Hace unas semanas os anunciamos que en octubre llegaría el nuevo álbum de las aventuras de Astérix, pero entonces aún no sabíamos cual era su destino. Las teorías sobre a dónde iban a llevar FabCaro y Didier Conrad a los irreductibles galos hablaban de Lusitania, Cartago o Numidia, lugares soleados y calurosos, y por fin se ha resuelto la incógnita: Astérix se va a Portugal.

La mayoría de lectores reconocerán ésta introducción al instante: «Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium, Laudanum y Petibonum…» Efectivamente, con estas palabras empiezan todas las aventuras de Astérix, el Galo, la creación más popular de René Goscinny y Albert Uderzo.

Los álbumes de Astérix salen en años impares, y siempre se van turnando: un año la historia sucede en la Galia y al siguiente Astérix, Obélix y Idefix se van de viaje. Y como siempre, octubre es el mes en que salen a la venta las nuevas aventuras del galo y sus amigos, Así, el próximo 25 de octubre verá como llega el cuadragésimo primer álbum, titulado «Astérix en Lusitania«, la tercera colaboración del guionista Fabrice Caro, FabCaro, y el dibujante Didier Conrad tras «El Lirio Blanco» y «Astérix tras las huellas del grifo«. Y en esta ocasión Astérix y Obélix viajarán a Lusitania, la actual Portugal.

Esto nos cuentan sobre su destino, en el extremo suroeste del Imperio romano:

Lusitania fue creada como provincia romana con la progresiva conquista de la Península Ibérica, y su importancia para el Imperio provenía de sus múltiples y abundantes recursos minerales, que le llevaron a ser una de las principales fuentes de oro para Roma.

Igual que los galos tuvieron a Vercingetórix, uno de los líderes más importantes de la nación gala, los antepasados de los portugueses tuvieron Viriato. Un jefe carismático que condujo a los lusitanos a una revuelta que duró ocho años y entró en los anales de la historia. Fue Julio César quien derrotó a los lusitanos en el año 60 a. C., como haría en la Galia diez años después.