Hay cómics que llegan con la fuerza de un disparo al aire, y «Wells Fargo + Pony Express» es uno de esos. Una obra que huele a cuero gastado, a polvo del desierto y a humo de revólver. Lo curioso es que, aunque se sienta como una aventura genuinamente americana, tiene detrás a dos británicos: el guionista Kelman D. Frost y el dibujante Don Lawrence.
Pólvora, oro y traición recorren los caminos del salvaje Oeste en esta aventura clásica firmada por Kelman D. Frost y Don Lawrence. Wells Fargo nos sitúa en la frontera más peligrosa de Estados Unidos, donde las diligencias no solo transportan dinero, sino también secretos, amenazas y redenciones imposibles.
A través de episodios independientes, unidos por el hilo conductor de la mítica compañía de transporte, esta obra ofrece un mosaico de personajes al límite: forajidos despiadados, agentes de la ley con cuentas pendientes y viajeros que no siempre llegan a su destino.
Laramie Ediciones no deja de sorprendernos con sus propuestas, todas enfocadas al universo del western. Lo que tiene de especial «Wells Fargo + Pony Express» es su genuino sabor añejo. Puede ser una obra a la que cueste acercarse. Pero no hay que dudar, una vez que comienzas no puedes dejar este cómic hasta la última página. Y todo gracias al oficio de Kelman D. Frost y Don Lawrence.
Entre ambos autores dieron forma, en los años cincuenta y sesenta, a un mosaico de relatos que hoy, con el título «Wells Fargo + Pony Express» recupera Laramie Ediciones con un aire de hallazgo arqueológico. Y no es para menos, porque lo que se abre aquí es una ventana al western clásico, ese que no necesita revisionismos ni discursos posmodernos: pura pólvora en viñetas.
La premisa es sencilla pero efectiva: relatos cortos, casi independientes, unidos por el hilo conductor de la compañía de transportes Wells Fargo y el mítico servicio del Pony Express. Caravanas, caballos, agentes de la ley y forajidos que buscan redención o venganza. No hay un protagonista fijo, aunque sí emergen figuras recurrentes, como el agente Jim Sharpe o el jinete Clint Clandon. Lo que Kelman D. Frost consigue con esta estructura fragmentada es algo parecido a subirse a una diligencia: nunca sabes qué te espera en la próxima parada, pero sí que habrá tensión, disparos y alguna que otra traición.
El guion se mueve entre lo pulp y lo moralizante, con personajes que rara vez son del todo buenos o malos, aunque eso no quita que haya tipos viles y malvados como los hermanos Hahn. Tambien los autores tiran de personajes jóvenes como Jeremy que aportan inocencia y valentía en los viajes de las diligencias.El Oeste aparece como un escenario brutal, donde la violencia no es decorado sino condición de vida. Lo interesante es que, aunque se trate de un cómic de aventuras pensado para el consumo popular de revistas semanales, no hay ingenuidad: cada historia deja al lector con la sensación de que la frontera fue un lugar donde cualquier viaje podía convertirse en la última apuesta. Esa crudeza, que hoy se siente casi premonitoria de westerns más oscuros y realistas, estaba ya ahí, latente, en estas páginas.
Pero la gran joya de «Wells Fargo + Pony Express» es, sin duda, el trazo de Don Lawrence. Quien lo conozca por «Storm» o «El Imperio de Trigan» sabe de qué hablo: un dibujante con un dominio del claroscuro y del detalle que lo convirtió en referente de toda una generación. Aquí, en blanco y negro, despliega una energía tremenda. Sus viñetas respiran amplitud cuando se trata de mostrar paisajes, con desiertos que parecen no acabar nunca, y se tensan hasta casi crujir cuando se enfocan en duelos o asaltos. El realismo de sus figuras, el cuidado en los rostros y la forma en que capta la acción hacen que uno casi escuche los cascos de los caballos o el chirrido de una rueda de carreta. Es un dibujo clásico, sí, pero con una potencia expresiva que lo mantiene vigente.
Otro detalle a subrayar es el pulso narrativo que ambos autores consiguen mantener. Cada episodio arranca sin rodeos (con su respectiva caja de texto que resume lo acontecido anteriormente), se mete de lleno en la acción y remata con un cierre seco, casi como un disparo final. No hay espacio para adornos innecesarios ni para la complacencia. Eso, sumado al estilo directo de Lawrence, le da al cómic un aire de inmediatez que engancha. Son historias hechas para lectores que querían aventura rápida, pero con la suficiente densidad gráfica como para resistir el paso del tiempo.
La edición de Laramie suma valor, porque rescata este material con un cuidado digno de colección. No estamos hablando de una simple curiosidad, sino de una pieza que permite entender la trayectoria de Don Lawrence antes de consagrarse en la ciencia ficción y la fantasía épica. De hecho, ver cómo se enfrentó al western ayuda a dimensionar su versatilidad: aquí no hay mundos imaginarios, sino una frontera histórica, y aun así consigue dotarla de una grandeza casi mítica.
«Wells Fargo + Pony Express» se presenta en un cómodo formato en tapa blanda con solapas y como extras tiene un extenso dossier donde nos cuentan cómo el servicio de caravanas Wells Fargo y Pony Express, un servicio de correo rápido que operó en Estados Unidos desde abril de 1860 hasta noviembre de 1861, unieron el este y el oeste de los Estados Unidos. El libro se cierra con las biografías de los dos autores.
En definitiva, «Wells Fargo + Pony Express» es un viaje al corazón del western más clásico, ese que no teme ser duro ni romántico. Una obra que combina la crudeza de los relatos de frontera con el virtuosismo gráfico de uno de los grandes dibujantes británicos. Puede que hoy el género ya no tenga el mismo brillo en el cómic, eclipsado por superhéroes y fantasías modernas, pero abrir este tomo es como sentarse en la barra de una cantina polvorienta: sabes que lo que viene será intenso, peligroso y, sobre todo, auténtico. Para los amantes del western, es casi obligatorio; para los que aún no lo son, una invitación a descubrir por qué el Viejo Oeste sigue siendo un territorio que nunca deja de cabalgar en nuestra imaginación.
Wells Fargo + Pony Express
Autores: Don Lawrence y Kelman D. Frost
ISBN: 978-84-128584-8-8
Formato: 20,5×26,5cm. Tapa blanda con solapas
Páginas: 216
Precio: 25,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal