Siguiendo con la buena costumbre de ir rescatando clásicos poco a poco, aquí tenemos uno del año 1951 que viene a ser la prehistoria de los actuales «Piratas del Caribe«. En fondo y forma un cine completamente distinto, pero cine de evasión y aventuras a fin de cuentas.

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País: EE.UU.
Intérpretes: Jean Peters (Captain Anne Providence), Louis Jourdan (Pierre François LaRochelle), Debra Paget (Molly), Herbert Marshall (Dr. Jameson), Thomas Gomez (Barbanegra), James Robertson Justice (Red Dougal)
Guión: Arthur Caesar, Philip Dunne
Música: Edward B. Powell, Franz Waxman
Fotografía: Harry Jackson
Montaje: Robert Fritch
Productor: George Jessel
Producción: 20th Century Fox Studios
Color (Technicolor)
Duración: 81 min.
Género: Aventuras

La idea de una mujer pirata como protagonista de una película no es ninguna extravagancia que se le ocurriera a Jacques Tourneur, en realidad el personaje del Capitán Providence, que encarna Jean Peters, se basa en una verdadera pirata, Anne Bonny, que junto con Mary Read fue una de las dos mujeres piratas más famosas del siglo XVIII. Sí que es libre el argumento que firmaron Arthur Caesar y Philip Dunne, basándose en una historia corta del historiador y novelista Herbert Ravenal Sass, que depara más de una sorpresa y giro imprevisible que asegura un visionado en el que no se pierde interés.

Seguramente el estilo narrativo clásico y el argumento son los fuertes de una película que tiene más que ver con la novela de aventuras que con el cine de acción tal y como hoy lo entendemos así que poco o nada tiene que ver este film con la saga de Piratas del Caribe (cine de acción en toda regla) y sí mucho más con títulos del Hollywood clásico como “El capitán Blood”, “El halcón de los mares”, “El temible burlón” y tantos otros altamente recomendables de aquella época del subgénero de piratas del que recomendaría uno que siempre pasa más desapercibido que es “Los contrabandistas de Moonfleet” de Fritz Lang. Con el cine de piratas actual poca o ninguna conexión, quizás la mera coincidencia de que Jean Peters sea a esta película lo que Geena Davis fue a “La isla de las cabezas cortadas”, aunque aquel es un título bastante poco logrado de Renni Harlin y el que nos ocupa merece mucho más la pena.

La historia que cuenta es la del Capitán Providence (Anna), mujer al mando del Queen Sheeba (“Reina de Saba” en la traducción española), que se la tiene jurada a los ingleses después de que mataran a su hermano y que se dedica a asaltar buques británicos por ello, gozando de las simpatías del mismísimo Barbanegra. En uno de sus asaltos Anna conoce a Pier François LaRochelle (correcto sin más Louis Jordan), marino francés capitán del Molly O’Brien, retenido por los ingleses y que tiene en su poder el mapa del botín de un conocido pirata.

No destripo más pero aseguro que el argumento tiene sus quiebros y requiebros con su mucha dosis de aventuras, sus gotitas de romance y varias sorpresas inesperadas que hacen a la película muy entretenida de principio a fin, máxime cuando tiene una duración escasa pero idónea (dudo que mayor duración le hubiera dado más interés, aunque sí es cierto que la conclusión llega un poco de sopetón). Por supuesto, ya he avisado que es una película que nada tiene que ver con el cine de acción actual, los encuadres, movimientos de cámara y la puesta en escena no son alambicadas sino simplemente efectivas porque lo que le importa a Tourneur es más la narración que su envoltorio técnico, aunque fuera un director que cuidaba al máximo todo el aspecto visual (obsérvese lo bien que se usa la pantalla de fondo para los escenarios naturales fingidos en estudio) y la fotografía tenga un atractivo tono colorista e incluso onírico en muchos momentos (véanse esos cielos en el crepúsculo o la noche). Tienen estos grandes directores del cine clásico una especial habilidad para crear ambientes de ensoñación, en cierto modo idealistas, romántico y poéticos, muy cercanos a la corrección de la narrativa decimonónica.

Jacques Tourneur fue responsable de películas tan destacadas como ”La mujer pantera” (1942), ”Yo anduve con un zombie” (1943) o ”Retorno al pasado” (1947), “La noche del demonio” (1957) y “La mujer pirata” podemos citarla como uno de sus mejores títulos.

En su día esta película constituyó todo un “tour de force” para Jean Peters, actriz más conocida por su belleza y sensualidad que por sus papeles, puesto que tuvo que asumir un rol poco femenino sin perder su sensualidad, una ambigüedad que le venía muy bien argumentalmente a Tourneur. Seguramente este papel ha quedado en su filmografía como el más recordado junto con un puñado de títulos entre los que destacan “Manos peligrosas“ (1953), “Niágara“ (1953), “Apache“ (1954), “Creemos en el amor“ (1954) o “Viva Zapata“ (1952).

En definitiva un buen entretenimiento, una narración clásica que es un título importante en la filmografía de todos sus participantes, director y actores y que debe verse como un relato de aventuras y no tanto como una película de acción, que para eso ya tenemos a Jack Sparrow y compañía.