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De vez en cuando aparece una película que resulta transgresora en fondo y forma, que te descoloca y sorprende por lo que cuenta y por cómo lo cuenta y ésta lo es y mucho. Lo mejor es no saber apenas nada de su argumento, sólo adelantaré que la protagonista es una mujer peculiar a la que hay que ir descubriendo con cada escena y cada diálogo. Parte del encanto de la película reside precisamente en eso, en el suspense que se crea en torno a ella ¿quién es? ¿qué pretende? ¿por qué hace lo que hace? ¿cuál es su objetivo?¿qué le ocurre finalmente? Todo tiene una razón, pero es algo que el espectador va descubriendo poco a poco  a través de escenas un tanto desconcertantes y, en ocasiones, incómodas, que van cobrando sentido conforme el metraje avanza. Ni que decir que a parte de la directora, que se las arregla para ofrecernos una película distinta a cualquier otra que hayamos visto, mis aplausos van sobretodo para Carey Mulligan que está inmensa y a la que ya apunto con nota a parte que le deben un óscar (no sólo por esta actuación). Se lo birló también con una actuación memorable Frances McDormand por «Nomadland». La película ganó el óscar a mejor guión original y tuvo cuatro nominaciones más (mejor película, mejor dirección, actriz principal y montaje).