Sigue adelante la publicación del “Starman de Robinson y Harris de la mano de Planeta DeAgostini, y siguen adelante las buenas sensaciones de los dos tomos anteriores (1 y 2) que se acrecientan en este tercer volumen toda vez que Robinson ya se ha hecho con la fórmula del éxito: nostalgia, Starman y Shade.

"Starman num.3" (James Robinson, Tony Harris y Guy Davis, Planeta DeAgostini)Starman Nº 03 (de 06)
Edición original: Starman 30-38, Starman Annual 2, Starman Secret Files, the Shade 1-4 USA
Guión: James Robinson
Dibujo: Guy Davis, Tony Harris
Tinta: Wade Von Grawbadger
Color: Gregory Wright
Formato: Libro cartoné, 432 págs. a color
38 €

Jack Knight es un ávido coleccionista que regenta una tienda de antigüedades y objetos de coleccionista en el corazón de Opal City. Pese a ser el hijo de Ted Knight, el héroe de la Edad de Oro conocido como Starman, Jack no se parece en nada a él. Rebelde, cabezota y desdeñoso con el pasado de Ted, está claro que Jack no es ningún héroe. O al menos no hasta que sucede una tragedia…

Jack acepta a regañadientes el manto de su padre y se forja un camino como el último heredero del legado de Starman. Pero ahora todos los enemigos de Ted están decididos a eliminar a esta nueva estrella antes de que Jack tenga la posibilidad de brillar. ¿Podrá superar esos obstáculos para demostrar que tiene lo que hace falta para ser un héroe?

No sé si era intencionado o si sucedió, pero contar con un personaje como Shade ofrece tantas posibilidades que Robinson, a la fuerza, tuvo que ofrecerle un mayor protagonismo (e incluso la miniserie aquí contenida) que Shade se ganó a pulso con su carisma y sus historias pasadas sobre Opal City, y sobre él mismo. Da igual cómo sucediese, el caso es que esta encarnación de Starman no se entiende si Shade no va de la mano, es un perfecto complemento para Jack Knight. Aunque su miniserie nos demuestra que es un personaje que también podría funcionar en solitario. Pero, claro, la “fórmula mágica”, el por qué funcionó Starman tan bien sólo se entiende como la combinación entre un nuevo héroe: Jack, el apoyo del viejo: Ted, un narrador/viejo enemigo reconvertido: Shade y grandes dosis de nostalgia. Remover, añadir la nueva versión de Niebla y… todo funciona a la perfección.

Dejando atrás la miniserie, fundamental de Shade, nos encontramos con que Starman debe enfrentarse a un terrorista en compañía del fantasma de un pirata, mientras su relación sentimental avanza como nunca y… suena raro, ¿verdad? Pues no os asustéis, la mezcla funciona a la perfección y los engranajes de la historia permiten ir avanzando en la senda del héroe que sigue Jack, en el camino hacia la madurez, no sólo como héroe, sino también como persona. Porque ese es uno de los ingredientes que Robinson supo aportar, los personajes no son sólo héroes o villanos, son personas que van madurando conforme avanza la historia.

Después habrá tiempo para despedir a un amigo, recibir la visita de otros amigos, y para conocer qué fue de otro Starman, de Will Payton, un personaje que, se supone, va a ganar relevancia en los próximos números, sobre todo tras cierta confesión…

Después tenemos tiempo para todo, para profundizar en la relación de Jack con Sadie (y descubrir algunos secretos), para una nueva visita/sueño de David Knight y, sobre todo, para ver que Niebla tiene previsto regresar próximamente…

En cuanto al dibujo, bueno, Tony Harris no pudo dibujarlo por completo, pero se las apaña para hacer un buen trabajo en los cómics que le toca dibujar y el resto queda en manos de autores “de relleno” (nótese la ironía) como J.H. Williams III, Phil Jimenez, Marck Buckingham, Gene Ha, etc… vamos, que en modo alguno se resiente el acabado final del tomo.

Sobre la edición de Planeta, poco que decir, y nada que no sea bueno. Es una maravilla y estoy deseando tener entre mis manos el siguiente volumen.

Starman sigue siendo esa colección que hay que leer sí o sí, posiblemente el cómic de superhéroes del año.