Revisamos otra de las películas nominadas este año a los Óscars, nada menos que siete candidaturas,… aunque por los cines españoles ha pasado con más pena que gloria.

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Titulo original: The fighter.
País: EEUU
Duración: 115 min.
Género: Drama. Interpretación: Mark Wahlberg (Micky Ward), Christian Bale (Dicky Eklund), Amy Adams (Charlene Fleming), Melissa Leo (Alice Ward), Jack McGee (George Ward).
Guion: Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson; basado en un argumento de Keith Dorrington, Paul Tamasy y Eric Johnson.
Producción: David Hoberman, Todd Lieberman, Ryan Kavanaugh, Mark Wahlberg, Dorothy Aufiero y Paul Tamasy.
Música: Michael Brook.
Fotografía: Hoyte Van Hoytema.
Montaje: Pamela Martin.
Diseño de producción: Judy Becker.
Vestuario: Mark Bridges.
Distribuidora: TriPictures.
Estreno en USA: 17 Diciembre 2010.
Estreno en España: 4 Febrero 2011.

Las películas “de boxeo” les pasa un poco lo mismo que a las de la mafia, que se han hecho tantas que casi podrían considerarse por sí mismas como un género a parte. Evidentemente se han dado todos los enfoques posibles y las hay para todos los gustos así que resulta muy complicado ofrecer un enfoque nuevo o ver un argumento que resulte novedoso o parezca nunca visto.

El director David O. Russell (“Tres reyes”, “Extrañas coincidencias”) se atrevió el año pasado a hacer su película de boxeo apostando por una historia real basada en las vidas de los hermanos Micky Ward y Dicky Eklund y su apuesta acabó siendo premiada con dos óscars (mejor actor y actriz secundaria) y siete nominaciones (a parte de los óscars conseguidos las de mejor película, director, otro de actriz secundaria, guión original y montaje).

Lo curioso es que el boxeo realmente ocupa un segundo plano en todo momento y sería lo que Hitchock llamaría el “McGuffin” argumental que permite al director hablar de otras cosas, las que verdaderamente le interesan. Por así decirlo la acción y los golpes ceden protagonismo a los diálogos y los enfrentamientos personales. Esta película descansa esencialmente sobre una historia de perdedores que tratan de abrirse camino y se centra en una familia disfuncional de los suburbios de Massachussets para hablar no sólo de boxeo sino de relaciones personales, de familia, de ambición, de droga, de afán de superación y su principal baza radica en su capacidad introducir al espectador en una realidad distinta a aquella en la que se mueve habitualmente. En cierto modo me recordó a otra película reciente sobre boxeo “El luchador” de Darren Aranofsky y a otra que no lo es tanto, “Fat city”, una de las películas menos conocidas de John Houston, pero en cambio un magnífico drama también de “perdedores”.

La película creo que no ha funcionado demasiado bien en España antes de los óscars (no había nadie más en la sala cuando yo la vi hace unas semanas) y pienso que quizás tanto el tono realista como el propio argumento no sean del gusto del público mayoritario que acude a las salas; sin embargo merece la pena sobretodo por el extraordinario trabajo desarrollado por los actores. No obstante en Estados Unidos ha sido un éxito indiscutible puesto que durante su primer mes en cartelera ya había triplicado su presupuesto.

Evidentemente todo el mundo recordará dentro de unos años que Christian Bale y Melissa Leo (recuperad si podéis “Río helado” para observar el contraste de actuaciones) ganaron su óscar con esta película; pero pienso que es justo destacar también a Mark Whalberg (un actor que casi siempre está correcto pero del que sólo parece que vemos sus malas actuaciones) y sobretodo a Amy Adams, que a base de magníficos papeles de reparto es de suponer que algún día también consiga la estatuilla dorada.

Le encuentro no obstante dos pegas: el argumento en sí es bastante sencillo y tópico y no hay una historia muy amplia que contar y además asistes a los conflictos personales tan desde tu butaca como a los combates de boxeo así que uno nunca se implica del todo porque realmente no hay una identificación emotiva con ningún personaje. Esto seguramente ha perjudicado a la película en el boca a oreja y provoca que en algún momento durante su visionado se noten altibajos de interés; pero esta película hay que valorarla en su conjunto y precisamente desde la distancia, no sólo como película de boxeo, que casi es lo de menos; no como una drama personal ya que en todo caso serían varios los dramas que se ilustran, sino más bien como testigos de un drama. En ese sentido sí tiene un valor añadido porque nos sitúa con bastante acierto en un contexto, en una situación familiar, en una serie de dramas personales que son el cogollo del relato y que aunque se sientan ajenos resultan realistas y verosímiles.

Dicho ha quedado que las actuaciones de Melissa Leo y Christian Bale son el plato fuerte de la función, incluso mucho más que el propio argumento. La primera incluso no parece ella misma (verla después recogiendo su óscar lo demuestra) y en cuanto a Christian Bale sólo decir que vuelve a adelgazar hasta lo inverosímil como ya hiciera en “The machinist” (película que pasó sin pena ni gloria y que cuando menos resulta impactante por los kilos que llegó a perder, muchos más incluso que ahora) y se transforma en el personaje que interpreta, un tipo noqueado por las drogas pero que encuentra su redención en el boxeo. Quizás sea esto lo más importante de la película y es que demuestra que aunque se caiga en lo más bajo, el deporte y el deseo de alcanzar un sueño en cabeza propia o ajena puede ser el motor que active la ilusión para seguir adelante.

Como curiosidad comentar que Micky y Charlene salen del cine de ver “Belle epoque” (esto sitúa la película en torno a 1993) y ella comenta que no le ha gustado porque es “una jodida película con subtítulos”. Es curioso evidentemente porque salir de ver la película de Fernando Trueba, pero también porque se usa para definir de algún modo a los personajes, su cultura y sus inquietudes.

Para resumir la esencia de la película quiero citar a Oto Rodríguez Marchante, que escribe en ABC, pienso que una de sus frases se ajusta a lo que es la película a la perfección: “A uno le suena la música de esta película, su estribillo, pero la letra es sorprendente”. Su crítica aquí