a aperitivo más que a plato fuerte.
Donde el tomo sube de nivel es en el noveno número, «El pequeño libro rojo«. Aquí la trama abandona a los monstruos y se mete de lleno en el crimen organizado clásico de Gotham. Rupert Thorne y sus secuaces cargan con el peso de una historia tensa, llena de diálogos afilados y una sensación de «cine negro» que encaja de maravilla con el murciélago. Batman va tras un cuaderno capaz de hundir al mafioso, y lo que parece un caso rutinario se convierte en una partida de ajedrez entre sombras. Este es, sin duda, uno de los puntos altos del volumen, con ese sabor de thriller urbano que demuestra que la serie no necesitaba depender siempre de los villanos disfrazados. Como el resto de historias, se divide en tres actos, todo un homenaje a los cómics de la Edad de Oro.
El décimo, «La última historia de Acertijo«, es una joya por dos motivos. Primero, porque el villano se juega la carta definitiva: si no logra superar a Batman, promete dejar el crimen. Segundo, porque debutan tres peculiares personajes originales de la colección —Profesor, Mastermind y Señor Nice— que, aunque más cómicos que trascendentales, añaden variedad y un guiño simpático a los lectores. Lo mejor es que, técnicamente, Nygma logra vencer, aunque de una forma tan retorcida que solo él podría considerarlo una victoria. Un cierre divertido y muy en tono con la naturaleza del personaje.
La antología se completa con los números 11 y 12, que ya tiran hacia el terreno de los iconos. «¡La bestia interior!» revive a Man-Bat en un relato de culpa y ciencia torcida, con varias páginas mudas donde Mike Parobeck demuestra que la narrativa visual puede ser tan clara como un párrafo entero. Y «Batgirl: Día Uno» reimagina la primera gran aventura de Barbara Gordon con un cóctel explosivo: Harley Quinn, Hiedra Venenosa y hasta Catwoman en un cameo que anticipa a las Sirenas de Gotham City. Es una historia ligera, sí, pero funciona como carta de presentación de la Batgirl de este universo y da un breve descanso al Hombre Murciélago.
Quizá lo único flojo del tomo sea la falta de extras, si no contamos el texto introductorio de Aida Santos: salvo su ajustado precio, no hay material adicional que alimente la curiosidad. Pero, siendo sinceros, la relación calidad–cantidad es difícil de superar. Seis historias compactas, dibujadas con un estilo que respira energía y escritas con un cariño evidente hacia el mito del Caballero Oscuro. No son cómics diseñados para reinventar a Batman, sino para recordarnos por qué nos gusta tanto: porque puede enfrentarse a un mafioso de traje o a un hombre de barro y siempre se siente como el mismo héroe.
En definitiva, «Aventuras de Batman #2» es la mar de recomendable. No importa si lo lees con nostalgia noventera, lo compartes con un hijo que recién descubre al personaje o simplemente quieres relatos autoconclusivos sin la maraña de las series regulares. Este tomo demuestra que la grandeza de Batman también se mide en historias pequeñas, directas y con mucho corazón… ¡Y ritmo!
Aventuras de Batman #2
Autores: Kelley Puckett y Mike Parobeck
Fecha de publicación: Agosto de 2025
Edición original: The Batman Adventures #7-12
ISBN: 9791370131531
Formato: 15x23cm. Rústica. Color
Páginas: 144
Precio: 15,00 euros











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