Esta vez me he tomado con más calma lo de ver la segunda temporada de Stranger Things, no es que no tuviese ganas de abalanzarme sobre la segunda temporada desde el minuto 1 de su estreno, es que prometí verla con los amigos so pena de exilio y, ahí hemos estado, viéndola poco a poco a lo largo de estas semanas.

Para comenzar os diré que esta secuela de Stranger Things me parece tremendamente superior a la primera entrega, nos dejamos de rollitos a lo E.T. para ir directamente al grano: hay que luchar contra los alienígenas, no amigarse, como bien demuestra el hecho de que Hawkins vuelva a estar en peligro y que, en esta ocasión, diversas historias nos lo demuestren, con diversas tramas paralelas que nos muestran que algo podrido está sucediendo en Hawkins.

En la primera temporada todo estaba centrado en Eleven, Once, pero aquí vamos viendo como los chicos tienen su protagonismo, con Mike un poco más orillado, como Hopper es un crack y tiene una dinámica excepcional con Eleven, cómo hasta la historia de Jonathan y Nancy resulta interesante y la petarda de Nancy da pie a un buen par de escenas, cómo las nuevas incorporaciones como Max o Bob (Sean Austin) son plenos aciertos, cómo sigue jugando con la nostalgia ochentera para que nos involucremos aún más, cómo hasta la música mejora e incorpora grandes temas y cómo, esta vez sí, nos ofrecen un final un poco más cerrado.

Me gusta cómo van evolucionando los protagonistas, con una serie coral en la que casi todos los personajes tienen oportunidades de brillar y demostrarnos que han mejorado, en todos los casos, con respecto al año anterior. Los cameos y referencias a los 80 siguen siendo algo constante, lo que no hace sino agradarme. Eso sí, ahora tenemos dos villanos a los que odiar, si es que ya sabía yo que fiarse del Power Ranger Rojo (Dacre Montgomer) no era recomendable y es que por muy comprensible que sea el camino que le lleva a ser un gilipollas integral no lo justifica. Hablando de gilipollas, me encanta cómo Steve Harrington pasa de ser uno a convertirse en “uno más” de la pandilla, aunque sea de niñero.

Podría seguir hablando durante horas de Stranger Things T2 pero no quiero dejar la oportunidad de recomendaros ver Más Allá de Stranger Things, unos capítulos especiales donde se entrevista a actores, productores, etc. ¡No lo dejéis pasar!