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El 8 de septiembre de 1966, a las 20:30 horas, se estrenaba «Star Trek» en las televisiones de los EE.UU. La serie de televisión creada por Gene Roddenberry ha permitido a varias generaciones viajar al espacio, la última frontera, acompañando a la nave estelar Enterprise, en su misión permanente de explorar nuevos y desconocidos mundos, de buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, de ir audazmente donde nadie ha ido jamás. Desde entonces, y hasta hoy, el universo trekkie ha contado con un total de diez series y trece películas (las tres precuelas de J. J. Abrams, las seis películas con la tripulación de la serie original y las cuatro con TNG). Y la mejor de todas las películas de «Star Trek» es, sin discusión, la segunda.

«Star Trek II: La ira del Khan» («Star Trek: The wrath of Khan«), dirigida por Nicholas Meyer, nos cuenta como en el año 2285, durante una misión rutinaria, la U.S.S. Enterprise recibe un urgente comunicado de un laboratorio espacial donde se está desarrollando un proyecto secreto: el Dispositivo Génesis, que tiene como objetivo crear mundos habitables para la colonización mediante la terraformación. El invento ha sido robado por Khan Noonien Singh, un superhombre creado genéticamente en el siglo XX que culpa a James T. Kirk por la muerte de su esposa tras haber sido abandonado en un inhóspito planeta y planea venganza, y amenaza con utilizar el dispositivo contra el universo entero si es necesario. Con la colaboración de sus superhombres genéticos, Khan se hace con el control de una de las naves de la Federación y se lanza en persecución del Enterprise.

Al ritmo de la partitura de James Horner, protagonizada por William Shatner, Leonard Nimoy, DeForest Kelley, George Takei, Walter Koenig, James Doohan, Nichelle Nichols, Bibi Besch, Merritt Butrick, Paul Winfield, Kirstie Alley, Ike Eisenmann, Nicholas Guest, Russell Takaki y Ricardo Montalban, entre otros, no debería ser ningun spoiler desvelar que el medio vulcano Spock muere al final de la cinta… aunque unos pocos años después resucitaría. Dicen que la única razón por la que Leonard Nimoy aceptó intervenir en «Star Trek II: La ira del Khan» justamente fue que cerraba su periplo con el personaje que le había dado la fama.

El villano de la función, el carismático Khan, ya había tenido una primera aparición en el universo de «Star Trek» antes de volver en «Star Trek II: La ira del Khan» en busca de venganza, en un capítulo de la primera temporada de la serie original titulado «Semilla espacial» emitido el 16 de febrero de 1967, y tuvo luego una segunda aparición, en forma de precuela, en la película «Star Trek: En la oscuridad«, dirigida por J. J. Abrams. En la primera, interpretado por Ricardo Montalbán y en la segunda, por el polifacético Benedict Cumberbatch. Los dos son lo mejor de ambas películas.

«Star Trek II: La ira del Khan» se estrenó el 4 de junio de 1982 en los EE.UU. y fue un éxito de taquilla, recaudando 97 millones de dólares a nivel mundial, cosa que sirvió para lamerse las heridas del fracaso en taquilla del primer intento de adaptar la serie a la gran pantalla, «Star Trek, la película» («Star Trek, the motion picture«), de Robert Wise, unos pocos años antes. De hecho los productores de la Paramount Pictures culpabilizaban de los malos resultados de la primera película al mismísimo Gene Roddenberry y por ese motivo descartaron su propuesta para la segunda película y le relegaron al papel de mero consultor.

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