Hay editores que se lamentan de que sus ediciones más especiales no suelen conseguir la atención que se merecen, algo así sucedió con “Aiò Zitelli! Corsega y La Gran Guerra” un trabajo de Frédéric Bertocchini e Iñaki Holgado sobre la I Guerra Mundial y los soldados corsos que lucharon por Francia en las trincheras. Una denuncia de cuánto se sufrió en las trincheras, una (nueva) lección sobre la crueldad de la guerra y una lectura de esas que acaban por sacarte alguna que otra lagrimilla.

Aiò Zitelli! Córcega y La Gran Guerra
Edición original: Aiò Zitelli -1- Récits de guerre 14-18 FRA
Guión: Frédéric Bertocchini
Dibujo: Iñaki Holgado sobre bocetos de Marc Armspach
Color: Nuria Sayago
Formato: Libro cartoné, 56 págs. a color14,
95€

En el centenario del inicio de la llamada “Gran Guerra”, la Primera Guerra Mundial, que tuvo lugar de 1914 a 1918, este volumen nos trae el recuerdo de lo sucedido a las gentes de Córcega, llamadas a luchar en defensa de la madre patria, Francia. 

Es un relato basado, sobre todo, en cartas entre los combatientes y sus familias: la carta de Laurine a su marido, la de Jacques a su hermano, pero también en la historia de los “topos corsos”, etc. Todos ellos son relatos de “poilús” corsos, soldados franceses de la guerra, para recordar que la muerte, el sufrimiento y el miedo, pero también la esperanza de días mejores no han sido nunca simples abstracciones y que la guerra se escribe siempre con letras de sangre.

Coincidiendo con el aniversario de la “Gran Guerra”, o Primera Guerra Mundial, Aleta Ediciones publicó (en noviembre del año pasado) Aiò Zitelli! Córcega y La Gran Guerra, una mirada a los corsos que fueron alistados para combatir por Francia en la guerra y que les llevó, de su bella isla, a las trincheras del norte de Francia en una proporción mucho más elevada que en el continente, los corsos (habitantes de Córcega) movilizaron a uno de cada cuatro hombres entre los 16 y los 50 años, padres de familia numerosa (cuando éstas las formaban un mínimo de 5 ó 6 churumbeles), hombres con retraso mental… no hubo excepciones y Córcega sufrió una gran despoblación a consecuencia de los reclutamientos, pero el verdadero drama lo sufrieron todos aquellos hombres, o adolescentes, que fueron obligados a alistarse y que combatieron en las ensangrentadas y heladas trincheras y túneles.

A pesar de que el año pasado se celebró el centenario del inicio de las hostilidades de la Primera Guerra Mundial la fascinación humana aún continúa prestando la mayor parte de su atención al segundo conflicto mundial (no hay más que ver cómo se estrenan en la TDT más y más documentales sobre la II GM a pesar de que es consecuencia directa de lo sucedido en la I GM) en el que fallecieron casi diez millones de combatientes en ambos bandos. Fue una guerra cruenta que se luchó en dos franjas de terreno que dividían Europa en tres, por el norte de Francia, con Alemania y Auestria en medio, y por el frente ruso en el este (aunque la llegada de Lenin a Rusia, enviado por Alemania, cerró ese frente). El frente oeste fue el que marcó la guerra, y eso a pesar de que apenas se movía en una u otra dirección unos pocos kilómetros (que es por lo que Francia pensaba que Alemania no podría hacerles nada en la II Guerra Mundial) hasta que, finalmente, Alemania se vio obligada a rendirse, absolutamente exhausta tras una guerra cruenta, larga y muy sangrienta (como todas).

En este Aiò Zitelli! Córcega y la Gran Guerra, Frédéric Bertocchini homenajea a las tropas corsas que Francia envió al frente a luchar y que casi despoblaron la isla, y es que es vergonzoso comprobar cómo el Gobierno francés obligó a luchar a los padres de familia numerosa en el frente (cuando los del continente estaban eximidos) o trataba a los corsos como la vanguardia, así se entiende con que Córcega doble el porcentaje de muertos de la Francia continental. Córcega sangró en la I Guerra Mundial y no sólo perdió más del 10% de sus habitantes, sino que sufrió una crisis absoluta que retrasó la técnicas agrícolas a técnicas del siglo XVIII y acabó por mermar enormemente la población de la isla. Bertocchini homenajea y recuerda el sufrimiento corso a través de diversas historias breves que recrean, o reimaginan más bien, las situaciones que debían vivir los soldados corsos en el frente… y sus familias en el hogar. Tenemos varias historias preciosas en este volumen y no es de extrañar que se os escape alguna lagrimita al leerlo. Es un hermoso reconocimiento al sufrimiento de un pueblo, a la par que un retrato de lo horrible que es la guerra y de los dramas que engendra, tanto en el frente como en otros lugares.

El título del tebeo, Aiò Zitelli! proviene del dialecto corso, y son las dos primeras palabras de la Marsellesa: “Allons enfants de la Patrie”, o lo que es lo mismo “¡En marcha!, hijos de la Patria”… ¿una fina ironía para denunciar que a Córcega se le exigió mucho más que la propia Francia? Apuesto por ello.

En el apartado gráfico tenemos que decir que a pesar de que Marc Armspach realizó los bocetos de composición de página y narrativa es Iñaki Holgado el que carga con el peso del dibujo mientras Nuria Sayago se encarga del color. El resultado, a pesar de las prisas que exigían tener el tomo acabado a tiempo para el aniversario del inicio de la I Guerra Mundial, es muy bueno, al igual que sucede con el trabajo de Bertocchini es impensable contener la lagrimita al ver el drama que tuvieron que vivir los corsos, franceses, aliados, alemanes, etc, en una guerra que nadie quería pero que se prolongó durante demasiado tiempo y con demasiadas bajas. Eso sí, no puedo obviar el hecho de que el retrato de estos corsos me ha recordado, en ocasiones, a los capítulos de Hermanos de Sangre y, por si no lo sabéis, en Via-News consideramos Hermano de Sangre como una obra maestra, así que cuando os digo que el trabajo de Armspach, Holgado y Sayago me lo recuerda… es un gran halago.

La edición de Aleta es más que correcta, se optó por una edición en cartoné, como corresponde a tan emotivo tebeo, y un inicio limpio de la lectura, sin créditos, sin prólogos… directos a la acción. Por cierto que recomiendo, mucho, leer las explicaciones de Frédéric Bertocchini del final de Aiò Zitelli!

Para finalizar os diré que Aiò Zitelli! fue premiado con el Prix Decouverte en el último festival BD celebrado en Ajaccio (Córcega) y que no es de extrañar porque el trabajo de todos los involucrados ha sido muy bueno, y eso a pesar de que los plazos no fueron los que deberían, lo que hizo que no viésemos lo mejor de cada autor (como un ejemplo os muestro la dedicatoria de Iñaki, ¿para daros envidia decís? Pues sí, por supuesto). Un tebeo altamente recomendable de que no se ha hablado lo suficiente, quizás por no mostrar la versión más “molona” de la guerra, sino la más cruda.