Todos tenemos nuestras películas favoritas y a veces lo son aún asumiendo que hay otras mejores, simplemente nos encantan por cuestiones personales. En este caso hablo sobre una película que gusta a mucha gente, que no es una mera preferencia subjetiva, claro, pero es que yo podría verla sin parar indefinidamente, nunca me canso de verla y siempre que la veo la disfruto como el primer día.

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Título original: The untouchables
País: Estados Unidos
Duración: 119 min.
Género: Criminal, Drama, Thriller, Histórico
Calificación: No recomendada para menores de 18 años
Reparto: Kevin Costner (Elliot Ness), Sean Connery (Jim Malone), Charles Martin Smith (Fisco Oscar Wallace), Andy García (George Stone), Robert De Niro (Al Capone), Richard Bradford (jefe de policía Mike), Jack Kehoe (Payne), Brad Sullivan (George), Billy Drago (Frank Nitti), Patricia Clarkson (Catherine Ness), Vito D’Ambrosio, Steven Goldstein, Peter Aylward, Don Harvey, Robert Swan, John J. Walsh, Del Close, Colleen Bade, Greg Noonan, Sean Grennan, Larry Viverito Sr., Kevin Michael Doyle, Mike Bacarella, Michael P. Byrne, Kaitlin Montgomery, Aditra Kohl, Charles Keller Watson, Larry Brandenburg, Chelcie Ross, Tim Gamble, Sam Smiley, Pat Billingsley, John Bracci, Jennifer Anglin, Eddie Minasian, Anthony Mockus Sr., Will Zahrn, Louie Lanciloti, Vince Viverito, Valentino Cimo, Joe Greco, Clem Caserta, Bob Martana, Joseph Scianablo, George S. Spataro, Melody Rae, Robert Miranda, James Guthrie, Basil Reale
Distribuidora: Paramount Pictures
Productora: Paramount Pictures
Presupuesto: 25.000.000,00 $
Casting: Cheryl Collins, Ellen Moses Lynn Stalmaster, Mali Finn
Dirección artística: William A. Elliott
Efectos visuales: Janos Pilenyi
Fotografía: Stephen H. Burum
Guión: David Mamet
Guión basado en novela: Eliot Ness, Oscar Fraley
Maquillaje: Bette Iverson, Michael Hancock
Montaje: Bill Pankow, Gerald B. Greenberg
Música: Ennio Morricone

Brian de Palma filmó en 1987 bajo los auspicios de la Paramount una de sus películas más redondas. El guión de David Mamet es adaptación de una serie de televisión de notable éxito en Estados Unidos que constaba de 118 episodios emitidos entre 1959 y 1963 conocida como “The untouchables”. Contaba la actividad de un grupo de agentes federales estadounidenses denominados así por su carácter incorruptible que bajo el mando de Elliot Ness operaron en Chicago entre 1929 y 1931 para acabar con las actividades delictivas de Al Capone durante la Ley Seca. A su vez la idea de la serie partía de una novela escrita por Oscar Fraley y el propio Elliot Ness que se basaba en los hechos reales.

Estamos ante un relato fascinante que forma parte de la historia de los Estados Unidos, pero que a la vez es un magnífico policiaco y una historia sobre la integridad (representada por Elliot Ness) frente a la corrupción (representada por Al Capone). Y como toda batalla entre “buenos” y “malos”, un argumento muy atractivo para cualquier espectador, cosa que de Palma sabe muy bien y aprovecha a la perfección.

No es que “Los intocables de Elliot Ness” sea perfecta (o sí, para mí sí lo es), pero es sin duda una de esas películas que conviertes en una de tus favoritas. Muchas veces las cosas no tienen por qué ser impecables para que te calen hondo. Recuerdo que la primera vez que la vi, alquilada en video un par de años después de su estreno, la disfruté un par de veces en días consecutivos pues el impacto del primer visionado suele ser notable. Después la he ido viendo cada cierto tiempo y siempre conserva una extraña capacidad para emocionarme quizás porque todo se confabula para que en determinados momentos el argumento active emociones muy primarias, sea tristeza, nostalgia, rabia, alegría o simplemente desahogo….aunque lo que creo que la hace única es que, más que nunca, te sitúas claramente en una posición, con unos personajes  con los que empatizas al máximo, frente a otros que se sitúan exactamente al otro lado del espectro y quizás eso es así porque Ness representa todo lo que nos gustaría ser y su relación con Malone y el resto, pero sobretodo con Malone va mucho más allá de una mera relación profesional. Al otro lado Capone o Nitti son lo contrario.

El protagonista es un Kevin Costner que en esos momentos estaba en su momento más dulce y junto a él tenemos un reparto francamente bien escogido para interpretar a los personajes a los dos lados de la ley con especial mención a un Andy García por entonces muy poco conocido. Por supuesto sobresalen la figura de un Roberto De Niro temible en su papel de Al Capone y engordando unos cuantos kilos para el papel y Sean Connery.

El actor escocés consiguió el óscar a mejor actor secundario, el único de su carrera, gracias a ese personaje inolvidable que es el veterano agente Jim Malone. Hubo tres nominaciones más sin galardón (dirección artística, vestuario y banda sonora), sin embargo es muy probable que Paramount esperara muchos más premios puesto que consiguió reunir a un excepcional equipo consciente de la ambición y el buen momento de un Brian de Palma que parece querer demostrar con esta película su maestría tras las cámaras con un fascinante repertorio de recursos: elegantes travellings, tomas cenitales, contrapicados, cámara subjetiva, trabajo con el fuera de campo y todo tipo de argucias técnicas que no hacen otra cosa que sobredimensionar la épica que ya tiene el argumento y que también subraya esa fantástica banda sonora de Morricone (es una de esas que reverbera en tu cabeza durante días).

El apartado de grandes escenas es inacabable aunque para la historia probablemente lo más reseñable sea ese homenaje que de Palma hace a “El acorazado Potemkin” y las escaleras de Odessa cuando Stone y Ness se enfrentan a los esbirros de Capone en la estación central para apoderarse del contable. Es un buen ejemplo del extraordinario trabajo que hace el director. Por supuesto, no es una muestra aislada, si algo posee la película es un extraordinario ritmo fílmico y las escenas brillantes se van sucediendo una tras otra haciendo que como espectadores quedemos pegados literalmente a la pantalla de inicio a fin.

En definitiva, puede que allá por el 87 cuando se estrenó, la Academia de Hollywood contara con títulos tan o más brillantes (las nominadas a mejor película fueron “El último emperador”, “Al filo de la noticia”, “Hechizo de luna”, “Atracción fatal” y “Esperanza y gloria”, todas ellas muy recomendables), el caso es que con el paso del tiempo una de las escenas que más retengo de aquel año es a Jim Malone diciendo “¡De algo hay que morir!” y a continuación Elliot Ness cabalgando con sus hombres mientras suena la música de Morricone. Pura épica.