Dolmen Editorial publica «Juez Dredd: Necrópolis» , una locura de tebeo en donde John Wagner y Carlos Ezquerra, acompañados por Will Simpson y Jeff Anderson, convierten el universo de Dredd en una pesadilla gótica sin perder ni un gramo de su ADN punk. Desde la primera página se nota que esto no es “otra aventura más”, sino una de esas historias que vienen a romper cosas, a dejar cicatrices y a redefinir lo que puede ser un cómic de ciencia ficción.

Juez Dredd: NecrópolisRecientemente, la fe del Juez Dredd en el sistema se ha tambaleado. El regreso del cadete Kraken, un joven clon creado a partir de la misma cepa genética que Dredd y que había intentado destruir Mega-City Uno en el pasado, es la gota que colma el vaso y el Juez Dredd decide emprender la Larga Marcha a la Tierra Maldita. Su ausencia deja desprotegida la ciudad ante el regreso de los Jueces Oscuros, acompañados esta vez de las Hermanas de Muerte: Fobia y Náusea. El resultado, Mega-City Uno es convertida en una gran Necrópolis con millones de muertos en sus calles.

«Juez Dredd: Necrópolis» comienza con una idea tan simple como devastadora: Juez Dredd, el símbolo absoluto de la ley, empieza a dudar. Y en Mega-City Uno dudar es casi tan criminal como robar. El resultado es la Larga Marcha por la Tierra Maldita, ese exilio elegante que sirve tanto de castigo como de suicidio lento. Con el juez más temido fuera de juego, el sistema necesita un reemplazo, y ahí entra Kraken, un clon de la misma línea genética, una copia imperfecta con una mente mucho más frágil. Es el tipo de decisión que en este universo siempre sale mal, y John Wagner lo sabe. Kraken se convierte en Dredd, y al hacerlo abre la puerta a algo mucho peor que una simple crisis de identidad.

Porque «Juez Dredd: Necrópolis» no va de un doble ni de un truco narrativo, sino del regreso del horror en mayúsculas. Las Hermanas de la Muerte, Fobia y Náusea, irrumpen en escena como entidades que parecen salidas de una pesadilla febril, más cercanas al terror cósmico que al villano de tebeo tradicional. Son la llave que permite a los Jueces OscurosMuerte, Mortis, Miedo y Fuego— cruzar de nuevo a Mega-City Uno. Y cuando eso sucede, la ciudad deja de ser un sitio donde la gente vive mal para convertirse en un lugar donde la gente muere en masa. No hay metáfora sutil aquí: millones de cadáveres, cielos ennegrecidos, calles convertidas en criptas al aire libre. John Wagner pisa el acelerador y no mira atrás.

Lo que hace que todo esto funcione no es solo la escala del desastre, sino el enfoque humano que se cuela entre tanta devastación. Kraken no es un simple títere; es un personaje trágico, aplastado por un sistema que lo usa, lo rompe y lo desecha sin pestañear. Anderson, la telépata, se convierte en el último hilo de resistencia mental frente al dominio de la muerte. Incluso Dredd, lejos de su ciudad, aparece más vulnerable de lo que jamás lo habíamos visto, obligado a enfrentarse no solo a monstruos sobrenaturales, sino a sus propias decisiones. Necrópolis es una historia sobre cómo los símbolos se corrompen y cómo las instituciones, cuando se vuelven ciegas, pueden ser tan letales como cualquier demonio.

Y luego está el dibujo, ¡¡espectacular!! Ezquerra pinta Mega-City Uno como si fuera un cadáver gigante, con manchas de color que parecen moretones y cielos que se derriten en verdes y púrpuras enfermizos. No hay viñetas limpias ni composiciones tranquilas: todo es sucio, torcido, agobiante. Aquí el español realiza uno de sus mejores trabajos, tanto en diseño de personajes como en escenarios. Will Simpson y Jeff Anderson le echan una mano para retratar semejante blockbuster en viñetas.

En»Necrópolis» la narración avanza con una precisión casi cruel, saltando de un foco a otro, mostrando cómo la ciudad se hunde mientras los personajes intentan, a su manera, agarrarse a lo poco que queda en pie. Hay acción, sí, pero también mucha tensión psicológica, mucha sensación de derrota inminente. Cuando Dredd finalmente regresa, no lo hace como un superhéroe triunfal, sino como un hombre cansado que sabe que la única salida posible va a doler, y mucho, porque aquí cada victoria exige un precio que se paga en carne y en culpa.

Uno de los grandes aciertos de John Wagner es cómo utiliza a Kraken como espejo oscuro del propio Dredd. A través de él se ve hasta qué punto el sistema de los jueces no necesita monstruos para ser inhumano: basta con una estructura que premie la obediencia ciega y castigue cualquier atisbo de duda. Kraken es la víctima perfecta, moldeado por fuerzas políticas, psíquicas y sobrenaturales hasta convertirse en el instrumento ideal de la catástrofe. Su tragedia le da a la historia un poso amargo que la eleva por encima del simple relato de invasión demoníaca.

La edición de Dolmen Editorial le hace justicia a todo este despliegue de ambición. Formato grande, tapa dura y una reproducción del color que permite disfrutar de cada aguada, de cada atmósfera malsana que Carlos Ezquerra construyó con paciencia y mala intención artística. Además, se incluye «Cuento del Hombre Muerto» (además de otros tres capítulos), una pieza clave para entender por qué Dredd se fue y qué grietas internas lo llevaron hasta ahí. No es un simple extra, es parte del alma de la saga. También recomiendo la lectura de la introducción de Sergio Aguirre, donde nos narra el proceso de creación de esta megahistoria, que tiene tela. ¡Dredd estuvo en 2000 AD durante meses sin que lo supieran los lectores! El tomo se cierra con la reproducción de las portadas de la mítica revista inglesa y de todos los recopilatorios de esta saga.

«Juez Dredd: Necrópolis» es uno de esos cómics que te recuerdan por qué este medio puede ser tan brutalmente poderoso cuando se lo toma en serio. Es terror, es ciencia ficción, es crítica social y es tragedia griega con hombreras, motos imposibles y pistolas que dictan sentencias. Da igual si llevas décadas leyendo a Dredd o si llegas aquí por primera vez: esta historia te agarra y no te suelta hasta dejarte un poco más oscuro por dentro, un poco más consciente de lo frágiles que son los sistemas que creemos inamovibles. Y, sinceramente, eso es justo lo que debería hacer una gran obra del Juez Dredd. Una pasada.

Juez Dredd: Necrópolis
Guion: John Wagner
Dibujo: Carlos Ezquerra, Will Simpson y Jeff Anderson
Colección: Línea Albion
Fecha de publicación: Octubre de 2025
ISBN: 979-13-87689-61-2
Formato: 23×31cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 280
Precio: 39,90 euros