Remake de una película israelí sobre un grupo de agentes del Mosad que van a la caza de un nazi oculto. Es un título recomendable en la cartelera,… aunque tiene sus peros.

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Título original: The debt.
País: EEUU.
Duración: 113 min.
Género: Drama, thriller.
Reparto: Helen Mirren (Rachel Singer), Sam Worthington (David Peretz joven), Jessica Chastain (Rachel Singer joven), Jesper Christensen (doctor Bernhardt/Dieter Vogel), Marton Csokas (Stephan Gold joven), Ciarán Hinds (David Peretz), Tom Wilkinson (Stephan Gold).
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman y Peter Straughan; basado en el guion escrito por Assaf Berstein e Ido Rosenblum para la película “Ha-hov” (2007).
Producción: Eduardo Rossof, Kris Thykier, Matthew Vaughn y Eitan Evan.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Ben Davis.
Montaje: Alexander Berner.
Diseño de producción: Jim Clay.
Vestuario: Natalie Ward.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 31 Agosto 2011.
Estreno en España: 8 Septiembre 2011.

Es complicado ver el trailer de “La deuda” y no sentirse atraído por su argumento, que promete acción, emoción e intensidad por cuanto trata de un thriller político sobre tres agentes del Mosad a la caza de un científico nazi responsable de algunos de los más crueles experimentos genéticos con judíos que vive oculto tras la fachada de un ginecólogo en el Berlín del este en los años 60’s.

Ese no es el punto de partida en cualquier caso, porque la película arranca en el presente cuando un periodista asegura conocer al susodicho nazi y pone en entredicho la versión de los agentes que aseguraron haberlo matado en su día, por lo que la película salta atrás y adelante en el tiempo para ir desentrañando la verdad como preámbulo al desenlace y contando con alguna sorpresa de impacto que aumenta si cabe ese interés inicial.

Tras la cámara el británico John Madden, gran triunfador de la noche de los óscars del año 1999 gracias a “Shakespeare enamorado” a pesar de que el premio a mejor director se lo llevó Steven Spielberg por “Salvar al soldado Ryan”. Este director no ha repetido éxito pero sus proyectos siempre son interesantes si no tenemos en cuenta “La mandolina del capitán Corelli” que me pareció un soberano peñazo.

El reparto es de relumbrón con dos grandes actores como Helen Mirren y Tom Wilkinson y otros dos de trayectoria emergente y a los que auguro un futuro dispar: la brillante y muy de moda Jessica Chastain (a la que podemos ver también en “El árbol de la vida” y auguro un prometedor futuro) y un Sam Worthington (“Avatar”, “Furia de titanes”) al que le sientan mucho mejor los papeles en los que sacar a relucir músculo que estos para los que su rostro no es el más expresivo. No se pueden quedar en el tintero por poco conocidos Marton Csokas, Ciaran Hinds y Jesper Christensen, que cumplen bastante bien con lo que les ha tocado y son secundarios de nivel aunque menos conocidos. En concreto el tercero, que hace del ginecólogo está francamente bien.

Hasta aquí todo OK, en líneas generales pienso que los ingredientes son apetecibles pero el caso es que ese buen feeling inicial que transmite la película va perdiendo cierta fuerza conforme avanza y la impresión final se resiente hasta quedar la sensación de que se podría haber sacado más partido a todo.

Por supuesto el tema central, que explora lo muy dispares que son las versiones oficiales respecto a la verdad, tiene mucho interés; pero todo lo accesorio, desde el relato de acción a la trama romántica quedan un poco desvaídos y sólo el enfrentamiento dramático entre personajes (y hablo esencialmente de los encuentros entre el doctor y la agente) tiene realmente la fuerza que nos gustaría que tuviera toda la película.

Me ha gustado bastante en cualquier caso la factura sombría de exteriores muy a lo espionaje de los 60’s y en cierto modo el tono melancólico que emana de la película, la sensación de perdida, la desazón por el remordimiento del deber cumplido a medias que se arrastra durante toda una vida, pero todo ello podría haber sido mucho más intenso y te quedas con las ganas de que te remueva más.

Hay escenas logradas, casi todas son aquellas en las que ella interactúa con el nazi, sin embargo en otras como la de la estación de tren o las que suceden en el piso se tiene la sensación de que podrían haber dado más de sí. Y ese un poco es el resumen de esta película, que es interesante pero no termina de cuajar, que acaba siendo otra más de esas que se ven y se olvidan sin dejar poso aunque nos hayan hecho pasar un rato entretenido.